¨El Índalo¨ Las tapas generosas

El almeriense José Sánchez Gutiérrez, ha estado toda la vida dedicado a la hostelería, primero como empleado, y más tarde como empresario, junto a su mujer. Su primer local lo montó en 1982, pero hasta 1989 no nació el primer Índalo en el centro de esta ciudad, en la calle Libreros, consiguiendo una excelente acogida entre los jóvenes universitarios.

Hasta julio existían cuatro establecimientos Índalo, pero en estos momentos dos se han traspasado “porque los locales no eran nuestros, teníamos problemas con el personal y el barrio ha empezado a deteriorarse”. Por lo tanto, a día de hoy permanecen abiertos los dos locales propiedad de José Sánchez: el Índalo de la calle Libreros, en pleno meollo estudiantil, y el último en llegar: el del Parque Empresarial La Galera, abierto el pasado año. El primero, tiene un estilo más antiguo, mientras que el segundo posee un diseño moderno, pero inspirado en la majestuosidad de las catedrales, obra de la compañía Apec. Explica el fundador de El Índalo refiriéndose al más joven de los establecimientos del grupo: “Desde el primer día lo hemos tenido desbordado. Supongo que el secreto del éxito será el aperitivo. Con cada bebida, caña o lo que sea, te ponen una buena tapa a elegir”. De las de toda la vida, se podría añadir: montaditos de lomo, de calamares, ensaladilla rusa,… Para asegurarse un margen suficiente se cobra un poco más en la bebida, pero es un plus que el cliente está dispuesto a pagar a cambio de una buena tapa.

Los dos establecimientos cuentan con una oferta gastronómica básica basada en raciones, platos combinados y bocadillos. Además cuentan, de acuerdo con Sánchez, con “un menú diario – de lunes a viernes – a ocho euros, con tres primeros para elegir, tres segundos, postre, pan y vino”. Y en la bebida, lógicamente, predomina la cerveza. El Índalo da salida a más de doscientos litros anuales de su único proveedor Mahou-San Miguel, proveniente de tanques, no barriles. “No hincha porque no tiene agregado ácido carbónico”, explica Sánchez.

Futuro
Ya piensa en una nueva apertura, también en Alcalá, concretamente en la Avenida de la Alcarria donde acondicionan un local de su propiedad. Pero sus deseos de expansión apuntan más allá: a Madrid, dónde dice Sánchez que son bastante conocidos. Una vez más, la gran barrera son los recursos humanos. “Nos frena el tema del personal (…) Es muy muy difícil encontrar”, se lamenta el almeriense, quien reconoce que también han pensado en franquiciar, incluso han visitado ferias dedicadas a este modelo comercial y han registrado el nombre a nivel nacional, “pero es complicado”, sentencia.

El nuevo local, que abre de 10 de la mañana a 2 de la madrugada todos los días, posee una extensión de unos cien metros cuadrados al público, más una terraza veraniega. En total, contando todos los turnos, hay 28 personas contratadas, a las que hay que sumar otras tantas en el otro local. Los cuatro hermanos Sánchez trabajan en la empresa de José, y el resto de los empleados, explica, “llegan al Índalo básicamente por contactos”.

Cada uno de los locales factura unos sesenta mil euros mensuales. A ello contribuye también, reconoce Sánchez, el que ahora desde las instituciones se esté impulsando el turismo con iniciativas como el Tren de Cervantes o el Mercado medieval que se celebra en octubre.

Pero al margen de eventos turísticos, es el boca-oreja la principal forma de promoción de El Índalo. (www.cerveceriaindalo.com) l
Elia García