Bruñch con “Ñ” de EspaÑa

La idea ha sido redefinir una costumbre anglosajona a medio camino entre el desayuno y la comida, para adaptarla al mercado nacional y la idiosincrasia española. Todos los domingos, el Intercontinental reserva un amplio y elegante espacio circular con vistas al jardín interior para exponer la gastronomía más representativa del ámbito nacional, sin olvidar que también se hace hueco a algunas especialidades internacionales. De la enorme mesa redonda central, se desprende un colorido mosaico de alimentos y platos que se comen por la vista. Pero alrededor de ésta además, hay otros puestos con no menos apetitosos manjares.

Pedro Cañas, el responsable de alimentación y bebidas del Hotel, explica los orígenes de esta iniciativa y cuál es su sentido. Allá por 1982, Cañas y su equipo introdujeron el brunch en su versión clásica en el madrileño Hotel Ritz, después de ver cómo se realizaba en los hoteles estadounidenses. Pero ya se sabe, que “Spain is diferent”, así que ante la fría acogida del público, hubo que darle un carácter más mediterráneo. “Por ejemplo, quitamos la bollería, porque aquí no se toman a las doce de la mañana bollos o mermelada”, explica. Así el concepto fue evolucionando, y la idea de hacer un brunch español la trasladó Cañas del Ritz al Hotel Intercontinental donde llegó a principios del presente año. Hoy se ofrece un gran buffet con selección de productos y platos españoles de primera calidad, y adaptado también a los horarios españoles (de 1,30 hasta las 5 de la tarde) a un precio de 55 euros.

Variando de platos
Se presentan más de doscientas referencias, entre las que se puede encontrar desde potaje de garbanzos con bacalao, cordero extremeño o pisto manchego a brochetas de fruta fresca y ensaladas de toda casta y condición. A lo que hay que sumar, una mesa en la que se corta el jamón en directo y otra en la que un experto en shushi demuestra sus habilidades ante el público.

Cañas afirma que el Intercontinental ofrece cuatro brunch diferentes, es decir, las especialidades van rotando cada cuatro domingos. Las semanas que se celebran jornadas gastronómicas en el hotel, la cocina en cuestión se incorpora a este almuerzo. “Venir al brunch del Intercontinental es una sorpresa, queremos que la gente no se aburra”, manifiesta Cañas. “Ahora hemos ido a Cuenca y Guadalajara y hemos comprado setas que no encontramos en el Mercamadrid. Son pequeños detalles que nos ayudan a mejorar la imagen”.

Desde que comenzó a impulsarse el “bruñch” allá por septiembre, la acogida ha superado totalmente las expectativas, llegando a congregar en torno a este buffet de lujo a más de doscientas personas cada domingo, en su mayoría público local no alojado en el hotel. Pensando también en el target familiar, un elenco de actores, payasos, malabaristas o magos distraen a los niños mientras los progenitores disfrutan de su momento de ocio culinario. l
Elia García