Cuarenta al día

La nota de prensa es la herramienta más utilizada por las agencias de relación con los medios de comunicación. Es el documento oficial con el que se comunica a los periodistas de los diferentes diarios, revistas, radio y televisión las novedades de sus clientes que consideran de interés para los lectores, oyentes y telespectadores. Básicamente, se trata de un texto que ofrece la información necesaria para que el redactor pueda valorar si la noticia es de interés público o no.

Un periodista de uno de los diarios de tirada nacional me daba estos datos recientemente: “la sección del periódico que más notas de prensa recibe al día es economía, seguida de sociedad y cultura”. “¿Y en gastronomía?” le pregunté. “Se reciben unas veinte por correo electrónico y otras veinte por correo ordinario. Unas cuarenta al día”. ¿Se imaginan? Uno está tranquilamente en la redacción, concentrado en un gran artículo con el que ganar el Pulitzer y, mientras tanto, están llegando hasta cuarenta notas de prensa con noticias que alguien estima de gran importancia. No les cuento lo que pasaría con el artículo si les llaman los cuarenta para convencerles.

No es fácil captar la atención del periodista. Las notas de prensa han de ser algo más que una buena redacción con un titular atractivo. A lo largo de estos trece años al frente de Acción y Comunicación, he llegado a mis propias conclusiones para no perder el tiempo:
Siempre intento resumir. No apruebo ningún documento que se exceda del folio. Claro que todos mis clientes quieren mandar diez o doce, porque consideran todos los datos importantes pero, créanme, no es efectivo.

El titular, más que atractivo tiene que revelar la novedad, la noticia, para que el periodista siga leyendo. Los medios de comunicación sólo transmiten la actualidad. Actualidad, es lo nuevo, lo que ayer no existía. Y hay que enganchar en el primer párrafo, dando todos los datos posibles. Si faltan y el periodista en una urgencia no te localiza, perdiste la baza. Y si te localizan y es sábado, pues no sé que es peor. No quiero contarles la de veces que me he tenido que ir a la oficina en sábado o domingo, a veces en pijama, para rescatar un precio, una foto, o una dirección que no iba en el dossier. ¡Algunos periodistas escriben a horas intempestivas!
También es importanate acompañar las notas de prensa que hablen de un nuevo vino, un aceite recientemente premiado, una nueva gama de sales o cualquier producto gastronómico, del producto en sí. Conozco a más de un crítico que cuando recibe notas de prensa sin los productos ni las lee, ni las archiva, ni nada; van, directas, a la papelera. Y creo que tienen razón, al fin y al cabo, ellos dan su opinión y firman con su nombre. ¿Cómo podrían opinar si no es probándolos? Y, por último, hay que evitar las costumbres anglosajonas que, en nuestro país, molestan. Como, por ejemplo, los antetítulos que dictan: ‘Se ruega su publicación’ ó ‘para su publicación’. Me consta que el periodista lee: ‘tíreme a la papelera, soy idiota’.

Y no olviden que, tras el envío, es importante que el responsable se cerciore de su recepción y chequee con el periodista las posibilidades de publicación. Todo un trabajo para lograr ser ¡Una entre cuarenta! l