Meliá se aleja de la restauración clásica

La cadena de hoteles Meliá Hotels & Resorts se caracteriza por ofrecer un producto y servicio de calidad en las principales ciudades del mundo. La restauración varía en función de su emplazamiento en el mundo, aunque en todos ellos converge el sentido de una cocina elaborada y con cocineros de primera línea.

Acorde con la filosofía de cambio, los hoteles Meliá no dejan de preocuparse por la inaugurar nuevos restaurantes y bares con personalidad propia, que “van más allá de las fórmulas de la restauración clásica”, se afirma desde la cadena.

La cadena hotelera ha introducido nuevos conceptos de restauración en los que cada espacio ha sido definido para asegurar que el servicio, el diseño, el ambiente y la música se fusionen de una manera idónea. Cada uno de estos nuevos conceptos de restauración está pensado para convertirse en un referente local.

Algunos de estos ejemplos son Tapas by Meliá, situado en Meliá Berlín (Alemania), un bar restaurante que ofrece las reconocidas tapas españolas en un ambiente refinado y con un toque español inconfundible.

La cadena también acaba de abrir las puertas de otro concepto en alianza con Havana Holdings. Se trata del Floridita, en el Meliá Galgos (Madrid), que acaba de inaugurar una idea de negocio traída de Cuba destacable por el sabor renovado de su cocina, el ritmo de su música y sus famosos cócteles acompañados de una amplia selección de habanos.

Pero si lo que quiere el cliente es disfrutar de uno de los mejores cafés del mundo y de productos como habanos (gracias a la colaboración con Davidoff Group), el Meliá propone el espacio Davidoff Café, en el hotel Meliá White House de Londres. Otro concepto, el Tast, del Meliá Golf Vichy Catalan (Gerona), está caracterizada como una brasserie al estilo europeo, que combina platos tradicionales con toques modernos en un ambiente vanguardista.

También, el Gabi Beach, ubicado en el Meliá Caribe Tropical de República Dominicana y en el Meliá Gorriones, en Fuerteventura, están basados en un espacio sugerente que mezcla música moderna con cócteles en un ambiente de playa relajante y un entorno chill out. Ofrece asimismo opciones ligeras de comida y varios platos de fusión por la noche.

Las jornadas gastronómicas también son un punto fuerte del Meliá desde hace años. De éstas surgen recetas internacionales elaboradas con alimentos de cualquier rincón del mundo. La experiencia de casi cincuenta años al frente de los fogones la definen como una cadena hotelera dotada de una restauración innovadora y de calidad.

Genio y figura
Dani García es uno de los mejores aliados de los fogones de los hoteles de esta cadena. El joven cocinero marbellí, que se dio a conocer en el panorama gastronómico desde su pequeño restaurante Tragabuches (en Ronda, Málaga), se incorporó a la compañía hotelera a finales de 2004. Su papel se basa en ofrecer asesoramiento a la marca Gran Meliá y no ha hecho sino dejar patente su cocina de corte innovador en el restaurante Calima, situado en el hotel Gran Meliá Don Pepe de Marbella.

Alumno aventajado de Martín Berasategui, conserva siempre sus raíces andaluzas, aunque es seguidor de la tecnología actual más sofisticada y avanzada (como cocciones a baja temperatura, elaboraciones con nitrógeno o las frituras a 180 grados centígrados). Esta impronta se deja ver en su cocina en algunas de sus creaciones como palomitas de tomate raf heladas con quisquillas de Motril crudas, gazpacho de tomates verdes con conchas finas, o la sémola fría de aceite de oliva con tropezones de jamón y pan tostado.

En definitiva, el restaurante Calima, con un comedor con capacidad para cuarenta comensales, un reservado para dieciocho personas y una terraza permite al comensal con unas vistas relajantes al Mediterráneo, es testigo de los sabores nuevos y texturas curiosas y diferentes en una carta muy original en la que destaca su oferta de sopas frías, platos andaluces marinos del Mediterráneo y del Atlántico, especialidades en torno al cerdo ibérico y platos tradicionales malagueños. l
Jorge Todolí

Los turistas tienen preferencias diferentes
La marca Kellogg’s casi ha llegado a convertirse en una denominación genérica de los cereales para desayuno. Esta empresa, creadora de los copos de cereales hace 101 años, se instaló en nuestro país en 1977 y, desde entonces, ha mantenido el liderazgo del sector, desarrollando un catálogo con más de medio centenar de distintas variedades de cereales.
“Los formatos que se ofrecen al canal hotelero –dice Estela López, del departamento de Comunicación de Kellogg’s- tienen que aportar soluciones adecuadas a la forma de organizar el buffet del desayuno de cada establecimiento. Por eso, ofrecemos tanto los paquetes para el consumo individual, que vienen a representar el 42% del volumen de ventas de Kellogg's en ese canal, como bolsas de mayor capacidad para la posterior dispensación a granel, que suponen el restante 52%”.

En cuanto a las tendencias del mercado, López explica que “dependen mucho del tipo de hotel, de su categoría, de que sea urbano o de costa, y del cliente, que puede ser de negocios o turista. En general, se puede decir que el consumo del hotel no tiene por qué ser igual al del hogar. Es curioso observar el alto consumo en los hoteles de productos del segmento multi-ingredientes (Extra y Country Store), atípico en el canal retail. Eso es debido a que un alto porcentaje de turistas proceden de países nórdicos y allí ese tipo de productos son líderes”.

Finalmente, la compañía ha ideado en nuestro país la iniciativa Club del Desayuno Kellogg’s, que está abierta a todos los profesionales e instituciones relacionados con la salud y la nutrición que quieran estar bien informados acerca del desayuno como práctica de alimentación saludable.l

El reencuentro con la tradición gastronómica en los Pazos gallegos
La restauración que se practica en los alojamientos de Galicia no pasaría de ser prácticamente igual a la que se realiza en cualquier punto del país si no fuera por dos razones de peso. De un lado, la singularidad de los espacios, es decir, por la presencia de esa rica arquitectura civil que ha hecho famosa a esta tierra y que está representada por sus Pazos, construcciones de los siglos diecisiete y dieciocho que, además, reúnen en un todo los elementos de la arquitectura tradicional gallega; y de otro, la contundencia de su gastronomía, variada según la provincia y con todo el sabor del producto fresco. Este recorrido por una forma alternativa de reencontrarse con lo mejor de la cocina tradicional y con sus propuestas de futuro sería imposible sin la existencia de la Asociación Pazos de Galicia, un colectivo del que RESTAURACIÓN NEWS ha elegido para la ocasión a algunos de sus representantes. Pero si bien todo empieza y acaba en el mismo punto, a pie de mesa, el visitante se encontrará con algunas sorpresas dignas de esta tierra. La primera es la posibilidad de alojarse en un pazo, como la Casa Grande de Soutullo, en el municipio ourensano de Coles, en el que también viven sus propietarios, con lo que el viajero se sentará a la mesa con ellos, y debido a la ausencia de un menú o de una carta, compartirá mesa, mantel y lo que dispongan para la ocasión. “Nos apoyamos mucho en nuestra huerta”, apunta el propietario Benito Vázquez; “la nuestra es una cocina familiar en la que abundan platos como la Sopa de calabacín, el cordero o la Dorada al horno, pero también Salmón con vegetales o platos típicos de la cocina italiana”. No es de extrañar que en ocasiones para Benito Vázquez sea difícil establecer un precio. “Por lo general oscila entre los diez y los quince euros, pero lo más importante es que siempre que el cliente lo desee nuestra máxima es integrarlo en esta forma de vida”, señala. Algo similar, pero no menos casero, ocurre en la Rectoral de Anllo, en el municipio de Sober (Lugo). Su responsable, Cristina Goyanes reconoce que la suya es una cocina poderosa. “Tenemos una huerta que nos abastece de grelos y de otras verduras y legumbres, pero criamos también pollos y tenemos nuestros propios castaños”. Con este arranque a nadie debería extrañar que platos tradicionales de la cocina gallega, como el Caldo o el Lacón con grelos sean habituales de la carta de este establecimiento. Lo mismo que el Pollo de corral guisado con castañas, sin olvidar el omnipresente Pulpo a Feira, el representante del mar más presente en el interior de Galicia.

Si esto tiene lugar en el corazón de la comunidad, junto al Atlántico las costumbres varían y las apuestas por fórmulas más modernas entre fogones se dejan sentir. Es el caso del Pazo de la Buzaca, en Moraña (Pontevedra). “La nuestra es una cocina casera a la que le hemos dado una vuelta de tuerca”, asegura Palula Álvarez. Sin dejar de mirar a la tradición en este escenario único esa filosofía es perceptible en su Mousse de queso con salsa de membrillo “o en una Blanquita de ternera con salsa al Albariño”, más propia de los pescados que de las carnes. En cualquier caso, la responsabilidad del menú descansa también en el cliente. “Ya en el desayuno les proponemos los platos que conformarán el menú del día y les invitamos a decidir si desean hacer algún cambio, o si prefieren algún tipo de marisco”, explica Palula Álvarez. Porque en éste como en otros lugares la confección de la carta viene marcada por las exigencias de la demanda, y en Galicia lo del marisco es casi una obligación. Más al norte, en plena Costa da Morte, se sitúa el Pazo do Souto, en Carballo, muy próximo a la marinera Malpica. Que nadie busque en esta ocasión florituras gastronómicas. Aquí los pescados cumplen el papel encomendado y lubinas y sargos se presentan en raciones generosas a la plancha, sin más. La lonja de Malpica abastece la cocina de este Pazo en el que también abunda algo tan gallego como la caldeirada en la que el “Pinto es un habitual”, recalca su propietario, Carlos Taibo.

Fuera de este círculo se encuentra el Pazo de San Lorenzo, ubicado en pleno campus compostelano. Esta edificación, propiedad de la Reina Fabiola de Bélgica, es gestionada para fines concretos como son bodas, reuniones de empresas y congresos. Su cocina descansa en la tradición y la fidelidad al producto, tanto de costa como de interior, aunque sin ser ajeno a las nuevas tendencias y estilos. La idea central del trabajo descansa en el cuidado de los detalles y las presentaciones, una tarea casi obligada por la solemnidad que reina en el Salón de los Tapices y el Salón Noble, el claustro acristalado y los cuarenta mil metros cuadrados que ocupa el Pazo que tiene, además, en sus jardines un verdadero potencial.l
A. Basterra

El grupo Saigón cierra el Tse Yang del Villa Magna y abre Merlión en el Meliá Castilla
A rey muerto, rey puesto. El obligado cierre (temporal, pero cierre) del Tse Yang por la reforma del madrileño hotel Villa Magna que lo albergaba, ha sido el momento aprovechado por Miguel Ángel García Marinelli, director del Grupo Saigón, para abrir un nuevo restaurante, Merlión, en el Hotel Meliá Castilla.

La obra de reforma del hotel Villa Magna está previsto que se demore hasta finales de 2008. Cuando acaben, el Grupo Saigón volverá a abrir su restaurante en el interior del hotel, aunque en esta ocasión a la izquierda del patio, en lugar de a la derecha, como lo estaba hasta ahora. Así lo contempla el acuerdo firmado entre las partes.

Entre tanto, la pareja formada por Miguel Ángel García y Chiu Kam Hoi, jefe de cocina del Grupo Saigón, ha decidido trasladar su amplia experiencia gastronómica abriendo un nuevo restaurante en el Hotel Meliá Castilla. En Merlión, este tandem sigue apostando por una oferta culinaria basada en lo mejor del recetario asiático con una clara tendencia a la cocina china, vietnamita, malaya y singapureña, así como un guiño a la cocina japonesa, petición que se adapta a la demanda de los visitantes del hotel.

La decoración del local lleva el sello inconfundible del arquitecto Ignacio García de Vinuesa. El restaurante cuenta con una iluminación equilibrada gracias a unas lámparas colgantes de diseño y a unos amplios ventanales que inundan de luz los distintos ambientes del restaurante.

Merlión, que tiene un doble acceso desde el hotel para los huéspedes y desde la calle para el resto de clientes, se divide en tres ambientes perfectamente diferenciados: una luminosa terraza cerrada decorada por una gran cúpula de cristal con jaulas y jarrones colgantes con helechos y regaderas (con una capacidad para 40 comensales), una zona denominada “The Luxe”, que simula una caseta decorada al estilo malayo que hacen de él un espacio coqueto y tranquilo con una capacidad para 16 personas y una zona para fumadores, con una capacidad hasta 40 personas, donde predominan unos grandes paneles de seda de color rosa y azul. l P. Varela

Desayunos buffet con burbujas en el hotel Haldoncountry de la Vera
La localidad cacereña de Robledillo de la Vera cuenta desde hace unos meses con un pequeño e idílico hotel situado a las afueras. Su dueño, Juan Antonio Llobet, apuesta por potenciar los desayunos. En ellos se ofrece un surtido de tostas y caprichos salados regados con cava, elaborados con productos de la región, tales como: embutidos ibéricos, quesos, vegetales y frutas de cultivo biológico, (muchos de ellos de la propia finca), confituras y mermeladas de La Vera y dulces artesanos. l