Comer al aire

El público desea comer al aire, bien sea en una terraza urbana o en un chiringuito de playa. Estos últimos también calientan motores. Las costas de nuestro país se vuelven a poblar de auténticas joyas que combinan la comida con un diseño espectacular y una música que traslada al cliente a otra dimensión: son los beach clubs.

Los establecimientos hoteleros se abren al exterior ofreciendo sus azoteas y terrazas en las épocas estivales. Desde mayo-junio y hasta bien entrado septiembre, las terrazas ofrecen un variopinto abanico de espacios gastronómicos. En Barcelona las opciones son muchas y muy diversas y no siempre exclusivas para los huéspedes de dichos establecimientos. Se puede desde tomar un café o un refrigerio a cualquier hora del día, hasta almorzar y cenar hasta altas horas de la madrugada. Establecimientos clásicos como el Gallery Hotel (Rossellón, 249), que en pleno corazón de Barcelona, ofrece su tranquila terraza para degustar cocina mediterránea de vanguardia. “La original propuesta de nuestro equipo de cocina –explican desde el hotel- es perfecta para esta época: mezcla la frescura de los sabores con deliciosos y sutiles aromas. Además, cada jueves durante los meses de junio y julio las veladas en la terraza se amenizarán con música en vivo”.

De hecho, la música en vivo es uno de los pluses que más utilizan los restauradores en estos lugares. Una manera de atraer al cliente, que no sólo busca la oferta gastronómica, sino también la cultural y de ocio.

También opta por la fusión entre gastronomía y música en vivo uno de los más lujosos establecimientos de Barcelona: el Claris Hotel Grand Luxe (Claris, 150). Este cinco estrellas cuenta con una de las terrazas más “cotizadas” de la ciudad condal. “Contemplar las magníficas vistas de Barcelona desde lo más alto del hotel… Sugerentes cócteles y la música en vivo más especial hacen de La Terraza del Claris el marco ideal para disfrutar la noche de la ciudad”, cuentan los responsables de este establecimiento de la cadena Derby Hotels. La azotea del Claris se convierte en el punto de encuentro de gourmets, sibaritas, extranjeros y locales, amantes de la buena mesa y del ambiente ‘cool’. El establecimiento ofrece a sus clientes la cocina del East Garden, restaurante acristalado, agradable e íntimo, con capacidad para 24 comensales; y la del restaurante La Terraza, abierto durante el día a una oferta más informal, compuesta por sándwiches fríos y cocas, sopas frías, ensaladas y verduras. La carta de noche (de las 20:00 a las 24:00 horas) propone platos más elaborados y exclusivos, como el carpaccio de ternera Harry’s Bar, las gambas de cristal Claris, el arroz de bogavante, el tartar de salmón y cangrejo de río, la ventresca con algas, las vieiras con espárragos verdes, el cochinillo con manzana, el rape con alcachofas y setas o el caviar iraní. Y para los que gusten de una copa, el hotel cuenta con un equipo de barmans que hasta las dos de la madrugada ofrecen una amplia y variada carta de cócteles para degustar junto a la piscina y bajo las estrellas.

Otro de los hoteles con más solera y mejor reputación de la ciudad condal es el Hotel Majestic (Paseo de Gracia, 68), que cada verano inaugura un espacio único en su terraza: La Dolce Vita. El hotel, inaugurado en 1918 y propiedad de la familia Soldevila, sigue las últimas tendencias hoteleras y se adapta a los nuevos tiempos con una oferta actual y de vanguardia. En Dolce Vita se dan cita el lujo y la excelencia. Las espléndidas vistas a la ciudad acompañan a una oferta gastronómica fresca y divertida, juntamente con una de las cartas de cócteles más excelente de la ciudad, a cargo del barman Mateo Banda. Junto a la piscina de la azotea también se pueden degustar desde los más exclusivos champagnes, hasta combinados modernos y clásicos. Todo ello ambientado por proyecciones y dj’s que completan el ambiente con suaves mezclas de bossa-nova, jazz, piezas inmortales italianas y francesas, y toques de música brasileña.

Ambientes modernos y cosmopolitas
Mucho más joven es el Hotel Pulitzer (Bergara, 8), otro de los puntos clave de la noche barcelonesa. El hotel grupo Regina ofrece en su terraza el espacio Visit Up, un lugar cool, que durante el resto del año se instala en el lobby. Visit Up ofrece a sus clientes poder contemplar las mejores puestas de sol desde el corazón de Barcelona, y pasar refrescantes noches. Su oferta apuesta fuertemente por la coctelería. Su carta de combinados va desde los más naturales, a base de frutas, hasta los más clásicos. Así, la propuesta Gin & Tonic incluye refrescantes cócteles de ginebra al té verde, a la granada, a la naranja sanguínea, a la fruta de la pasión, al mango o a la rosa, mientras que la familia Vodka & Tonic permite saborear deliciosos tragos de vodka a la sandía, a la pera, a la manzana verde, a la violeta o a la mora… Los colores, texturas y sabores silvestres y exóticos de estos combinados encajan a la perfección con el look de la terraza, totalmente reformada en el pasado año 2007, en la que dos grandes pérgolas de madera crean un ambiente muy acogedor y ofrecen zonas de sombra para disfrutar del espacio no sólo de noche, sino también antes de la puesta de sol. El horario de Visit Up es, de domingo a miércoles, de 18 a 24 horas y, de jueves a sábado, de 18 a 02 horas.

Otra de las terrazas ineludibles de los veranos barceloneses es la Terraza de Arola, en el Hotel Arts (Marina, 19-21) -el establecimiento ofrece además la terraza del restaurante Marina-. Este es el quinto año que La Terraza de Arola se abre al público. En un emplazamiento absolutamente privilegiado, con vistas al mar Mediterráneo y junto a la inmensa escultura en forma de pez del arquitecto Frank Gehry, la Terraza del Arola ofrece un ambiente cosmopolita y una oferta gastronómica y de ocio de auténtico lujo. Cuenta con una zona ajardinada de plantas aromáticas, una zona chill-out y un espacio nuevo con cocina a la vista (de 13 a 19 horas), con una oferta de especialidades ligeras aunque exquisitas. Por la noche, los cócteles vuelven a ser los protagonistas. La Terraza de Arola funciona bajo la batuta del cocinero Eduard Arola, hermano del conocido chef Sergi Arola; y de Natxo Arola, también hermano del chef, encargado de la ambientación musical del recinto. De hecho, el pequeño de los Arola es el más bohemio. Miembro del grupo Poet in Process, Natxo Arola se sirve de su cultura musical para aportar ese ingrediente básico de toda buena terraza de verano: la música. La programación musical de la Terraza de Arola es una de las más buenas de Barcelona, con sesiones club de gran calidad con nombres como Bob Sinclar, James Ruskin o Hernan Cattaneo, entre otros. El propio Sergi Arola no descarta ofrecer a sus clientes una sesión musical propia, puesto que el chef, además de genio de los fogones, es también un gran guitarrista.

Pero como decíamos, en el Hotel Arts no sólo se ofrece el ambiente cool de La Terraza de Arola, también se pone a disposición del huésped o del cliente la terraza del restaurante La Marina. El espacio gastronómico, de estilo mediterráneo, está situado al aire libre en las terrazas ajardinadas de Hotel Arts, justo frente al litoral de la ciudad. El restaurante que ha potenciado expresamente en su carta el pescado y el marisco, brinda una oferta gastronómica idónea para las veladas primaverales y veraniegas al lado del mar. Su ubicación cerca de la piscina y la suave brisa del mar lo convierten en el escenario perfecto para disfrutar de la buena cocina en Barcelona. El Restaurante Marina combina en su nuevo menú de especialidades típicas de la cocina mediterránea, como tapas y ensaladas, además de ofrecer sándwiches y pizzas elaboradas al horno de leña, sin olvidar su cuidada selección de pescados y mariscos frescos. Desde una cocina abierta y visible a los comensales, el chef Pascual del Olmo Vera, propone para esta nueva temporada platos tan sofisticados como el mero asado con espinacas, almejas y vinagreta de tomate y alcaparras, lomo de atún especiado con guacamole, ceviche de pulpo, leche de coco con azafrán, lima y kikos, bogavante a la parrilla, además del tradicional gazpacho y sus condimentos. El pollo al horno de leña a la mostaza, arroz con ajos tiernos, y el entrecot de ternera con verduritas mediterráneas marinadas son algunos de los platos que conforman la carta de carnes.

Y de punta a punta de la ciudad, en el otro extremo de Barcelona el Hotel Princesa Sofía (Plaza Pio XII, 4) se renueva ofreciendo un espacio moderno y cosmopolita. Este verano el establecimiento abre el nuevo IQ-Night, un espacio único que intenta marcar la diferencia dentro de la oferta nocturna de Barcelona al concentrar en un solo ambiente al aire libre menús variados con amplias opciones de entretenimiento, desde música en directo a sesiones de video-dj o revivals. Ubicado en los jardines del hotel, el IQ-Night se reinventa cada noche con una “opción inteligente” para aquellos que buscan una alternativa innovadora sin salir de la ciudad.

También en el Princesa Sofía, esta primavera se ha inaugurado un original espacio al aire libre, una terraza-grill alemana. Con el Biergarten del Princesa Sofía, tanto la comunidad alemana como todos los amantes de la gastronomía alemana pueden ver en directo la elaboración de platos típicos a la vez que conocer los sabores de ambas culturas (barcelonesa y alemana), mientras los más pequeños pueden entretenerse en una zona destinada exclusivamente para ellos. Ubicado en los exteriores del hotel, el Biergarten dispone de una amplia carta que incluye desde el codillo de cerdo, albóndigas bávaras, ensalada de patatas, Obatzda (queso Camembert aderezado) con Bretzel (pan típico alemán), diferentes tipos de salchichas servidas con chucrut (col blanca fermentada) y mostazas alemanas hasta la genuina cerveza de trigo Erdinger Weissbier. Aparte de una carta con productos de primera calidad, el Biergarten también es auténtico por sus mesas y bancos de madera, la música tradicional y los trajes que visten los/as camareros/as. Todo un conjunto de ingredientes que recrean a la perfección el ambiente y la singularidad de las cervecerías al aire libre, originales del sur de Alemania. El espacio está abierto todos los días de 13 a 24 horas. l
Izaskun Azpiroz

Clubs, discotecas y bares con terraza
Además de la oferta hotelera, en las discotecas, clubs y bares nocturnos barceloneses encontramos una variada oferta de terrazas, desde rincones tranquilos donde tomar algo y charlar, hasta animadas terrazas donde la música y los cócteles y combinados son los protagonistas.

La zona cercana al mar sigue siendo el lugar favorito para abrir terrazas veraniegas. No sólo los chiringuitos emplazados en la arena del paseo marítimo abren hasta más allá de la medianoche, sino los locales y restaurantes de zonas como el Port Olímpic, el Port Vell o la Barceloneta se abren al exterior. Entre los más famosos y de moda, el restaurante-dicoteca Shoko, en el Paseo Marítimo de la Barceloneta, número 36, muy cerca al Hotel Arts. Shoko ofrece servicio de restauración, con un espacio gastronómico donde la fusión de cocinas se transforma en platos frescos y suaves. Oriente y occidente a orillas del Mediterráneo. El local, a medianoche se transforma en discoteca, aunque siempre distingue varias zonas entre las que destaca su terraza, mucho más tranquila y de ambiente chill-out.

Más al sur, en el Museo Marítimo el Spiritual Café ofrece un espacio multifuncional, donde no sólo se ofrece música y copas, sino espectáculos de malabares, cuentacuentos y otros, todo ello entre cojines y detalles que evocan ambientes de las Mil y Una Noches.

En el interior hallamos también interesantes locales con terrazas concurridas, desde el clásico Mirablau (con una de las mejores vistas a la ciudad), hasta el Danzatoria, el Atlàntic o el Mirabé, todos ellos locales de copas en las faldas del Tibidabo, y por tanto, con espectaculares vistas a Barcelona. Dos locales más merecen mención, en cuestión de terrazas: el Elephant, en el barrio de Les Corts, y La Terrazza, en el Poble Espanyol de Montjuïc. l

Placitas y terrazas tranquilas
En el otro extremo de los locales nocturnos, las terrazas tranquilas que ocupan en verano plazas y rincones recónditos de Barcelona. En estos locales la gastronomía toma relevancia, no en vano, los lugares acompañan a degustar la cocina mediterránea, de fusión o étnica. La ruta de terracitas tranquilas por Barcelona podría partir del barrio de la Rivera, conocido también como Borne, donde compiten dos establecimientos dedicados al vino: La Vinya del Senyor y Vascelum, ambos a las puertas de la majestuosa Santa María del Mar. A dos pasos, en el Paseo del Borne, las mesas, sillas y parasoles toman la calle con ofertas tan variadas como las de Sandwhich & Friends o el clásico Rosal. Sin abandonar el borne, en el interior de antiguos palacetes góticos nos topamos con el Tèxtil Cafè, el Café Princesa y el Bar del Museo Picasso, con excelentes ofertas culinarias. En la plaza de la Barceloneta, pasaríamos por tomar pescadito frito en el Botavara, y tras el Mercado de la Barceloneta visitaríamos cualquiera de los locales del mercado, desde De Mercat a Lluçanès (con una estrella Michelin). También en Ciutat Vella merecen una visita las terrazas del restaurante Ra, detrás del mercado de la Boqueria; Horiginal, en la plaza dels Àngels; o L’Antiquari, en la plaza del Rei. Posiblemente uno de los rincones más idílicos de la ciudad sea la Plaza Prim, un oasis dentro del distrito [email protected] donde se mantiene el restaurante gastronómico de cocina marinera Els Pescadors, con una de las terrazas más agradables y deliciosas de la oferta gastronómica barcelonesa. También muy tranquila es la oferta de La Tertúlia, restaurante ubicado en la plaza de la Concòrdia, del Carme, en el barrio de Les Corts, con una oferta de arroces y platos mediterráneos frescos y saludables. La ruta puede ser inacabable, no en vano, Barcelona desde el cielo es un puzle de placitas y terrazas abiertas al sol mediterráneo.l

Delicatessen en la terraza, de la mano de Sandro Desii
Un clásico dentro de la restauración de Girona es la Croissanteria de Llafranc, un establecimiento cuya terraza goza de unas envidiables vistas al mar. Lo asequible de su precio (aproximadamente unos diez euros), y amplia oferta, hace que a ella se acerque todo tipo de comensal, ya que, como afirman desde el establecimiento, este varía desde un público de edad más alevada –sobre todo extranjeros y en la franja horaria de la mañana o medio día- a usuarios más jóvenes conforme va avanzando la tarde.

La terraza de la Croissanteria de Llafranc permanece abierta a diario durante los meses estivales, desde las 08:30 de la mañana a las 23:30, y, menos a lo largo de noviembre, diciembre y enero en los que cierra sus puertas, también puede disfrutarse de ella durante los fines de semana del resto de meses. La oferta es variada, ya que no sólo contempla productos dulces y de bollería, como induce a pensar el nombre del local, sino que la carta está compuesta también por más de cincuenta bocadillos, ensaladas, etc., y también por una amplia gama de helados, parte relevante de dicha oferta, sobre todo, de cara al verano.

La firma responsable de los helados de este establecimiento es la marca de helados y sorbetes Sandro Desii, con la que los propietarios del emplazamiento comenzaron a trabajar hace ya siete años y con la que, según han manifestado desde la croissanteria, están “muy satisfechos”. De hecho, durante los comienzos de esta relación ésta se ceñía a unos pocos sabores que en la actualidad se han incrementado hasta rebasar con creces la veintena de gustos. Que, después se usan para casi todo: desde el helado clásico, hasta la granita, los batidos de la casa, o como complemento a las ensaladas de frutas.

Entre algunas de las delicias que desarrolla Sandro Desii de cara a la presente temporada, se encuentran algunas tales como la crema helada de vinagre balsámico con frambuesas, el sorbete de cítricos y verduras y la granita siciliana de fresitas del bosque o de Limón y albahaca.

La firma, que inició su trayectoria hace ya cuatro décadas, cuenta en la actualidad con unas impresionantes instalaciones de más de 2.000 metros cuadrados y unas cifras situadas en los dos millones de euros de facturación, que podrían incrementarse en un 25% a lo largo de este ejercicio, gracias a su estrategia basada en la constante innovación y búsqueda de nuevos sabores. l RN