Si el tiempo lo permite

Las temperaturas, el año pasado no jugaron a favor de las terrazas de verano y éste, de momento, están aguándole la fiesta (literalmente) a los hosteleros. Quizá ha llegado la hora de cambiar de estrategia.

Una caña a pie de calle, sentados en una terraza de verano, disfrutando del buen tiempo y un ambiente relajado, da lugar a conversaciones amenas, momentos inolvidables de ocio, relax, y terapia contra los sinsabores de la vida. El calor invita a ello pero, ¿Qué pasa si el calor no llega, si, como el año pasado, las temperaturas son mucho más templadas de lo habitual, o el invierno se prolonga más allá del tan citado “cuarenta de mayo”? Los hosteleros han decidido apostar por las terrazas, un año más, pero el cambio climático es una variable a tener en cuenta y que se muestra poco piadosa con lo que, hasta hace unos años era tradición.

Nuevos atractivos
La situación es la que sigue: hasta hace unos años, las Azores, o lo que es lo mismo, su famoso anticiclón, contribuían a calentar y evitar los frentes fríos que llegaban a la Península en esta época del año. Actualmente ya no funciona exactamente así, por lo que las temperaturas estivales han variado, siendo mucho más templadas. Son algunos de los síntomas del archifamoso ‘cambio climático’. Y un punto en contra para las terrazas de verano. En conclusión, los locales se encaminan hacia un cambio en su estrategia de negocio en cuanto a terrazas se refiere.

Uno de los posibles cambios llegan de la mano de la oferta que los comensales pueden disfrutar en las terrazas de los locales. Éstos amplían sus cartas de cara al verano, haciéndolas más frescas e introduciendo novedades especialmente pensadas para degustar al aire libre. Ese es el caso de, por ejemplo, la terraza del hotel de Las Letras que ha añadido a su oferta tradicional un surtido de aperitivos mediterráneos y ‘delicias japonesas’.

Además, según explican algunos de los actores implicados, la gente “tiene muchas ganas de terraza”, por lo que, aunque el tiempo no acompañe, siempre que no llueva, éstas gozarán de una afluencia aceptable que puede ser incentivada con algún que otro atractivo como, por ejemplo, la coctelería que, de hecho, ya se ha hecho un hueco dentro de la restauración al uso y que encuentra en las terrazas y las noches estivales unos grandes aliados. O se añade la posibilidad de disfrutar de música en vivo para amenizar las veladas.

Pero estos elementos sólo pueden paliar en algo la crisis que planea sobre este tipo de oferta hostelera, que se ve influida tanto por las citadas condiciones atmosféricas como por las de la coyuntura económica actual. Así, los hosteleros deben adoptar medidas que contemplen un más largo plazo.
“Una opción para paliar todo esto es tener la terraza abierta todo el año, afirma Mª Luisa López-Gasco, de La Zamorana en Madrid. Nosotros abrimos la nuestra por primera vez, y vamos a mantenerla así, porque de este modo se puede compensar a lo largo de doce meses el que, por ejemplo, el verano no vaya bien. De todas formas, esto es una tendencia generalizada en Europa y, si bien es verdad que hay que acondicionar las terrazas para los meses fríos, la inversión compensa”.

Legislación más flexible
En cualquier caso, lo que sí parece es que hasta la administración está de acuerdo en elaborar leyes que favorezcan el desarrollo de las terrazas en aras de aproximarse un poco a lo que sucede con éstas en otros países de la UE. Así, por ejemplo, en Madrid se han llevado a cabo diversas modificaciones a la Ordenanza Reguladora de Terrazas de Veladores que han llenado de satisfacción a los representantes del sector, en tanto en cuanto que las autoridades han contemplado sus peticiones. Por ejemplo, la de ampliar media hora del horario de cierre de las terrazas anuales en el periodo otoño-invierno. A lo largo de esos meses, el horario quedaría establecido de las 10:00 hasta las 23:30, favoreciendo la cena en dichas terrazas.

Por su parte, de cara a las terrazas de carácter temporal se flexibilizan asuntos tales como el ancho mínimo de la acera que estaba fijado en los 4,50 metros y para el que ahora no se establece un ancho mínimo aunque sí deben quedar tres metros libres para zona de paso de los viandantes; 2,5 metros en aceras de menos de seis metros de ancho.

También queda contemplada la instalación de toldos verticales translúcidos que protejan la terraza de las inclemencias del tiempo y que favorecerá el grado de comodidad y confort del cliente de dichas terrazas.l
A.I.G.