Negroni, una bebida inolvidable

Algunos prefieren llamarlo aperitivo di Milano, ya que aseguran que fue en esta ciudad donde hace veinte años se tomó la iniciativa de acompañar las bebidas alcohólicas que solían tomarse al salir de clase o del trabajo con algo de comer, mientras se charlaba y se escucha música, algo que ayuda a soportar mejor el alcohol y, por tanto, a consumir más.

El aperitivo di Milano consiste en un buffet donde podemos elegir entre snacks (patatas, frutos secos, crostinis), platos elaborados en frío (ensaladas, brochetas de mozzarella) o en caliente (pastas, pinchos de carne). En algunos sitios, cobran un precio simbólico en la entrada, y luego la bebida aparte; en otros, incrementan un euro o dos la bebida mientras dure el aperitivo.

En España también hemos tenido desde siempre nuestro aperitivo, pero considerándolo como un picoteo antes de comer, y a mediodía. Ahora, y desde que la hora after work (la copa americana después del trabajo) se ha implantado definitivamente en nuestro país, sustituyendo casi siempre la caña por un cóctel o gin tonic; han surgido nuevos conceptos como el aperitivo italiano o el drunch (una nueva contracción estadounidense inspirada en el Brunch que aúna dinner+lunch).

Sin embargo, el auténtico aperitivo italiano viene presidido por su propia bebida, el Campari, servido con vino o prosecco, hielo y una rodaja de naranja. Algunos lo llaman Spritz, otros sin embargo no están de acuerdo en que sea lo mismo (para algunos el Spritz debe llevar gaseosa). El Campari es una bebida alcohólica (25º) elaborada a partir de extracto de alcachofa y hasta casi, dicen, 60 ingredientes distintos entre hierbas, especias y frutas. Su sabor amargo parece que todavía no ha conquistado del todo los paladares españoles, aunque hay auténticos clásicos de la coctelería cuyo ingrediente imprescindible es el Campari como el Garibaldi (con zumo de naranja y hielo), el Americano (con vermú rojo y soda) o el famoso Negroni.

JMaría Forcada