El Bocuse d’Or cambia sus reglas para promover la espontaneidad

Veinticinco años después de su lanzamiento, la competición ha cambiado algunas reglas de la final, que tendrá lugar en Lyon en enero de 2013, para evitar el sobreentrenamiento y la falta de creatividad.

Así, los candidatos que antes servían un pescado y un plato de carne a un jurado compuesto por doce integrantes tendrán que servir ahora su plato de pescado en catorce porciones individuales y deberán improvisar en dos de las tres guarniciones de verduras.

A los chefs se les dará el día anterior a la final una hora y media para comprar dos de los ingredientes de acompañamiento para su plato de pescado –el pescado en cuestión no será anunciado hasta noviembre-, mientras que el tercero, que puede ser llevado con anterioridad, debe representar la herencia culinaria de su país de origen.

Una vez que los chefs elijan los ingredientes tendrán que crear y escribir la receta de su plato de pescado el día anterior a la final. El plato de carne estará basado en carne de vacuno irlandesa.

También se han introducido variaciones en la nota del jurado, que otorgará un 20% de la calificación global a la higiene, los residuos y el trabajo en equipo y podrá penalizar a los candidatos por cuestiones relacionadas con el trato con la audiencia, o el servicio de los platos.