El fabricante alemán Brita es popular en todo el mundo por sus sistemas de flitración de agua, dirigidos tanto al mercado doméstico como al profesional y, especialmente, a la hostelería. Disponer de un agua perfectamente limpia no sólo asegura una mayor calidad en las elaboraciones realizados con los diferentes aparatos habituales en cualquier cocina, como cafeteras u hornos e incluso lavavajillas o lavadoras, sino que también alarga la vida útil de este tipo de equipos al depurar el agua que circulará por sus circuitos de cualquier exceso de cal, sales u otras impurezas.
El último lanzamiento de Brita para el sector hostelero, presentado en la última edición de EXPO Food Service, es la tecnología Purity, que basa sus credenciales para triunfar en el mercado en tres promesas: asegurar una calidad óptima del agua, ofrecer un producto de máxima seguridad y ser de manejo realmente sencillo. Los filtros Purity pueden ser utilizados en cafeteras, hornos convencionales y de vapor combinados, lavavajillas y máquinas. La idea en la que se basa es que “para cualquier tipo de agua por problemética que sea, en la gastronomía profesional, Brita ofrece una solución sencilla y adecuada para cada problema: un filtro de la familia Purity. Por eso hemos desarrollado el sistema de módulos que, gracias al principio de cartuchos de repuesto de depósito a presión, permite una solución rápida y muy simple a los problemas”, explica Pere Amo, director de Grandes Cuentas de la compañía. La gama Purity incluye cinco desarrollos específicos (Quell ST, 1200 Clean, 1200 Clean Extra, Steam y Quell GY).
La gama se complementa con un aparato medidor de flujo para estos cartuchos filtrantes (FlowMeter 10-100A). Con este se ahorra la incómoda lectura en la ubicación del filtro, ofreciendo también la posibilidad de emplear un indicador remoto que permite consultar los datos de flujo y calidad del agua a distancia. l