A propósito del turismo gastronómico

La canícula del 2009 será recordada por muchos motivos. En unos casos, por lo mal que lo han vivido bares, cafeterías y restaurantes. Estos últimos, en ciudades costeras, vacíos de lunes a jueves, en plena temporada y con ganas, algunos, de bajar la persiana en septiembre mejor que en octubre.
Los apenas 80 días que, puede decirse, supone la alta temporada, es una etapa poco estudiada a nivel de la cadena de valor de la restauración. Sucede que la oferta de se desdobla con la apertura de locales de una restauración alternativa del tipo “todo vale”: kiosco de prensa a lo CTN británico, snack-bar con el pincho moruno como estrella culinaria y puntos calientes, de esos que hornean pan cada día, pero que actúa de conveniente-store.
Esa situación, provocada por un incremento de la demanda, genera una deseada multiplicación de pedidos, con aparición de las más desconocidas marcas que uno se pueda imaginar-incluídas las de procedencia extranjera-, suministradas por una red de distribuidores y mayoristas, con una flota de camiones y furgonetas que visitan, por docenas, esos puntos de venta y consumo, confirmándose, mediante sencilla evidencia empírica, el efecto inflacionista de nuestra actual estructura hostelera, carente, debido a motivos bien conocidos, de la necesaria integración empresarial en todos sus eslabones, que impida tal perjuicio.

Ayudas al turismo
Se sabía que este verano, gracias a lobbies como Exceltur, lo íbamos a pasar mal y se pedía que el Gobierno de España, aplicara cataplasmas, del tipo implementado para el del automóvil. Ya su ministro Sebastián había decidido otorgar al turismo -más que a la hostelería- sendos cheques de 600 y 400 millones de euros que, con motivo del Consejo de Ministros del Turismo, se ampliarían a 1.030 Millones más. Esta vez dirigidos hacia destinos concretos.
Destinos de tipo territorial como las Islas Baleares y Canarias; de tipo sector público como Paradores de España; de tipo herramientas de gestión empresarial como la promoción del turismo… dejando en manos del ICO unos 500 millones de euros para fines, tales como la sostenibilidad energética, la accesibilidad a discapacitados y la implantación de nuevas tecnologías.
Sin menoscabo de que el manejo de los ico-euros precisaría de más comentarios, deseo comentar la elevación a política turística del denominado concepto de “turismo gastronómico” y que se supone que (fuentes oficiales señalan que más de 6 millones de turistas llegan a España por su gastronomía) va a ser punta de lanza de la recuperación de visitantes en el 2010.
Tal decisión se va a sustentar en la creación de iniciativas colectivas donde Saborear España va a ostentar el liderazgo, partiendo de que en su estructura convergerán la FEHR, la Secretaría de Turismo, una asociación de ayuntamientos con destinos gastrónomicos que, inicialmente, parte con San Sebastián, Lleida, Lanzarote (con video promocional de ZP incluído), Cambrils y Valladolid y la asesoría de miembros de Eurotoques (sección española presidida por P. Subijana) y de Facyre ( 8.000 cocineros presididos por S . Gallego).

Club de Producto Gastronómico
Además, según fuentes oficiales, se va a crear un Club De Producto Gastronómico nos imaginamos que para censar (se habla de una marca titulada “destino especializado en gastronomía”) a todas aquellas poblaciones, territorios, iniciativas culturales y gastronómicas que reúnan, previa evaluación y correspondiente certificación, garantías de que pueden atraer turismo; usando en la promoción exterior la marca Tasting Spain para dar a conocer ésta, inicialmente, buena idea de vincular al turismo, con la gastronomía, la cultura y el territorio.
Saborear España, que ha celebrado su primera reunión, ya piensa en iniciativas. Una de las primeras será un Congreso de Gastronomía en Madrid, con fechas ya elegidas, durante el semestre en el que España dirige la UE, para demostrar a la EUR27, que la gastronomía estará al servicio del turismo a partir del año que viene.
Apenas me quedan unas líneas para expresar mis ideas sobre este nuevo escenario; que trato porque, al fin y al cabo, tiene a los restaurantes, además de a lugares, historia, chefs y productos, como punto final para medir la eficacia de las medidas adoptadas y el gasto público que genere.
Así que me asaltan algunas dudas como, por ejemplo, cuál ha sido el motivo de elegir a los cinco ayuntamientos para arrancar con la asociación de destinos para la promoción del turismo gastronómico. Supongo que en el Ampurdán deben andar hechos unos zorros y eso que Cala Montjoi, en Rosas, pertenece a esa zona. ¿Qué opinará la Junta de Andalucía de todo esto?
Como no se cómo se van a coordinar las acciones de promoción internacional que, hasta ahora, llevaban instancias del ICEX, el MARM, las Autonomías, las DO, las IGP… con las de Tasting Spain. ¿Habrá dinero para todos o todos deberán repartirse un solo dinero?