Alberto Lledó, Director de Sucursal Madrid A de Helvetia

Conscientes de que gran parte del tejido empresarial español está compuesto por establecimientos hosteleros, en seguros Helvetia desarrollaron una línea de negocio especializada en Restauración. Por eso, en las 54 sucursales con las que la compañía cuenta actualmente en nuestro país, conocen muy bien cómo ha evolucionado el sector en materia de siniestralidad. Alberto Lledó, director de la Sucursal A de Madrid, respondió a las preguntas de RESTAURACION NEWS.
¿Cómo se encuentra España en relación al resto de Europa cuando se habla de seguros?
En general, los habitantes del centro de Europa tienen más conciencia aseguradora que los españoles. El seguro en España cada vez va teniendo más peso dentro de nuestra mentalidad pero cuesta. Quizá sea una cuestión de cultura, o que los seguros no han tenido muy buena imagen en el pasado. Y, además, todavía falta cierta profesionalización en el sector.

Y, concretamente la hostelería, ¿qué tal lleva lo de asegurarse?
Normalmente bien; son receptivos. Sobre todo porque ven que existe una necesidad. Antes no pasaba nada y no se reclamaba nada, pero hoy en día el público es más exigente en todos los sentidos: quiere que la comida que se le está sirviendo sea de su gusto, ya que está pagando por ella. Y eso también pasa a la hora de reclamar, incluso en cuestiones básicas. Antes, si un camarero ensuciaba una prenda sirviendo, se solucionaba con Cebralín… esas cosas hacen que el propietario sea más receptivo a la necesidad de contratar un seguro.
¿Qué tipo de siniestralidad es la que más ha crecido en los últimos años?
En cuanto a intensidad, el riesgo de incendio. Cada vez que hay un siniestro de incendio sabemos que hay que pagar cantidades grandes. Si estamos hablando de un robo, lo mismo: las cosas que se llevan son caras. Hablamos de cantidades importantes a indemnizar, por los desperfectos que causan. Y luego, lo que más ha crecido, aparte que el robo, es la rotura de cristales, que puede venir motivada también por los intentos de hurto, los desperfectos en puertas, cerraduras.. lo que estropea un caco para entrar en un local. Si el inmueble es muy antiguo, se producen muchos daños por agua, por cañerías antiguas que se rompen con frecuencia. Curiosamente, dónde menos hay que resaltar, entre comillas, es temas de responsabilidad civil, que ocupan un lugar mínimo.

Se habla de falta de profesionalización en el sector hostelero: de rotación de personal, de que los puestos los ocupan personas poco cualificadas… ¿Eso se acaba notando en indemnizaciones relacionadas con responsabilidad civil?
Lo primero que intenta el propietario del negocio es llegar a un acuerdo con el cliente. Si es una cosa pequeña, trata de solucionarlo en el momento. Que no, pasa a nosotros… ¿Hay casos de responsabilidad civil? Los hay, pero son los menos, comparados con otras garantías de la póliza. Por ejemplo, hay muy poca siniestralidad es en temas de garantías de la Responsabilidad Civil de Productos (en cuanto a servir comidas en mal estado, intoxicaciones, etc). Eso significa que hay higiene, que Sanidad controla más… que hay más inspecciones. Y, como consecuencia, en esa garantía tenemos menos demanda.
¿Cuándo se pusieron en marcha los servicios a hostelería de Helvetia?
En cierta forma siempre han existido, porque nosotros siempre hemos comercializado seguros de comercios y, al fin y al cabo, la hostelería es un comercio. Pero, tras la última fusión interna que se llevó a cabo en la compañía, en el año 2004, se especializó más y empezamos a dirigirnos a este segmento de actividad, haciendo un poco más de hincapié en él. España tradicionalmente ha sido un país de servicios, donde todos tenemos que comer, normalmente -y más en grandes capitales de provincia-, casi todo el mundo come fuera, con lo que, de alguna manera, la hostelería es un segmento de mercado al cual nos podíamos dirigir, sabiendo que hay muchas personas que se dedican a ella y que tiene un potencial de consumidores importante.
¿Qué porcentaje del negocio supone la hostelería?
Concretamente, lo que es el negocio de hostelería, yo no sabría contestarte. Englobándolo dentro de lo que es el negocio de patrimoniales, tiene un peso importante. Este tipo de actividad para la compañía es un segmento casi prioritario, el conjunto del comercio puede representar alrededor de más de un diez por ciento de la facturación.
¿Qué tipo de empresas recurren a ustedes? ¿hablamos de pequeños locales, grandes restaurantes…?
Un poco por la definición que tiene la propia compañía, se tiende más a lo que es la pequeña y mediana empresa. No nos dirigimos al Corte Inglés, sino que nos movemos más en el terreno del restaurante mediano, de la cafetería de barrio, del bar de barrio e incluso, en determinadas ocasiones, o en bastantes ocasiones, del típico salón de bodas, comuniones, banquetes y cosas similares. Después, lo que hacemos, fundamentalmente, es focalizar nuestros productos a las necesidades del mercado. En el caso del gremio de hostelería, estudiamos, a través de nuestros mediadores las necesidades que tiene un cliente concreto y más tarde tratamos de darle respuesta con nuestros productos.
¿Cómo se hace ese estudio?
La labor del agente, del mediador, es muy importante; en nuestro caso, de José María Sánchez Mariscal. Inicialmente, se hace un análisis in situ de la información que él nos reporta, dependiendo un poco de la envergadura del establecimiento del que estemos hablando, y evaluamos de una manera lo más concreta posible qué necesidades tiene la persona, la edificación en sí, el inmueble o continente, qué superficie tiene, cuántos empleados, qué medidas de seguridad tiene contra incendios, qué medidas de seguridad tiene contra robo… con qué protecciones cuenta. Y luego pasamos a evaluar todas las características más propias del negocio: si se sirven comidas, si se dedica más a bodas y banquetes, si un bar, de café y copa… dentro del ámbito de la restauración hay diversas familias. Tenemos que estar muy atentos a las características de cada una, y adaptar el producto a las necesidades concretas que puedan surgir en cada cual.

Pero esa propuesta tendría unas coberturas básicas ¿No?
El paquete básico lo constituye básicamente la garantía de incendios. Luego hay riesgos complementarios que derivan de éstos, como la explosión, caída de un rayo (en Madrid es más complicado, pero hay pueblos en los que sucede)… o desde actos de vandalismo, hasta lluvias torrenciales, inundaciones, terremotos, cosas por el estilo que se dan poco, pero a veces se dan. l
Ana Isabel García