“Aquí cada cliente es importante”

Con la primavera del 2008 abrió sus puertas uno de los hoteles más exclusivos de Barcelona: Murmuri. Con una ubicación más que privilegiada, este hotel boutique de 53 habitaciones, viene de la mano de uno de los grupos hoteleros más prestigiosos de España, el Majestic Hotel Group, propiedad de la familia Soldevila.

Precisamente ellos han querido, una vez más, conseguir un edificio emblemático y reconvertirlo en un hotel de lujo. En esta ocasión, el establecimiento ocupa un edificio de 1892 del arquitecto catalán Enrique Sagnier, que ha sido rehabilitado manteniendo su fachada original. Los interiores, modernos y vanguardistas, han corrido a cargo de la afamada interiorista Nelly Hoppen, creadora de espacios tan exclusivos como las cabinas de primera clase de British Airways o la casa americana de los Beckham. La familia Soldevila ha invertido diez millones de euros en la rehabilitación de este edificio.

Murmuri, que en catalán significa “murmullo”, es como un oasis en el corazón comercial de Barcelona. Desde su interior el silencio sólo se ve truncado por el “murmullo” del ajetreo de la ciudad. Y es que el hotel dispone de espacios auténticamente confortables. Elegancia y lujo personalizado es lo que ofrece Murmuri, sin perder nunca su espíritu de hotel boutique. Por ello, todos los detalles han sido cuidadosamente estudiados y cuidados para la satisfacción del cliente. Éste se convierte en la razón de ser del hotel. Por este motivo, el servicio, joven y multicultural, trabaja individualmente con cada cliente.

Pero Murmuri cuenta con dos puntos fuertes: su bar Marfil y su restaurante homónimo. Y es que la restauración ha sido tan mimada o más como el resto de las instalaciones. Para ello, el hotel ha puesto al frente a la joven Anna Vidal, como directora de F&B.

Parece que la gastronomía es “el niño mimado” del hotel. ¿no es así?
En cierto modo sí. En el hotel contamos con dos puntos fuertes: el bar Marfil, que recupera al mítico bar de Rambla de Catalunya; y el restaurante de cocina asiática de autor, a cargo del afamado chef tailandés Ian Chaiermkittichai, propietario de tres restaurantes en New York.

Cuéntenos algo más del restaurante Murmuri¡­
Se ha querido apostar por un tipo de restaurante que no existía hasta ahora en Barcelona: cocina asiática de autor. En la carta hallamos especialidades vietnamitas, tailandesas y japonesas, pero con el toque personal de Ian Chaiermkittichai. Por ahora, la aceptación está siendo sorprendente, muy positiva. Si contamos con cincuenta plazas, lo normal es tener una ocupación de 20-30 personas diarias de media, y todo esto, sin haber hecho todavía la inauguración oficial. Se nota que era un hueco a cubrir en la restauración barcelonesa. Por ahora, el restaurante abre mediodía y noche, pero en un futuro muy cercano queremos ofrecer cocina continua, ya que dispondremos también de terraza en calle. Así, podremos ofrecer además de los platos de la carta, una oferta más ligera de tapas de autor, que ya tenemos, de hecho, en el bar Marfil. En el restaurante el precio medio es de unos 40-50 euros, pero además hay a disposición del cliente un menú degustación de 45 euros, con bebidas, y un medio menú a 24,5 euros.

Con un chef tan internacional como Ian Chaiermkittichai ¿será difícil hallarlo en cocina?
No, al contrario. El chef se ha enamorado de la ciudad y su intención es pasar largas temporadas en Barcelona, combinando su tiempo con los otros locales que ya tiene bastante consolidados en EEUU.

Decía que en el Bar Marfil se pueden degustar también tapas ¿Qué otros servicios ofrece?
Bien, el bar es una zona muy importante del hotel, no sólo porque tiene entrada directa desde la calle, y está abierto a todo el público, sino porque es el reflejo del carácter del hotel. La diseñadora Nelly Hoppen ha diseñado para nosotros desde los sillones y sofás, hasta las mesas y los originales separadores. La idea es que el cliente comparta sofá con otros clientes, para crear un ambiente informal. En el bar se sirve desde comida para picar hasta cócteles. De hecho, ese apartado lo cuidamos mucho. El barman es Luca Itzzo, formado por Mateo Banda (jefe de coctelería del Hotel Majestic). En la carta hay, por ahora, cuarenta cócteles clásicos y una docena nuevos, creados conjuntamente entre el barman y el chef, ya que son tragos largos con toques exóticos. La idea del Bar Marfil es un poco recuperar el esplendor del mítico bar homónimo que durante los años 20 y 30 fue ten concurrido.

En su departamento también debe controlar el resto de servicios de restauración ¿Cuáles son estos?
Sí, claro. En el hotel ofrecemos servicio de habitaciones. Por ahora servimos en habitaciones, si se desea, los desayunos ¨Cde 6.00 a 12.00 h.- y después, entre las 12.00 y las 24.00 horas ofrecemos la carta del bar, es decir, sólo tapas. La intención es poder ofrecer más adelante el servicio de habitaciones las 24 horas del día. Por el momento, nos estamos adaptando mucho a las necesidades y gustos del cliente, pero todo esto irá cambiando con el tiempo.

Por lo que se refiere al servicio, ¿cuánto personal controla en F&B?
En el bar, de momento, tenemos cinco camareros, más Luca; en el restaurante son siete camareros, más dos maitres; y en cocina, once personas, más el segundo chef, el chef y tres lavaplatos. Lo importante del personal es que hemos conseguido un equipo muy joven, políglota y de formación propia. Es decir, hemos preferido optar por el personal inexperto, pero con muchas ganas; que el previamente formado. El motivo es muy sencillo: primero, porque es mejor captar personal motivado, con ganas de aprender y de prosperar; y segundo, porque hemos preferido formarlos bajo nuestra perspectiva. Si vienen de otros lugares, suelen arrastrar hábitos difíciles después de cambiar. Y para nosotros lo más importante es que el personal sea amable con el cliente, próximo, pero formal y profesional. Si el personal trabaja contento transmitirá ese estado de ánimo al cliente, y en un hotel como éste es muy importante la ilusión. Aquí, cada cliente es importante y deben hacérselo ver.
¿Cómo se beneficiará del hecho de pertenecer al grupo Majestic?
Estar respaldada por un grupo hotelero como Majestic es toda una garantía. Nosotros, además, al estar cerca del hotel Majestic, nos apoyamos en todo lo posible, para aprovechar sinergias. Además, nuestros clientes se pueden beneficiar de los servicios del Majestic que aquí, en Murmuri, no encuentran como el spa o la piscina. l
I.A.

Anna Vidal,
joven aunque suficientemente preparada

Anna Vidal es uno de los pocos ejemplos de los jóvenes que, atraídos en un principio por la magia de la cocina, decide optar por la sala. Esta joven catalana estudió en la escuela de hostelería Sant Ignaci. Sus prácticas las ejerció de camarera, supervisora y capitana de banquetes, entre otros cargos. Pronto se incorporó al equipo del hotel Marriot de Mallorca, donde se encargó de inaugurar el servicio de F&B. Después pasó al hotel Son Net, de la cadena Starwood, como asistente de F&B. Antes de ser fichada por la familia Soldevila, la joven pasó cinco años en el grupo Tragaluz, como directora comercial. Ahora inicia esta nueva aventura con la misma ilusión de siempre, aunque con el peso de la responsabilidad de estar en uno de los hoteles más destacados de Barcelona.


Restaurante Murmuri
El Hotel Murmuri ofrece altos niveles de servicio y elegancia, donde la tecnología de vanguardia y el diseño de interior más cuidado se combinan con un servicio impecable y una fabulosa gastronomía supervisada por el célebre chef tailandés Ian Chalermkittichai, propietario de tres restaurantes en Manhattan. Con una carta de unos 25 platos, el restaurante ofrece en un ambiente moderno y vanguardista ¨Cmuy al estilo neoyorquino-, una cocina sorprendente, ligera y exótica. “Los asiáticos de Barcelona se adaptan al gusto del cliente de aquí. Yo ofrezco una cocina tradicional, auténtica”, asegura Chalermkittichai, aunque reconoce que está rebajada de picantes. El chef, a sus cuarenta años, está considerado como uno de los mejores cocineros de la cocina tailandesa actual. ¡ñl