Barras y estrellas desde 1971

La marca Capitán América llevó la hamburguesa original a Irlanda en diciembre de 1971. Desde entonces hasta ahora, en sus locales no ha dejado de servirse este producto, completando su carta con otros platos procedentes de la gastronomía de América del Norte. El estilo de estos establecimientos, en cierto modo, recuerda a Hard Rock Café o incluso al Foster’s Hollywood español aunque en el caso de esta marca irlandesa mezcla los tintes hollywoodianos o de la farándula internacional, con otros más locales que le aportan su especial sabor.

La forma de operar es conocida y popular: una carta a precios asequibles (ellos dicen que el menú cuesta algo más de siete euros; en realidad son nueve…), con platos americanos adecuados a todos los públicos, con lo que el usuario objetivo pasa desde los jóvenes hasta las familias con niños, por lo conocidos de sus platos, donde destaca la hamburguesa Capitán América. Además, a fin de captar a usuarios que acudan al local en una franja de horario más amplia, la marca posee licencia para operar como pub y servir alcohol hasta tarde, por lo que las últimas horas de la tarde y la noche son el campo de cultivo idóneo para atraer a todos aquellos a los que les gustan los buenos cócteles que también se preparan allí.

Museo del Rock
Así pues, el Capitán América en cualquiera de sus cuatro sucursales (Dublin, Cork, Tallaght y Blanchardstown), se enclava dentro del segmento de la restauración casual. El local más amplio es el de Dublin, con capacidad para 180 comensales y, dentro del mismo, se encuentra lo que los propietarios han denominado ‘Museo del Rock’. En este establecimiento éste es un espacio propiamente dicho, aunque en realidad las ‘reliquias’ de artistas irlandeses o internacionales se encuentran expuestas por las paredes de todos los locales y forman parte esencial de su decoración: guitarras, prendas de vestir, fotografías… de nombres tan populares como el grupo autóctono U2, Sinead O’Connor, etc. La música y el cine quedan íntimamente ligadas a la gastronomía de estos locales. Más aún tanto en cuanto que en el de Cork, por ejemplo, las veladas de los más ‘juerguistas’ (o con menos sentido del ridículo, según se mire) son amenizadas con karaoke, con lo que, a la licencia para servir alcohol, se añade el elemento fiesta como uno más de sus valores añadidos. En este local de Cork, además es curioso -y todo el seguidor de los comics que le prestan el nombre a la firma debería observar- el trayecto que va desde el comedor a los baños, que se halla decorado con portadas del cómic del Capitán América, dándole al sitio un toque muy colorista, joven y animado.

Precio, producto, horario, fiesta… ¿Algo más? Pues en realidad sí, puesto que uno de los servicios más recientes que ha añadido la marca a su haber es el de incorporar un servicio de transporte –de autobús- para grupos, que es especialmente demandado en las despedidas de soltero o en cumpleaños infantiles. Un paso más allá se ha dado inmediatamente después, otorgando al cliente la opción de poder realizar un recorrido por la ciudad de turno –de las cuatro sedes- mezclando el turismo y la comida, puesto que se trata de jornadas de un día en ese transporte “Capitán América”, en el que, para la ocasión, hay servicio de comida. JI.C.