Buenas Migas by Equipo Sandra Tarruella

El encargo pivotó sobre que el nuevo local se abriera a la plaza Universidad, muy transitada en el centro de Barcelona, de modo que invite a entrar; para ello y según información facilitada por el gabinete de comunicación de Equipo Sandra Tarruella, se crea la ilusión de un espacio exterior tipo porche y con vegetación basado en una reinterpretación de la terraza catalana, como concepto típicamente exterior del paisaje barcelonés.

Espacio de transición que toma los elementos típicos de estas terrazas como las macetas, las barandillas de hierro y la rasilla en espiga y los aplica en uno de los paramentos verticales permitiendo la libre distribución de bancos corridos de hormigón con cojines y mesas de exterior. También aparecen las mismas butacas como elemento común y característico de todos los locales de Buenas Migas.

La pared opuesta, en cambio, se reviste con un mural tipo puzzle de lamas de madera de pino con distintos anchos de lamas y modulaciones, que aporta calidez al espacio.

El cerramiento con el interior es una carpintería de acero galvanizado que recuerda a la de los invernaderos y que se puede abrir totalmente para difuminar los límites entre interior y exterior.

Una vez en el interior, el local de gran altura y techos antiguos pintados en color blanco neutro, se hace eco de los paramentos exteriores en ambos laterales y presenta el mostrador junto al acceso y delante de un juego de volúmenes revestidos en tonos de blancos rotos y azulados que esconden la cocina.

El revestimiento de rasilla pintada y las barras horizontales de hierro que nacen de la idea de las barandillas, donde se cuelgan las macetas, sirven como telón de fondo del mostrador y permiten colgar cajas de contrachapado y formica de distintos tonos azulados que sirven de apoyo de todo el producto y packaging.

En la pared opuesta el revestimiento de lamas de madera pasa hacia el final del local, sirviendo como soporte de mesas altas y bajas con sus sillas, así como comunicación y escondiendo el material acústico.

El mostrador en L, diseño del propio cliente, se presenta como un elemento muy transparente de vidrio y estructura de latón que exhibe toda la comida y el packaging. Sobre este, las lámparas suspendidas proporcionan una iluminación cálida a la vez que potencian la marca Buenas Migas al ser otro elemento característico de todos los locales.

El fondo del local se abre para permitir crear un comedor más amplio donde preside una mesa comunitaria de madera recuperada con las mismas lámparas que encontramos en el mostrador y bancos corridos apoyados sobre la pared de madera que sirve de respaldo y con cojines de punto de varios colores. Estos elementos artesanales y los sobres de las mesas de vidrios pintados de azules o rosados refuerzan la idea de un espacio acogedor pero a la vez sofisticado que contrasta con la dureza del revestimiento de madera.

La pared del fondo del local se diseña con la intención de crear la falsa ilusión de ventana, tratándose de un panel retro iluminado de pergamino y madera de pino que aporta luz y profundidad al local. JRN