Business angels, la financiación que llegó del cielo

En 1938, Frederick Terman, decano del departamento de Ingeniería de la Universidad de Stanford (EEUU) prestaba 500 dólares a dos de sus alumnos: Bill Hewlett y Fred Packard para que desarrollasen su proyecto empresarial, en el que además les asesoró durante los primeros años. Era el germen no sólo de HP, sino de la figura del business angel; los ángeles de los negocios.

La figura de un individuo adinerado, que aporta el capital necesario para la creación o el desarrollo de determinado proyecto tiene una larga tradición histórica. Incluso podría llegar a considerarse un business angel a la reina Isabel la Católica, con su apoyo a Colón durante el descubrimiento de América, pero no hace falta remontarse tanto en el tiempo: el auténtico florecimiento de los ángeles financieros tuvo lugar en EEUU, durante la primera mitad del siglo XX. En Europa, los países que más propicios se han mostrado al desarrollo de sus redes han sido Reino Unido, Francia y Alemania; entre los tres, agrupan el 80% de las redes operativas en nuestros días.

En España la figura del business angel todavía se encuentra en un estado incipiente, aunque se ha demostrado un medio de financiación efectivo para pequeños y medianos negocios que no pueden acceder a otras fuentes de ingresos por las características específicas de las pymes. En nuestro país ya hay doce redes de business angels; una figura que, sobre todo, se ha desarrollado en Cataluña.

De momento no hay demasiados indicadores de hacia dónde se dirigen las inversiones de estos ángeles financieros. No suele haber preferencias por uno u otro sector, por lo que la hostelería no tendría por qué no captar este tipo de financiación en un momento dado. Pero, hasta ahora, parece que los ángeles invierten más en nuevas tecnologías, la industria manufacturera, o el retail y los servicios. El sector de la alimentación, los medios de comunicación, o la construcción, son otros de los campos que llaman la atención de este tipo de inversores, que toman pequeñas participaciones en la empresa, durante un periodo de tiempo comprendido entre los tres y cinco años. Participan de sus beneficios y también de su gestión.
“Los business angels tienen un papel importante en negocios de todo tipo, pero por lo que se refiere a la hostelería sus actuaciones podrían darse, sobretodo, en franquicias y servicios de comida rapida. No hay constancia de ningún business angel que haya invertido en un bar de barrio”, explica Pol Oliveres, coordinador de Esban (red española de business angels).

Muchas posibilidades
No obstante las posibilidades son muchas, porque tal y como expresa Pol Oliveres, un business angel puede “hacer de todo”, siempre que ese todo esté organizado. Por ejemplo, podría intervenir en ese restaurante o bar de barrio, cuyo dueño contemplase la idea de trascender de ese concepto local y convertirse en una cadena.
“Pero tiene que haber hecho un plan de negocio”, dice Oliveres. “Un proyecto que se pueda analizar y que sea viable, porque el business angel tiene dinero que puede invertir y también conocimientos, y tiene que ver que también los hay por parte de la otra persona”.l
Ana I. García

Características de los business angels
A diferencia del Capital Riesgo, los business angels aportan su propio dinero a proyectos empresariales que se encuentran durante su primera fase. En consecuencia, se implican a fondo en la gestión del mismo. Así, aparte de una rentabilidad económica, obtienen una cierta satisfacción personal y profesional con los logros de la empresa o negocio en los que han invertido. Aparte, los business angels suelen:
• Ser hombres maduros, con edades comprendidas entre los 45 y 65 años, y muy preparados desde el punto de vista académico.
• La mayor parte de ellos han sido o son empresarios de éxito: hombres hechos a si mismos, que han tenido y vendido compañías muy exitosas. Casi el 90% son millonarios.
• Muchos tomaron contacto con el rol a desempeñar durante su etapa de emprendedor.
• Suelen realizar una media de tres inversiones al año, en líneas generales, tomando aproximadamente un 25% del capital social de una empresa, y realizando inversiones comprendidas entre los 25.000 euros y los 250.000.
• Invierten en sectores que conocen, en proyectos que llegan a través de sus redes personales, de sus contactos; cercanos geográficamente.
• Dado que suelen invertir en empresas que se hallan en la primera fase de desarrollo o bien en una fase de expansión, estas inversiones tienen un gran efecto imán para otras fuentes de financiación, ya sean préstamos bancarios o participativos y también las propias entidades de capital riesgo.
• Prefieren mantener el anonimato ante terceras personas. Actúan solos o, cuanto más expertos, de forma sindicada junto a otros ángeles, en lo que se conoce como redes.
• Para entrar en contacto con ellos, lo ideal es recurrir a las redes de business angels que funcionan como una agencia matrimonial, poniendo en contacto a angeles y proyectos. Éstas redes suelen ser territoriales, por lo que son bastante operativas. l A.I.G