Catergest y los niños con autismo de Aleph-Tea

“No son de los más caros y ofrecen buena calidad”, afirma. La comida llega por la mañana en recipientes isotérmicos, ya que el colegio no dispone de instalaciones, entre otras razones “porque las exigencias sanitarias son muchas y no tenemos personal ni superficie suficiente”. Debido a su tamaño, recuerda Gutiérrez como tuvieron dificultades en su día, cuando no superaban los veinte menús, para encontrar una compañía que les suministrara: “Les tiene que salir rentable venir hasta aquí, pillarles de paso en su ruta, etc… sino es difícil”. Catergest da la opción al centro de menú habitual o hipocalórico para controlar la dieta de aquellos niños que así lo requieran. Sirve además dietas especiales para dos de los alumnos, menús especiales en fechas señaladas, picnics,… Muchas de las compañías de colectividades además proporcionan monitores, pero en el Colegio Aleph-Tea, por su propia idiosincrasia, son los profesores quienes realizan esta labor. Los niños con trastorno autista necesitan de personal muy cualificado. “Es otra actividad educativa más. Todos nuestros alumnos se quedan a comer. A lo mejor no tienen dificultades para comer, pero sí para aprender a usar el menaje o aceptar la textura. Entonces las familias quieren que sigamos trabajando con ellos”. Se necesitan un mínimo de dos personas para cinco niños. l