Cádiz presume de cocina creativa

En 2007, la pasión por la cocina reunió en un nuevo negocio los antecedentes familiares de José Manuel Domínguez y la experiencia como cocinero en la Armada Española de Manuel Gallardo Aragón. Nació así el Show de Tapas, un restaurante situado en el centro histórico de Cádiz al que un año después se sumó un segundo establecimiento en la parte moderna de la ciudad, en la playa de la Victoria, con vistas al mar. Para los otros dos, los socios escogieron la zona costera de la turística ciudad de Chiclana; se trata en este caso de un restaurante y un amplio salón pensado para celebraciones y denominado Garden Show.

Luis Carlos Ceballos, que primero fue cliente y luego pasó a trabajar en la gerencia del grupo, destaca la pasión de los propietarios del Grupo Show por este negocio, hasta el punto de que “sacrifican su vida familiar por las duras y largas jornadas de trabajo”. Cuando abrieron el primer restaurante, Domínguez y Gallardo tenían la ambición de crear un nuevo concepto tanto de cocina como de trato al público, una idea que Ceballos resume como “hacer del arte de comer un lujo asequible”. El éxito de su propuesta fue el que les animó a crecer, primero a la playa gaditana y más tarde a la chiclanera, donde los comensales pueden disfrutar de un jardín de 3.000 metros cuadrados.

El encargado de decorar los restaurantes del grupo, Alejandro Domínguez Casas, hermano de uno de los socios, fue quien propuso el nombre con el que abrió el primer local, cuyo éxito Ceballos ratifica cuando afirma: “Hemos notado que se han abierto locales parecidos a los nuestros. Bastantes. Pero como yo siempre digo, si nos copian es porque nuestra idea es buena. Pero también me gusta recitar un refrán: El que pega primero, pega dos veces”.

Características
Y ¿cuáles son sus rasgos característicos? “Show de Tapas es cocina, es trato exquisito al público, pero también es show. Llevamos muy a rajatabla la decoración de nuestros locales cambiando asiduamente aspectos tales como la decoración floral, velas, exposiciones de cuadros, etcétera. Dos o tres veces al año cambiamos nuestra carta y ese preciso día hacemos un espectáculo al que invitamos a nuestros clientes a degustar tapas de la nueva carta y vinos acompañados de algún show que haga más amena la presentación de la misma. Nuestra mayor estrategia creo que es el trabajo. Muchas horas de dedicación a la empresa y de pensar qué podemos ofrecer al cliente que los demás no hagan… Además, nuestros precios son bastantes competitivos”.

El indicativo de “cocina creativa” que en los inicios acompañó al nombre y que se mantiene en el concepto es uno de los rasgos que impulsan a Domínguez y Gallardo a ir proponiendo nuevas tapas cada temporada, con la idea de seguir resultando novedosos incluso a los clientes más fieles. Además, están abiertos a las sugerencias, siempre que se soliciten con tiempo suficiente para que el chef pueda trabajar en ellas. El pescado tiene un papel protagonista en todas las cartas que han lanzado al mercado, aunque no en las versiones de fritura y plancha tan comunes en esta tierra. “Estaría bueno que, viviendo de cara al mar, le diésemos la espalda al pescado –explica Ceballos–. No tendríamos perdón. Eso sí, obviamos el estilo tradicional, que, si bien es rico, lo venden ya bastantes restaurantes; preferimos cocinarlo de otra manera para poder jugar con ese manjar tan al alcance de nuestras manos”.

Mirando hacia el futuro, un proyecto interesante, por cuanto de diversificación supone en su negocio, es la apertura de un local dedicado a la coctelería, fundamentalmente centrado en los gin&tonics, con una amplia gama de ginebras y tónicas, así como de formas de prepararlas y presentarlas.

De momento, el proyecto más inmediato consiste en pasar el control de calidad de Aenor para poner en marcha el franquiciado de la marca. “Para eso necesitamos apoyo financiero, que estamos negociando. Si bien vivimos momentos difíciles, no flaqueamos a la hora de intentar llevar a cabo nuestros proyectos adaptando nuestra cocina a los tiempos y circunstancias económicas actuales”, lamenta Ceballos. Las cifras con las que el grupo se presenta antes de dar el salto a la franquicia muestran un crecimiento notable, con una facturación que en 2010 alcanzó 1.350.000 euros entre los dos restaurantes de la capital. Sin embargo, en este ejercicio, el primero que incluye el restaurante y la carpa de celebraciones de Chiclana, aún no está cerrado pero se ha notado una pequeña bajada en los ingresos.

Juan Ramón Gómez