Champagne y whisky de primeras marcas

Por regla general, la parada y fonda que estos buques realizan no alcanza las veinticuatro horas, un tiempo más que suficiente para que sus pasajeros bajen a tierra y sus bodegas se carguen con las necesidades hechas desde el puente de mando horas antes de que el práctico del puerto les ubique en la dársena existente en estos espacios para este tipo de naves.

Por número de llegadas, la capital del sur de Galicia, Vigo, es parada obligatoria de los grandes trasatlánticos que parten de Southampton, y que luego prosiguen viaje hacia Lisboa, Casablanca y las Islas Canarias, principalmente. Entre ochenta y cien de estos buques atracan cada año en el puerto de O Berbés, y aunque su estancia no suele representar problema alguno para la Autoridad Portuaria, sí suelen precisar de algo tan básico como son materias primas (pescado, en especial) que comienzan a escasear a bordo y son necesarias hasta la próxima escala en Lisboa. Las casas consignatarias de buques lo saben y por eso trabajan desde hace décadas con las dos empresas viguesas más acostumbradas a paliar en cuestión de horas las necesidades que puedan darse, sobre todo, desde las cocinas de estos gigantes. En Celso Méndez Sucesores y Casa Pepe son conocedores de esta situación. Estos proveedores de buques llevan desde 1910 y 1940, respectivamente, haciendo la misma labor. Cuatro generaciones, en el caso del primero, cumpliendo en un corto plazo de tiempo “con peticiones de todo tipo”, tal y como afirma su director, José Vicente Vázquez. “Y eso que Vigo no es cabecera de línea como ocurre en otros puertos, pero aún así las necesidades existen. Lo normal es que cuando tocan en esta ciudad éstas sean relativamente limitadas, ya que cuentan con los suministros embarcados en el puerto de origen y la travesía no ha sido aún lo suficientemente larga”. Pero aún así, en ocasiones, existen peticiones. “Son hoteles flotantes en los que hay de todo, o prácticamente de todo, aunque a veces pueden pedir cosas de lo más heterogéneo”, reconoce Vázquez. “Desde bebidas, refrescos, hasta productos alimenticios concretos o material de hostelería”.

En función de la demanda
Los consumos en este tipo de trayectos están en función de la demanda, “y de su poder adquisitivo”, asegura José Vicente Vázquez, por lo que no le extraña que en ocasiones le hayan pedido en cantidades pequeñas, medianas y grandes “champagne y whisky de primeras marcas”. Pero no todo ocurre de forma inmediata. El método de trabajo pasa por una petición expresa desde el propio buque con uno o dos días de antelación. Y es en este periodo de tiempo hasta su llegada a puerto es cuando tiene lugar la puesta en marcha de la logística de empresas como Casa Pepe, otro clásico de la ciudad. Su gerente, Chano Carrera, es sabedor de que un buque de estas características posee “una gran estructura”, pero por regla general siempre son demandantes de algún producto concreto, “especialmente productos perecederos, como pescado y fruta”. Y de lo primero en Vigo hay de sobra. l
A.B.