Cocina internacional en los siete mares

Imaginemos un coloso de unas cien toneladas, cruzando los siete mares con más de 2.000 pasajeros a bordo. Pasajeros llegados de casi cualquier parte del mundo, con sus respectivos hábitos y preferencias en lo que a comer se refiere. Para ser más concretos, el coloso en cuestión responde al nombre de Queen Victoria y es una de las grandes bazas de la naviera Cunard.

Un barco especialmente diseñado para olvidarse de que lo es, de estilo completamente inglés, acabados sus interiores con maderas nobles, muebles señoriales y tejidos elaborados para garantizar el confort de sus pasajeros. Una filosofía que también acompaña a su oferta gastronómica, variada y disponible las 24 horas del día.

Para responder a las necesidades alimenticias o culinarias de sus pasajeros, el Queen Victoria pone a su disposición nada menos que trece bares y cafeterías, además del restaurante buffet Lido, el Britannia y dos restaurantes privados destinados a los ocupantes de las suites que les ofrecen intimidad y privacidad.

La joya de la corona
Más, como afirman desde el Queen Victoria, muchas veces los propios pasajeros de las suites acaban acercándose al Restaurante Britannia, un espacio que podría calificarse como de ‘estrella’ dentro del barco. De dos plantas de altura (en las cubiertas 2 y 3) y con capacidad para albergar a casi mil comensales –repartidos en dos turnos- el Britannia es un espacio formal, donde se ofrece una cuidadad cocina internacional, y donde una vez por viaje se celebra un buffet de media noche, siempre muy concurrido a pesar de lo tardío del horario. Un gran globo iluminado da acceso al Britannia y preside ambas plantas. Además, durante la primera hora de cada uno de los dos turnos, un conjunto de cuarteto de cuerdas o un arpista amenizan su estancia en la sala a los comensales.

Pero mientras que este restaurante evoca los clásicos locales de los grandes transatlánticos con amplias escaleras, imponentes columnas y bóvedas al estilo Art Decó, otro de los espacios estrella que ofrece el Queen Victoria, es el Buffet Lido, a todas luces diferente: de diseño moderno, colores claros, muy práctico a la hora de desplazarse y con la amplitud necesaria para evitar aglomeraciones a las horas de la comida o desayuno. Como el Britannia, ofrece al comensal vistas al mar, e iluminación natural durante todo el día, pero dentro de un amplísimo sitio informal, abierto durante las 24 horas del día para desayunar, almorzar, o simplemente picar algo. En el Lido hay varios buffet con gastronomía de diversos países del mundo, ensaladas, pastas hechas al momento, menús asiáticos, mediterráneos, las mejores carnes y dos islas de postres; amén de corners de cafés y tes libres, a tener en cuenta ya que si la comida está incluida en el precio del pasaje, no ocurre lo mismo cuando de bebidas se trata.

Otros restaurantes
Pero, como se decía en aquellos clásicos dibujos animados, “aún hay más”. La oferta gastronómica del Queen Victoria está avalada por unas materias primas de alta calidad, que se adquieren en los puertos en los que atraca el crucero, y no en todos los puertos, sino sólo en aquellos que ofrecen una probada garantía con respecto a los alimentos. Y dicha oferta gastronómica no se ciñe únicamente a los restaurantes Britannia o Lido, sino que es posible comer en más establecimientos que hacen olvidar que el barco lo es, o incluso que uno se encuentra en alta mar.

Así pues, uno de esos ejemplos es el Princess Grill, uno de los espacios reservados para los pasajeros de las suites y que ofrece un menú a la carta para 130 comensales; o el Queens Grill, también privado, con un balcón de teca y un comedor con una larga mesa para cenas privadas. El Princess Grill, está decorado en estilo Art Nouveau, con paneles de cristal en las paredes. Al lado del Princess Grill y del Queens Grill, se encuentra, para disfrutar en cualquier momento del día, el Grill Lounge, el sitio ideal para la hora de té y cócteles, reservado, eso sí, para los pasajeros de las suites.
En cualquier caso, si no se está entre aquellos que viajan en las suites, el Queen Victoria ofrece posibilidades que trascienden de los restaurantes Britannia o Lido. Por ejemplo, el restaurante Todd English ya era uno de los más visitados dentro del Queen Mary 2 y, según las previsiones de la naviera, también lo será dentro del Queen Victoria, con su cocina mediterránea innovadora, con toques modernos y presentación espectacular en cada plato que puede seleccionarse de una amplia carta, diseñada por el prestigioso chef norteamericano Michael Todd, que se ha ocupado de todos los aspectos, desde la lujosa vajilla de porcelana Wedgwood, a la cubertería de plata Hepp, sin olvidar la cristalería Waterford. Sólo posee capacidad para 87 comensales, con lo que cada uno debe pagar una reserva de 20 dólares (12,8 euros) al mediodía o 30 (19,2) por la noche.

Un espacio al aire libre, innovador en los barcos de Cunard, es el The Courtyard – un patio de inspiración toscana con una fuente de agua y capacidad para cuarenta comensales. La escalera de hierro forjado conduce hasta el Grill Terrace, en la cubierta más alta del barco. Por su parte, el Café Carinthia (nombre de un antiguo barco de Cunard) ofrece la tradicional y sofisticada pastisserie francesa. Como último ejemplo, The Golden Lyon Pub, tradicional Pub ingles, es el lugar idóneo para comidas rápidas y excelentes cervezas al mediodía.

A.I.G.