Cocina étnica y sana en ambientes ‘cool’

Fady Bujana es el cerebro e impulsor principal del Grupo IBSL (Inversiones Bujana), una compañía dedicada a la restauración que ofrece diferentes conceptos gastronómicos (básicamente en entornos étnicos) siempre basados en la cocina sana, fresca, hecha al momento, que huye de tópicos y folklorismos y todo ello en ambientes cálidos, vanguardistas, modernos, es decir, lo que llamamos “cool”. Este grupo de hostelería, con sede en Barcelona, cuenta en la actualidad con ocho locales en la Ciudad Condal y Castelldefels divididos en tres marcas: Thai Café (cocina tailandesa), Araguil (cocina libanesa) y ComeVida (cocina sana: salad bar, wok y grill). A excepción del Thai Café, el resto de establecimientos están ubicados en centros comerciales. La explicación: “una cuestión de imagen corporativa y de facilidad. En los centros comerciales se dan las condiciones ideales para la apertura de nuevos conceptos gastronómicos”, cuenta Bujana. Y seguramente no es una decisión errónea, porque este libanés políglota (domina cuatro lenguas), hijo de cirujano, licenciado en Arquitectura por la Universidad Americana de Beirut, y Máster en Dirección de Empresas por el IESE de Barcelona, tiene un gran olfato para los negocios. Llegó a Barcelona para ampliar sus estudios a finales de los 80. En menos de una década, se introdujo en el mundo de la restauración y la hostelería responsabilizándose de algunas franquicias de renombre, como el restaurante Von Till, en Barcelona, o la cadena Sumo, del grupo Restmon. En 2001, abrió su primer local propio. Se trataba de un restaurante étnico, de cocina libanesa, ubicado en el centro comercial Centre de la Vila de Barcelona. “Mi objetivo, por entonces y todavía ahora, era dar una imagen diferente del Islam, de los países árabes y, sobre todo, porque es donde nací y me crié, dar a conocer la cultura libanesa y su cocina, específicamente de la zona fenicia del Líbano”, cuenta Fady Bujana.

Araguil, cocina libanesa
Así nació Araguil (palabra que significa pipa de fumar en plural), un restaurante de cocina cien por cien libanesa que ofrece ensaladas, entrantes fríos y calientes, pitas rellenas y platos combinados, “una forma fácil de poder probar un poco de todo, algo parecido a una comida en el Líbano, en donde las mesas se llenan de pequeños platitos de muchos tipos de recetas”, añade Bujana. No faltan en su carta ni el típico falafel (croquetas vegetales frías ), ni el hommus (crema de garbanzos), la mutabbal (crema de berenjenas), el kafta (carne picada de ternera especiada y cebolla asada), las kebbeh (croquetas de burgol rellenas de carne picada, cebolla y piñones), o el shawarma (carne de cordero marinada y servida con cebolla). La particularidad de estos locales –hoy ya cuenta con otros Araguel en el centro comercial Ànec Blau de Castelldefels, en L’Illa Diagonal y en Diagonal Mar en Barcelona) es que todos los platos se realizan en las propias cocinas, con materias primas frescas y originales (las que no se encuentran en España se importan directamente del Líbano). Sólo se comparten platos entre locales si alguno de los cocineros se especializa en alguna especialidad, entonces se transporta ese plato al resto de locales.

Masajes
Antes de la apertura del primer Araguil, Bujana ya gestaba la idea de un restaurante de cocina tailandesa. Fue a raíz de un viaje a Tailandia cuando Bujana se imbuyó de su cultural, de su gente, del budismo. “Fue un amor a primera vista”, cuenta el empresario, un amor que transformó en un local moderno, vanguardista, colorista (Bujana se encarga personalmente del diseño interior de sus establecimientos), y con el sabor auténtico del país del Índico. “La comida tailandesa es la comida del futuro, es la más sofisticada y sabrosa de Asia y está por descubrir en España”, explica el empresario. Así, en 2004 nace Thai Café en el barrio de moda de Barcelona, el Borne. El local huye de la típica decoración y apuesta por colores vivos, pero su carta se mantiene fiel a los picantes, ácidos, dulces y salados sabores tailandeses.

Pero uno de los grandes atractivos de este restaurante, además de su cocina, son los masajes. No podía faltar un elementos tan tailandés como los masajes, así, cuatro días a la semana Víctor Fernández, un masajista profesional de origen catalán, ofrece la posibilidad de iniciar la comida más relajado que nunca. El masaje de cuello y espalda se realiza en la misma sala principal del restaurante, en una silla especial, dura unos 10 minutos y se realiza, como manda la tradición, con la ropa puesta.