Comer allí donde nace la cerveza

Sin la tradición de otros países europeos como Alemania o Bélgica donde comer en una fábrica de cerveza es lo normal, España empieza a incorporar este formato de la mano de algunas pequeñas productoras artesanales en polígonos industriales.

Javier Mesa

Barra y comedor de la fábrica de Cervezas La Virgen en Las Rozas (Madrid). Foto: © Javier Mesa / Restauración News
Barra y comedor de la fábrica de Cervezas La Virgen en Las Rozas (Madrid). Foto: © Javier Mesa / Restauración News

En estos días de octubre la legendaria cervecera barcelonesa Moritz celebra por todo lo alto su 160 aniversario con su Fàbrica de la ronda San Antoni como icono de la marca. Esta fábrica quedó integrada en el corazón de la Barcelona decimonónica, con su licencia de actividad industrial, conforme la ciudad se iba expandiendo. Esto le ha permitido con el paso de los años convertirse en un referente de un modelo de local donde además de fabricar la cerveza, ésta se acompaña de una completa oferta de restauración y de actividades.

El formato es residual en nuestro país. Madrid, por ejemplo, ha visto como otras fábricas emblemáticas han desaparecido o cesado en su actividad productiva ante el desarrollo urbanístico. Pequeñas factorías pioneras como la cervecería Naturbier, de la Plaza de Santa Ana, han dejado de fabricar su cerveza propia tras más 25 años de actividad y ahora sirven la de otro proveedor. Sin embargo, con el boom de la cerveza artesanal han aparecido pequeñas fábricas que apuestan por dar a probar su producto in situ con una oferta gastronómica.

Cervezas La Virgen: Cocina a demanda del visitante

César Pascual socio de Cervezas La Virgen. Foto: © Javier Mesa / Restauración News
César Pascual socio de Cervezas La Virgen. Foto: © Javier Mesa / Restauración News

La primera de nuestras fábricas con cocina es una de las pioneras del circuito artesano madrileño. Fundada en Las Rozas (Madrid) en 2011, la primera fábrica de Cervezas La Virgen pronto se quedó pequeña ante la demanda generada por su apuesta artesana y de calidad. Desde el principio, vieron el sentido de dar la posibilidad de probar la cerveza en la fábrica, explica uno de sus fundadores, César Pascual. Por eso ponían algo de picar, unas olivas, unas patatas…. Pero los visitantes pedían más, por lo que tras mudarse a una nave mucho más grande del Polígono Europolis, los responsables de la cervecera madrileña se lanzaron a crean un proyecto de brew pub integrado en la planta. Ahora los visitantes, acceden a la fábrica a través de un espacio diáfano con grandes tableros de madera y bancos corridos, hasta llegar a una enorme barra de 28 metros y más de 14 grifos con las diferentes variedades de la marca y un espacio de venta directa. En la misma nave, sin separación, pueden ver la planta de producción y una cocina abierta donde se prepara una sencilla oferta de platos.

“La carta fue surgiendo en función de los tipos de cerveza que lanzamos. La lager, pensada para tapear, se complementan con olivas y patatas; la Jamonera, con embutidos y bocatas de jamón…  No queremos ser un sitio de platos muy elaborados, pero sí hacer un guiño a quienes vienen a comer algo rico con la cerveza: hamburguesas, perritos calientes y pinchos morunos, nada complejo y caro… y de postre, una stout, claro”, explica César. El planteamiento ha funcionado, ya que, a pesar de estar en un polígono industrial a 22 kilómetros de Madrid, han tenido que ampliar su horario de restauración a toda la semana salvo los lunes. “El resultado es fantástico porque al final la gente viene a vivir una experiencia completa”, concluye. Tanto es así, que la firma se plantea para 2017 abrir un flagstore en la capital.

Mad Brewing: Fábrica con menú del día

Hernando Salazar, socio de la fábrica Mad Brewing. Foto: © Javier Mesa / Restauración News
Hernando Salazar, socio de la fábrica Mad Brewing. Foto: © Javier Mesa / Restauración News

Nuestro segundo caso se encuentra en otro polígono industrial, el de Julián Camarillo en el barrio de San Blas (Madrid), más cercano al centro de la capital. Se trata de la fábrica de Mad Brewing, operativa desde 2015 y con servicio de comida desde finales de ese año. En su caso, las instalaciones se proyectaron directamente con espacio reservado a cocina, comedor y tap room, explica uno de sus socios, Hernando Salazar. “Comenzamos con las ideas muy claras buscando un local lo suficientemente cercano al centro de la ciudad, pero que estuviera en una zona en la que aportara algo diferente. Encontramos éste, con 1.000 metros cuadrados, que nos permite combinar fábrica, oficinas, sala, cocina… y con la particularidad de que es una zona con muchas empresas”. El proyecto fue mutando alrededor de la idea original, ofrecer una experiencia cervecera completa, “de manera que entre semana ofrecemos un menú del día y unos horarios para la gente de las oficinas y, a partir del jueves, ampliamos los horarios y damos cabida al cervecero puro”, explica Hernando. “Ambos perfiles se retroalimentan”.

La oferta gastronómica es obra de otro de los socios y también chef, Tibor Domenech, y complementa la experiencia cervecera con platos en formato rústico para compartir con recetas algo transgresoras de inspiración americana, inglesa y alemana, cocinadas a baja temperatura o ahumadas: Pez espada y arenque ahumado con ensalada de cebolla roja, encurtidos y crema agria; Brisket en agua de fuego; Pollo asado, lacado con melaza y salsa de cerveza negra; Tarta de cerveza Stout, etc. La buena acogida está llevando a los socios de Mad Brewing a plantearse ampliaciones de horarios y la creación de un beer hall de 100 metros cuadrados adyacente donde organizar eventos, retransmisión de eventos deportivos, catas, etc.

 

Madriz Hop Republic: Vietñam y cerveza nómada

Jaime O'Connor en su cervecería Madriz Hop Republic. Foto: © Javier Mesa / Restauración News
Jaime O’Connor en su cervecería Madriz Hop Republic. Foto: © Javier Mesa / Restauración News

La tercera parada de nuestro recorrido nos lleva hasta una de las calles más cerveceras de la capital, la del Cardenal Cisneros, en el barrio de Chamberí, donde poco antes del verano abrió sus puertas Madriz Hop Republic, un proyecto liderado por los hermanos Jaime y Fernando O’Connor, creadores de Cervezas Madriz. Se trata de un tap room donde se sirven las variedades de esta cervecera artesanal nómada, además de otras invitadas. Su cofundador y Maestro Cervecero por la escuela VLB de Berlín (Alemania), Jaime, resume su filosofía: “además de nuestra pasión por la cerveza artesana de calidad, yo estuve un tiempo aprendiendo cocina en Vietnam, por lo que en el local pensamos desde el principio en aunar nuestro producto con el picoteo oriental”. Dicho y hecho. El local dispone de un pequeño corner Vietñam con rollitos vietnamitas; gyozas; langostinos Mekong; tacos vietnamitas o bolitas de carne cu-chi, entre otros bocados.

Esta fórmula permite a los hermanos O’Connor presentar su producto en el centro de Madrid y “producir en la mejor fábrica artesana cada una de nuestras especialidades, logrando un producto higiénico, estandarizado y de la máxima calidad”, sin necesidad de luchar por conseguir licencias especiales ni ubicarse en suelo industrial. Las lager las hacen en Alemania, las IPA en Segovia y su primera variedad, la Luchana, en Extremadura. Al igual que en las firmas anteriores, el modelo admite réplica y, en este caso, el objetivo de los O’Connor es consolidar su marca y disponer de varios locales donde servirla.