Con Q de Calidad

Pero Q engloba mucho más que restaurantes y catering. Otros dieciséis subsectores relacionados de alguna manera con la actividad turística pueden adherirse a este Sistema de calidad, desde hoteles y alojamientos rurales, a autocares o estaciones de esquí. Para cada uno de ellos se definieron unas normas específicas para aquellos que quieran esta certificación oficial, compatible, por otro lado con otras normas como las de la serie ISO 9000. Estas directrices afectan, por un lado al resultado de la prestación de los servicios y por otro, a los procesos. En su redacción han participado los propios empresarios hosteleros, a través de sus asociaciones y junto a instituciones con competencias en materia de turismo. El cumplimiento de las normas supone el primer paso para la implantación del sistema de calidad y se compran a través del ICTE por 132 euros. A esta inversión, hay que añadir la cuota de adhesión al sistema (160 euros), los test de autoevaluación (72 euros) y la cuota anual de uso de la marca, para su mantenimiento. Esta última oscila entre los 210 euros (IVA no incluido) para restaurantes de hasta 175 plazas y los 380 euros (sin IVA) para los que superen esa capacidad y además cuenten con catering. Aparte, se debe abonar la auditoría anual que alguna empresa certificadora asociada debe realizar para corroborar que se cumplen las exigencias del sello Q de calidad turística. El ICTE acredita en su página web doce auditoras, entre las que figuran Bureau Veritas, SGS o AENOR.

Certificadoras independientes
Por otra parte, hay que tener en cuenta que la implantación de este sistema suele llevar acarreadas inversiones en mejoras de diversa índole, si bien es común que las administraciones autonómicas concedan ayudas a empresas que poseen el sello del ICTE.

No obstante, la calidad debe ser siempre concebida precisamente como una inversión, que no un gasto, ya que reporta ventajas y beneficios a quienes apuestan por ella. Así, el lucir la Q puede aportar mayor seguridad al cliente en la elección del restaurante, afirman desde ICTE, pues el símbolo garantiza la calidad de los productos y servicios certificados. Mientras que para una firma hostelera significa un avance en la gestión empresarial, una diferenciación frente a la competencia y una forma de promocionarse. Además, el ICTE pone a disposición de los asociados al sistema, una serie de herramientas para conseguir la excelencia, al tiempo que imparte formación a los directivos y empleados sobre las mismas: sistema de encuestación, gestión de quejas y sugerencias, guía para el desarrollo del manual de calidad, para el desarrollo de procedimientos, planes de mejora, etc…

La Secretaría general de turismo, del Ministerio de industria, ha invertido los dos últimos años nueve millones de euros en promocionar la Marca Q tanto a nivel nacional como internacional con campañas dirigidas al público final y la edición anual de un directorio de establecimientos certificados. Anualmente, además, con motivo de Fitur, el salón de turismo que se celebra en Madrid, tiene lugar la Noche “Q”, que sirve de reconocimiento a quienes apuestan por la calidad turística. Este 2008 se ha batido el record de asistencia: más de ochocientas personas.

Por lo que respecta a plazos, lo normal es que entre nueve y doce meses después de ponerse manos a la obra, un establecimiento consiga ser acreditado por el ICTE. En cualquier caso, el ICTE concede un plazo máximo de dos años desde que una firma se adhiere al programa hasta su total implantación. (www.calidadturistica.es) l
Elia GARCÍA