Creemos en el helado

Los lectores apreciarán que en este número el helado es uno de los temas centrales de la información. Pese a que aún hay fabricantes de este producto de gran consumo, que es alimento y placer, tal como me enseñó Alfonso Bonmatí, allá por los primeros años noventa, duden de que, apareciendo en RESTAURACIÓN NEWS, la revista de los negocios de la restauración, se va a generar un litro más de su consumo, quienes trabajamos para que así sea,creemos en él como un alimento, fundamental ,fuera del hogar.

Quienes trabajamos en ella creemos en el helado como un componente, un alimento, fundamental fuera del hogar. La dilatada y encomiable labor de la Asociación de Fabricantes de Helados, que como otras asociaciones que confían en el Grupo Bonmacor, la callada gestión cotidiana de sus objetivos, hace años que viene dando frutos a sus miembros. De empujar su consumo han pasado a informar sobre sus ventajas nutricionales y cada año nos sorprenden con valiosa información profesional.

Sorpresa nada gratuita, porque el restaurador necesita del helado y de sus fabricantes, sean industriales, semi o artesanos. Bueno, aquel restaurador que busca la productividad de su servicio, la calidad o la distinción de su carta de helados o, simplemente, el sólido remate a una “buena faena”. Y es que además de poder ayudarle a conseguir cualquiera de estos objetivos, los heladeros son capaces de argumentar y ayudar al operador de restauración, para buscar alternativas a recalcitrantes clientes que señalan que el helado es caro, que lleva un montón de calorías, que siempre se ofrecen los mismos sabores y formatos, y que la presentación y creatividad brilla por su ausencia.

Si hay sector que cuida su producto, ese es el del helado, industrial, semi o artesano. Hay respuestas gastronómicas, saladas, que llegan al aperitivo y a los entrantes antes de ubicarlo en el postre; se ofrece asesoramiento para componer una carta de helados, distribuyendo la ofertas según su tipología, color, sabor, consumidor (niños incluído) y según su autenticidad, creatividad, emoción o nutrición. Y hasta ofrecen scoops que permiten racionar su oferta al alza o a la baja. Por terminar, hasta ayudan a calcular la rentabilidad que en un establecimiento permite la paleta de productos. Por ejemplo, un 40% de los ingresos anuales deberían ser helados y tartas heladas, un 32% las bolas de helados, un 6% el helado para llevar y si hay costumbre hasta un 15% el helado con el café.

Sé que voy a perder algún amigo entre el movimiento 5 al día, pero es que la cohesión empresarial con la institucional siempre ayuda a la demanda de un producto estrella y a que éste se venda. El helado, en hostelería, es un ejemplo.

El año que viene, más.

Mario Cañizal

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