Crápula Vinos, el proyecto personal de Gabriel Martínez

De este modo, en Jumilla se asienta la sede de la bodega de Gabriel Martínez, aunque la uva procede de una concienzuda selección de viñedos, de entre los existentes en la zona, en función de cada añada y conforme a unos objetivos concretos.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y con una larga experiencia laboral, se vincula profesionalmente al vino en el año 2000, cuando participa en la puesta en marcha y dirige, comercialmente, Casa de la Ermita, hoy una de las reconocidas casas jumillanas, que más adelante crece con Casa de Las Especias y Dominio de la Peseta, y proyectos en los que trabaja, junto al propietario y enólogo, en la búsqueda del viñedo, definiendo el estilo de vinos o diseñando las marcas. Pero en 2007 Gabriel Martínez recibe una oferta de Bodegas Baigorri, en Rioja Alavesa, para crear la red de distribución y colaborar en la definición de las políticas de empresa que contribuyan a su posicionamiento estratégico. No obstante, la idea de desarrollar su propio proyecto le continúa rondando, y cada vez con más fuerza, deseoso de poder elaborar el producto que a él le satisfaga, sin condicionantes ajenos de ninguna clase. Es así como nace su empresa, Crápula Vinos.

Una bodega entregada a la variedad autóctona de Jumilla, la monastrell, procedente de viñas viejas y en viñedos con capacidad para autorregularse de manera natural, con la pretensión de lograr la máxima expresión de esos viñedos en sus elaboraciones. Completa sus coupage con foráneas como la syrah, principalmente, todas vinificadas por separado pues los ensamblajes los realizan en el último momento. Su parqué de barricas es todo francés, y el tiempo máximo de sus vinos en madera no supera los 12 meses. En la actualidad, las marcas que tiene en el mercado son las añadas 2008 de Crápula, NdQ Selección y Cármine, además del dulce Crápula 2010 y el roble de NdQ 2010, todos amparados por la D.O. Jumilla, y en los que la fruta de la monastrell mantiene un buen equilibrio con los matices de la madera.

Premiados los mejores magnum del año
Ante un grupo de profesionales y líderes de opinión del sector se ha desarrollado la cata final de los magnums participantes en la tercera edición de estos premios, únicos en su categoría, en la que se ha podido certificar de nuevo las bondades de una botella de mayor tamaño durante los meses de crianza que pasa el vino en el vidrio. Cuanto más grande es el formato de la botella, el porcentaje de oxígeno que queda dentro al encorchar es menor lo que garantiza un mejor y más largo periodo de maduración, lo que contribuye a la evolución del vino y su afinamiento.

Según datos de Alamesa, empresa organizadora de este certamen, los vinos presentados en esta última edición de los Premios MAGNUM han obtenido una puntuación sensiblemente superior (20,7%) a la media del resto de concursos que convoca esta casa, “lo que demuestra que un vino en este formato mejora con respecto al formato habitual de 750 ml. de manera significativa”, declara Jesús Flores Téllez, reconocido profesional y director del concurso.

Aunque el 80 % de los vinos catados obtuvo puntos para conseguir medalla, el reglamento del concurso limita la concesión de credenciales a un porcentaje de la participación, por ello solo los 18 vinos más puntuados fueron galardonados, y cuatro los que han alcanzado la máxima distinción, el Gran Oro: Sel de su Merced 2006 (Rioja); Protos crianza 2008 (Ribera de Duero); Villarrica reserva especial 2007 (Rioja), y Barón de Chirel reserva 2001 (Rioja). Por último, señalar que todos los vinos finalistas fueron catados por aficionados y público en general en una acto que ha tenido lugar, a comienzos de diciembre, en el espacio cultural el Matadero de Madrid.