Cuando las botellas vuelan

Trasvasando la frontera del espectáculo, Tupac Kirby, alma mater y copropietario de Long Beach, entiende la empresa como una especie de catering, de otro tipo, aclara, pero catering al fin y al cabo. Lo suyo es servir cócteles ofreciendo, aparte de entretenimiento y mezclas explosivas, todo el atrezzo necesario, siempre que el cliente así lo solicite: cristalería, barra, cocteleras e incluso los licores, ya que algunos de los utilizados en coctelería moderna son muy difíciles de encontrar en el mercado español, como el midori, el galliano, el sour mix,… Incluso venden material.

Los que normalmente entendemos por caterings, representado por empresas como Villaplana, Paradís y la Kokotxa, acuden en ocasiones a Long Beach para incorporar el servicio al suyo propio. Estos magos de la coctelera se consideran bartenders más que barmans debido a que “bartender engloba show, entretenimiento y servicio”, aclara Kirby.

Realizan además, directamente o a través de agencias, numerosos actos para empresas, incluso organizan juegos o imparten clases. Este experto en la materia pone el ejemplo de una convención de Endesa en Toledo. “Se recluyen todos los directivos de la empresa en un hotel durante tres días a escuchar conferencias y para distraerles un rato nosotros organizamos juegos de barra para ellos como preparar cócteles y que ellos adivinen qué ingredientes llevan. Al que lo haga correctamente, Endesa le da un regalo”. Narra también que de vez en cuando organizan cursos de coctelería sencilla para que los empleados lo pongan en práctica en sus casas.

Un filón para las de alta graduación
Fundamentales para la buena marcha del negocio, son las marcas de bebidas alcohólicas, sobre todo (Bacardí, J&B, Habana,…), que incluso les contratan para giras cuando organizan eventos nocturnos por toda la geografía española. Kirby considera que este segmento presenta grandes posibilidades debido a las crecientes restricciones que sufre la industria de espirituosas. “Somos una buena forma de promoción”, sentencia.

Por otro lado, están las fiestas y eventos particulares, normalmente para gente de alto standing. Kirby recuerda aquella noche en la mansión ibicenca del dueño de Ferrari, o en la de Maximiliano de Hamburgo en la Moraleja madrileña, o cuenta cómo amenizan el cumpleaños de Pedro J. Ramírez, uno de sus clientes habituales.

Los establecimientos hosteleros no les reportan de momento unos ingresos como para tirar cohetes. “A un local, contratarnos una noche le sale caro. Prácticamente ninguno está dispuesto a pagar lo que pedimos. Nos llevan muchas veces para shows cortitos de diez minutos”. Por lógica, la siguiente pregunta no podía ser otra: “¿Cuánto cobráis?”. He aquí la respuesta: “Nuestro caché es de seiscientos euros por cuatro o cinco horas de servicio, con todo el material incluido. Aparte, ponemos las bebidas, si quieren”, explica el portavoz de Long Beach. Este es el precio base. A partir de ahí, todo es negociable. En su propia web admiten que “los flair bartenders son los que tienen mayores ingresos en la industria hostelera”. Y parece que todo tiene su por qué: “Los bartenders de coctelería acrobática son algo más que lanzadores de botellas y realizadores de trucos. Para tener éxito, hace falta además, estilo, entretenimiento y sentido del humor”.

Con esta premisa, no es extraño que estén duchos en hacer televisión. Los bartenders de Long Beach han aparecido en emisiones como “Un paso adelante” de Antena 3, en “Hablando se entiende la gente”, de Telecinco, o “El show de Don Francisco” en Univisión Miami, con espectáculo de flair y entrevista ante más de 45 millones de espectadores.

Equipo de artistas
Tanto Tupac como su socio Miguel Figueredo, cuyo nombre artístico es Flecha, como el resto del equipo -Alice, Denice y Nahuel- tienen amplia experiencia como bartenders. Su nexo con el mundo de la hostelería se remonta a varios años atrás, aunque, excepto éste último, el resto no ha tenido formación específica en flair.

El germen de la compañía se produjo tras las barras del restaurante Henry J. Beans -que ya cerró sus puertas- en Madrid a finales de los noventa, aunque Long Beach como marca nació tres años atrás, y debe su nombre al cóctel favorito de Kirby: ron, gin, vodka, tequila, triple seco, sour mix (una mezcla de lima, limón y azúcar) y zumo de arándanos.

La idea la tenían clara: “Todo estaba dominado por la coctelería clásica y quisimos dar un poco de fiesta a la noche (…) Antes estaba muy marcada la barrera entre cliente y barman. Nosotros la estrechamos, hasta cantamos canciones con ellos”.

Para los autodidactas fue vital su paso por locales pioneros en coctelería moderna. Lo que Kirby denomina “el circuito americano”: Hard Rock Café, Friday’s,… Él mismo, tras formarse en hostelería en Francia, trabajó para estas dos cadenas, así como para el Chesterfield Café y el Cheyenne de Madrid. De origen francés, cuenta en total con once años de trayectoria en el sector, también en Argentina y en Francia. Su socio Flecha, es Venezolano y lleva ejerciendo de flair bartender nueve años en Puerto Rico, Inglaterra y España (Madrid, Ibiza, Marbella y Benidorm). Al igual que Kirby y que el resto del equipo, ha trabajado para Hard Rock y locales del estilo.

Alice lleva once años como bartender, parte de ellos en el Roadhouse de Londres y Denis se ha movido en el Hard Rock de Manila y Madrid durante ocho años, además de dejarse ver por el Hotel Goya y discotecas de Madrid.

El último miembro del equipo, Nahuel, es presentado por Tupac Kirby como “la joya de Long Beach”. Argentino-italiano, ha estudiado en la Universidad del cocktail de Argentina cursos especializados en Flair y, entre otras habilidades, es capaz de mantener en el aire hasta cinco elementos desafiando la ley de la gravedad, algo de lo que muy pocos pueden presumir.

Y después de tantos años en el sector, en Long Beach disponen de una gruesa agenda a la que acudir cuando necesitan refuerzos. Las preferencias en cuanto a recursos humanos se refiere, se inclinan hacia el sexo femenino: “Estamos intentando fichar a chicas. El futuro va por ahí. Hay muy pocas que se dediquen a ello; sí a coctelería, pero no a la modalidad acrobática”, sentencia el portavoz de la compañía.

Acrobacias de campeonato
En el currículo de Tupac Kirby aparece el primer puesto del Campeonato Bacardí-Martini Grand Prix durante tres años consecutivos. Denis, fue en 2003 Campeón de España de Coctelería Acrobática y séptimo en el Campeonato Mundial de Flair Bartending, y Nahuel ganó el torneo de flair New Generation I en 2001 y Stone Island III en 2003.

A la hora de hablar de competiciones y de otros aspectos de la profesión, Kirby reconoce que España está muy por detrás de otros países europeos. Y ni siquiera cabe referirse a EEUU, considerando que Las Vegas fue la cuna de esta profesión casi circense. En este país el título de bartender se consigue en la universidad.
“Todos nosotros hemos viajado, hemos visto este mismo negocio en otros países. Te das cuenta de cómo cuidan las marcas a sus barmans, los campeonatos que hay,… Y después vienes a España, y lloras”, compara Kirby, quien asegura que aunque hay muchos sectores poco profesionalizados, el caso de los bartenders es especialmente dramático: “Nos encontrábamos que cualquier chica o chico mono sirviendo sin tener ni idea cobraba más que nosotros”.

Después cuenta cómo llevan años intentando abrir la mente de los profesionales españoles más clásicos para hacerse hueco en el sector, con resultados desalentadores. De acuerdo con el bartender, “La Asociación de barmans españoles hace un campeonato totalmente orientado a lo clásico, el Bacardí-Martini de ABE. A los flair nos dejaban para el final, para animar un poco y hacíamos campeonatos de estilo libre, pero no nos tomaban en serio y llegó un momento en el que dejamos de participar”.

Ahora, este emprendedor, asegura que ha propuesto a Bacardí organizar un campeonato paralelo sólo de estilo libre, y reconoce que necesitan apoyos para empujar el gremio.

Por ahora, uno de los más serios que existen en España es el que organizó recientemente la competencia de Long Beach en Hard Rock. ¡Que tiemblen los más conservadores! (www.longbeachcócteles.com) l