De Algeciras a Estambul

De entre sus principales conclusiones, ENIDE 2011 destaca que se sigue comiendo mal, lo que impide alcanzar los objetivos que ha venido fijando la dieta mediterránea, bandera por antonomasia en España, en los últimos treinta años, para conseguir una nutrición equilibrada. Y es que ya en los ochenta el profesor Varela era invitado por los organizadores de Alimentaria para sentar las bases de nuevos modelos y pautas de consumo, a la vista de los cambios que se percibían en la sociedad, hoy, post-moderna.

Los datos de ENIDE 2011 son tan preocupantes que han llevado al presidente de la AESAN a declarar que “los españoles están dando la espalda a la dieta mediterránea”. O sea que después de años y años, médicos, chefs, docentes, ferias, congresos, catas, asociaciones…difundiendo los trabajos de los Allbaugh o Keys sobre la mediterranean way y los valores de aquella dieta de los habitantes de Creta, rica, variada, saludable, otrora patrimonio cultural de los pueblos de España y ahora, patrimonio inmaterial de la humanidad, reconocida por la Unesco en Nairobi el año pasado, seguimos comiendo mas productos cárnicos y lácteos que pescado o frutas y verduras, con una juventud abonada al club de la obesidad.

Quizá este estado de alarma nutricional tenga que ver, ojalá, con la necesaria reactivación del proceso de discusión y aprobación del proyecto de ley de seguridad alimentaria y nutrición que duerme en algún cajón del Parlamento, desde el otoño pasado y que contiene directrices importantes para mejorar la situación actual, por ejemplo en materia de contenido de grasas trans en los alimentos, o mayor compromiso con la alimentación en los colegios, de modo que las comidas sean variadas, equilibradas y adaptadas a las necesidades nutricionales según grupos de edades.

Sobre este tema, ya tuvo ocasión Restauración News, a través de las reuniones en Expo Foodservice, de permitir a los interesados comprobar cómo las empresas de restauración social están preparadas para contribuir a mejorar los hábitos de consumo alimentario, logrando convertir definitivamente a los comedores en espacio educativo.

Por su parte, la restauración comercial se prepara también para poner su granito de arena en estas tareas, si bien lo va a iniciar, tal como señala un documento de trabajo de Restaurantes Sostenibles, a través de formular estrategias para abordar la políticas de desarrollo sostenible donde en materia de aprovisionamientos y elaboración de menús, las pautas nutricionales se tendrán muy en cuenta. Un buen ejercicio de precalentamiento es el calificarse para lograr el certificado AMED. Esta revista suele hacerse eco de las empresas que lo obtienen.

Así pues, si nuestros parlamentarios de espabilan, si a los grupos de restauración colectiva no les ponen cortapisas para el desarrollo de su trabajo y la restauración comercial se convence de que ofrecer alimentación equilibrada, nutricionalmente hablando, está a su alcance, es muy posible que el presidente de AESAN pueda hacerse eco, a través de una nueva ENIDE, o no, de que la dieta mediterránea es definitivamente la dieta de todos los españoles y no sólo de los de Algeciras a Estambul.

Eso, si la industria alimentaria facilita la labor, claro. J