Dos meses para la cita con Sandwichforum

Apenas quedan dos meses para la celebración de una nueva edición de Sandwichforum y los profesionales vinculados a bocadillos y ensaladas ya comienzan a calentar motores. He aquí dos ejemplos: el primero acerca de uno de los iconos del servicio de bocadillos en Barcelona, Dole, y, el segundo, alrededor de una nueva cadena que apuesta por hacerse un sitio entre la amplia oferta de operadores que está asentando el concepto de restauración alternativa: La Mie Câline.
Dole Café es un establecimiento de hostelería que suele aparecer en todas las guías de locales recomendados de Barcelona y ocupar los puestos líderes en los rankings de lugares con bocadillos y excelentes cafés. Pero, cuando uno lo visita se encuentra ante un ambiente especial que nada tiene que ver con los formatos de libro. Primero, porque lleva 35 años abriendo ininterrumpidamente de lunes a sábado y desde muy temprano, para que, segundo, toda la ciudadanía del barrio (desde el kioskero de la prensa al director de la caja de ahorros, pasando por todo tipo de vecinos y dueños de los comercios del barrio) pueda ya desayunar en el establecimiento y, tercero, cumplir con el hecho de atender a una clientela fiel que, de paso, es capaz de aparcar en segunda fila para que, de pie y en la calle, Leandro y su magnífico plantel de camareros, les pueda servir el primer café de la mañana y, como no, bocadillos con panes procedentes del obrador de Bopan y croissants elaborados en el del mejor pastelero en estos menesteres: Sacha.

Actividades con los clientes
Y es que Leandro Mateu ha conseguido cohesionar tanto su concepto de hostelería con sus clientes que, como puede verse en la página web, www.dolecafe.com, ha sido capaz de organizar con ellos desde conciertos de música, hasta campeonatos de golf, además de salidas gastronómicas los fines de semana.
En el alargado local que alberga Dole nada está dejado a la improvisación. El primer saludo lo otorga Leandro, en nombre de su equipo, el cual finaliza con Angel que, desde una pequeña cocina, es capaz de llegar a servir 300 bocadillos en un día, ya sean fríos o calientes. Un café de los que ya no se pueden beber en muchos sitios es elaborado por Leandro, como si fuera para él que, señala, no tiene más secreto que el contar con un proveedor de los que han hecho historia en la Ciudad Condal-Cafés Gimeno- y cuyas especialidades están a la venta para llevar.
Esa estimulante bebida siempre va acompañada por bollería de calidad o uno de los bocadillos que componen las gamas -tradicional y especial– de Dole. Destacar de éstos últimos sus ya famosos Popeye (pan, jamón, queso y espinacas) o Maravellós (lomo, queso y cebolla) o el Rojo y Amarillo (tortilla de chistorra con queso), todos ellos calientes. Si el pan procede de una de las panaderías que han marcado época en España, los rellenos, en especial los embutidos son de una calidad insuperable, normalmente de Cataluña, si bien hay algunos jamones curados en la meseta castellana.
Nada de lo escrito tiene valor hasta el presente, si no recordamos una frase que resume la labor del equipo de Leandro Morán y que, aun no siendo suya, recuerda reiteradamente: “Quien no vive para servir no sirve para vivir”. Y es que Dole es más un club social con buenos cafés y bocadillos que uno de nuestros, también sobresalientes, referentes de sandwichs bars o coffee-shop, tan habituales en éstas páginas.