El fénix que resurgió de las cenizas del 93

Así, como explica Alfonso Soldevilla, director, gerente y propietario de Drunken Duck, a fin de solucionar los problemas económicos derivados de los efectos de la crisis del 93 la empresa decidió cambiar el rumbo de sus negocios popularizándose, ofertando un buen producto pero con precios muy competitivos.
“Actualmente, dice Soldevilla, el concepto de negocio es el de un bar, cervecería, restaurante, que diera muchísimo servicio y copara todas las franjas horarias posibles. Así servimos desayunos muy temprano, muy variados ya que hay ofertas internacionales, nacionales, continentales y de pueblo como decimos nosotros; vermouth con una barra de pinchos variada; menú del día a la hora de comer; los cafés y las primeras copas de la tarde y, por supuesto, las mejores cervezas de importación y una carta muy variada e informal que atiende los gustos de todos los públicos posibles; copas de la noche etc”.
La franquicia como tal empezó a desarrollarse en el año 2004 pero los primeros locales que fueron el germen de la misma provienen del año 1993. El desarrollo de este modelo de negocio atiende a varias tipologías según la ubicación de los mismos: por una parte, en algunos se ha desarrollado un ambiente cervecero mediante grandes pubs ingleses; en otros se trabaja más el “bocadillo rápido” como en los diferentes multicines donde está la marca; en otros las tapas y los pinchos, como es el caso de “La Tasca del Pato”; y finalmente el último local creado basado en un bajo coste de montaje y de gestión del negocio y con un solo pincho como concepto: La Bodeguilla Los Rotos. El resultado son diecisiete locales, de los cuales, catorce son franquiciados aunque, a cierre de esta edición, estaban pendientes dos contratos en carretera y cuatro contratos más para Bodeguilla los Rotos.

Desarrollo internacional
En la actualidad, la expansión del grupo también pasa por el desarrollo internacional. De la mano de Juan Bellido, empresario español que se dedica a la rehabilitación de edificios en Rumanía, Bulgaria y otros países del Este, la empresa dará el salto fuera de las fronteras nacionales.
“Ha entendido enseguida que nuestro proyecto de restauración Drunken Duck es interesantísimo para estos países emergentes, afirma Alfonso Soldevilla, que necesitan renovar sus establecimientos y servicios hosteleros y que se preparan para un sin fin de cambios. En este sentido nos han comprado la Master Franquicia Drunken Duck para Rumanía y Bulgaria y estamos ya trabajando en la central de compras nacional, y preparando los primeros locales. Hay proyectos muy avanzados para Timisoara, Arad, Sibiu, Bucarest y Constanza”.
Aparte, otro lugar donde se está estudiando la implantación de la marca es el propio Reino Unido. En estos momentos se está buscando la financiación necesaria para el primer montaje en Londres. Allí miembros del equipo ya están trabajando en el sector, conociendo la realidad del país sobre el terreno. Aunque es posible que en este país se trabaje bajo otro nombre comercial.
“Creo que nos encontramos ante fórmulas de negocio francamente rentables, para todos los gustos, para todos los bolsillos y con una impecable gestión hostelera en todas ellas. La expansión de la franquicia está basada en las personas, es decir no hay una intensa labor comercial por parte de la franquicia, de hecho soy yo, su director gerente y propietario, quien dirige personalmente la elección de franquiciados. Aunque esto dé mucho más trabajo y produzca un crecimiento mucho más lento, por otra parte muy seguro y con unas excelentes relaciones comerciales, casi de amistad, entre franquicia y franquiciado que desarrollan el mismo tipo de negocio con total libertad y total apoyo e involución por parte de la franquicia”, sentencia Alfonso Soldevilla. l A.I.G.

Radiografía de Drunken Duck

Fecha de Creación: Se gestó en 1988, aunque la franquicia como tal nace el año 2004.
Sector: Cervecerías.
Número de locales: 17 locales (14 propios y tres franquiciados).
Facturación: Entre 600.000 y un millón de euros al año por local (dependiendo del tipo de restaurante).
Número de trabajadores: Aproximadamente 200.
Presencia en el extranjero: En la actualidad se están desarrollando proyectos industriales en Rumanía, Bulgaria y otros países del Este. También se está estudiando la entrada en Reino Unido.

Locales en Gasolineras

Los locales de gasolineras y centros logísticos de transporte e industriales tienen el fin de mejorar los servicios tradicionales hosteleros que se vienen realizando en estos lugares, explica Alfonso Soldevilla. Dar muchísima importancia a la restauración en estas gasolineras o centros industriales de tal forma que en algunos casos esta restauración sea la atracción hacia los otros servicios como son los surtidores de combustible, los lavaderos de vehículos, etc.
“El concepto es muy parecido a un Drunken Duck de ciudad, pero con unas instalaciones mucho más grandes y adaptadas a la dureza de la carretera y a la velocidad del servicio en horas punta con autobuses, camiones y demás vehículos que acuden a la vez. Creo que estas empresas de Estaciones de Servicio están haciendo un esfuerzo económico muy importante para complementar sus servicios habituales con estos locales de hostelería tan bien construidos y con un concepto tan interesante, pero también estoy convencido de que les resultará a la vez muy rentable para sus negocios. No tengo la menor duda de que se hablará muy pronto en el mundo del automóvil y del transporte de los Drunken Duck de carretera. De hecho, alguna petrolera ya ha puesto su mira en este proyecto para estudiar su evolución”, dice Soldevilla.

The Loft
La última novedad de Drunken Duck es un nuevo tipo de local “The Loft” que es un bar de copas con imagen Heineken en el que, además de una decoración muy atractiva se le une un saber hostelero en continua evolución para servir algunos de los mejores combinados del mundo. El primer local acaba de abrir sus puertas en Calahorra, La Rioja, y el éxito no se ha hecho esperar. Dentro de poco se exportará a la cartera de locales franquiciables l

En pocas palabras
En el grupo en total trabajan ya más de doscientas personas (entre locales propios y franquiciados). La formación siempre se realiza en los locales primero y, después, con el equipo de profesionales que se desplaza en las inauguraciones de los nuevos establecimientos y trabaja junto a los nuevos equipos. Hay editados unos manuales de actuación muy completos, pero “lo mejor es la experiencia que se adquiere en situaciones reales”.
Las cifras de ventas son muy relativas debido a la gran variedad de formatos que existen en el grupo: una gran cervecería puede pasar del millón de euros de facturación anual, y un bar de tapas puede alcanzar los 600.000 o los 800.0000 euros al año. Los grandes locales de carretera están diseñados para alcanzar hasta los dos millones de facturación.
Las cartas están basadas en productos novedosos, con una tremenda facilidad de manipulación y de elaboración pero sin perder en ningún caso la calidad de la cocina tradicional. El éxito sin duda de los locales proviene de haber aplicado conocimientos de una cocina de calidad a unos conceptos mucho más populares y económicos. La experiencia de la alta restauración vertida en la cocina rápida.