El futuro de la hostelería tras la pandemia

Por Bruno González Calvo,
director de negocio y operaciones de Grosso Napoletano

Año de nieves, año de bienes. Al menos, eso nos queda esperar después de un 2020 que cualquiera de nosotros, quiere borrar de su historia.

El impacto que esta pandemia ha generado en la salud pública, en la estabilidad social y política ha sido desgarrador. Pero también en el tejido económico productivo y especialmente en la hostelería, ocio y turismo. Sector éste, que se ha visto especialmente lastrado por su propia naturaleza social y por una evidente y excesiva estigmatización del mismo.

El 14 de marzo de 2020 se presentó ante el sector el que probablemente fue el mayor reto que habíamos tenido que hacer frente hasta la fecha y que seguramente vayamos a tener que lidiar en un futuro. Nos vimos obligados a asumir un rol que no queríamos y a tener que tomar decisiones difíciles sólo justificadas en situaciones extraordinarias. A ser valientes, a poner todo de nuestra parte para asegurar la supervivencia de nuestros negocios y, por tanto, del sector.

Pero sería injusto no reconocer que, además, está siendo un periodo de grandes aprendizajes.

Esta situación confirmó la importancia de tener un modelo operativo eficiente, sólido financieramente y al mismo tiempo ágil, capaz de buscar soluciones disruptivas en momentos de crisis, lanzando en nuestro caso un nuevo concepto 100% sin gluten.

También, ha sido el perfecto momento para auditar los valores de la compañía y de la marca, revalidar el propósito que nos mueve cada día. Food4Heroes, que surgió como iniciativa espontánea y asumiendo la responsabilidad de tener un impacto positivo como organización en la sociedad, confirmó los valores de compromiso y solidaridad de todo el equipo de Grosso Napoletano y del resto de equipos de marcas y operadores del sector que participaron, que pusieron sus manos y corazón a disposición de la misma en un momento especialmente delicado.

Sin olvidar lo decisivo que es invertir en capital humano y en generar un ecosistema de trabajo de colaboración, compromiso y pasión. Sin esto último, apenas podríamos respirar ahora mismo.

El daño al sector durante 2020 ha sido evidente, pero si conseguimos incorporar todos estos aprendizajes a nuestra actividad, podremos mirar al futuro con optimismo, ilusión y compromiso. Todo pasa por poner todos los recursos en aspectos que, antes de esta crisis, eran retos de futuro y ahora son realidades. La digitalización, tanto del modelo operativo como de la cultura organizativa a través del teletrabajo, por ejemplo, responde a esto.

Un claro ejemplo es el delivery. Antes accesorio para muchos negocios, ahora pilar de la estrategia operativa y fuente vital de crecimiento.