El pato de Pekín aprovecha el buen estado de la bolsa China

Dentro de este marco, el grupo de restauración Quanjude, especializado en la preparación del pato de Pekín, ha decidido dar el salto al parqué.

Mientras que la bolsa española ha visto como las empresas de restauración abandonaban sus filas, en China, el grupo Quanjude prepara su entrada en el parqué. Quanjude, que gestiona nueve empresas y tiene 61 restaurantes franquiciados -cinco de ellos fuera de China-, es una empresa centenaria, controlada por el estado, especialista desde 1864 en la preparación del pato de Pekín (al año venden unos tres millones de ellos), que ha decidido aprovechar el buen momento del mercado chino para buscar nuevas vías de financiación.

La compañía ha puesto en marcha una oferta pública de venta de acciones, con la que se pretenden captar unos 380 millones de yuanes (35,3 millones de euros) en la Bolsa de Shenzhen, aunque el precio de salida todavía no había sido fijado al cierre de la edición. Pero sí que se emitirían unos 36 millones de acciones. De los fondos recaudados, 217,96 millones de yuanes (20,21 millones de euros) se destinarán a remodelar las cadenas de restaurantes, además de a abrir cinco locales más y un hotel, mientras que el resto servirá para modernizar la línea de producción de alimentos, así como los procesos logísticos de la compañía.

Razones de una salida a bolsa
¿Por qué se produce esta entrada precisamente en este momento? Según afirma Jordi Falgueras, Coordinador del Departamento de Estudios de Gaesco Bolsa, a pesar de lo insólito de que una empresa de restauración siga este camino, éste se ha convertido en un medio habitual para recaudar fondos en el mercado chino, en el que el estado comienza a privatizar muchas compañías o, como en este caso, parte de ellas.
“Por una parte, por la situación económica que en este momento se está viviendo en el país, donde se están creando grandes fortunas. No en vano, China es la ‘fábrica del mundo’ de productos, quizá de no mucho valor añadido, pero sí de primera necesidad y de forma masiva. Además las expectativas de desarrollo son muy elevadas, ya que algunos estudios afirman que en 2050 China habrá sobrepasado a EEUU como potencia económica”, afirma Falgueras.

Si a eso se le añade que, a diferencia del mercado español, al chino acude todo tipo de inversor, por número es en el que se logra acaparar grandes fortunas ya que el inversor chino, a diferencia del español, que suele arriesgar el dinero que le sobra, invierte, en ocasiones, sus ahorros. Si a eso se le suma que el gobierno chino establece grandes restricciones a la inversión en capital extranjero y de capital extranjero, el chino es un mercado muy cerrado, que se puede mantener al margen, así, de las volatilidades de los mercados europeos, como las acaecidas hace relativamente poco por las preocupaciones crediticias o la crisis de la vivienda en EEUU.
“Las inversiones –internas y externas- han encontrado en los mercados de renta variable chinos un método para enriquecerse y en el que invierte gente de casi cualquier estrato social. Todo el mundo quiere ser empresario y es consciente de que se trata de un ‘calentón’ pero también de una oportunidad, por eso se están produciendo muchas colocaciones de acciones y el público acude a ellas de forma masiva”, alega Jordi Falgueras.l
A.I.G.