El Rincón de Dona: Cocina italiana al alcance de la mano

A su llegada a España, Donatella Bellemo quiso aprovechar un nicho de mercado que, a pesar de ser habitual en su Italia natal, en nuestro país no estaba demasiado explotado: el concepto de rosticcería, o local de comida de encargo y para llevar. De este modo, en 2004, abrió El Rincón de Dona, un pequeño restaurante muy próximo al madrileño parque del Retiro, en el que no sólo es posible disfrutar de una excelente cocina casera –asentada sobre platos italianos, españoles y algún tinte venezolano- sino también llevarla a casa. Actualmente, el progreso de El Rincón de Dona pasa por suministrar sus platos a restaurantes, y ofrecer pequeños servicios de catering.
“Quisiera dar servicio a muchos restaurantes”, afirma Dona. “Bueno, más que a restaurantes, que ya tienen su cocina establecida, a cervecerías o locales de tapas. Porque el objetivo es crecer y dejar este establecimiento. Comprar otros más pequeños, para servir de mostrador de mis platos, y trasladarme a una nave industrial donde cocinar a mayor escala. La idea es abrir pequeños locales sin cocina, pequeños puntos de distribución, o tiendas, en las que se pueda encontrar mis lasagnas, algún postre, empanadillas… ubicadas en zonas estratégicas, como centros comerciales”.

Relación calidad/precio
Como primer paso hacia este futuro, hace ya un tiempo que Dona suministra sus productos a una cervecería del centro. Desde pimientos de piquillo, solomillos, lasagnas, ensaladilla rusa… para continuar con su expansión, además, cuenta con varias bazas. En primer lugar, la calidad: los platos no son prefabricados, sino caseros, hechos con los mejores ingredientes. Y en segundo, los precios, que son muy económicos, porque, “te compras una hamburguesa y ya te estás gastando ese dinero”, explica la italiana, “te compras una pizza y también, y no es comida… lo nuestro es muy distinto. Incluso los menús de 9,50 están formados por primero, segundo y postre, y todo casero. Se diferencia mucho de lo que puedes encontrar fuera”.

Y, si todo va bien, podría ser posible hasta franquiciar El Rincón de Dona y todos sus platos. Suministrar al franquiciado los productos, para mantener su calidad. Y, obviamente, para esto ampliaría su personal.
“Tendría que ser yo quien les enseñase, como hice con el personal que ya tengo formado aquí. No se tarda mucho; aprenden rápido. La cocinera que comenzó conmigo no sabía nada de cocina italiana. Ella es española, y había trabajado sólo en locales de comida nacional. Ahora tengo una camarera italiana y una chica boliviana, pero cuando se le echa voluntad es fácil aprender, aunque hay que estar muy pendiente de que todo salga igual”, sentencia Donatella Bellemo.l