El triángulo amoroso

Las VI Jornadas Internacionales de Restauración eran esperadas, en el marco de EXPO Foodservice, por tratar un tema de actualidad, no exento de dificultad para llegar a los asistentes, dado que el “triangulo amoroso” con que tituló Miguel de Haro a las relaciones entre los fabricantes, los distribuidores y los operadores, no suele hacer públicas sus constantes y mejoras. Mucho menos, sus desaciertos y desencuentros.

Para ello, nuestro editor sacó al terreno de juego, lo mejor del banquillo; para jugar y ganar. Más aún para dar espectáculo y satisfacer a los espectadores que asistieron al match.

Jugaba el convocante de las Jornadas con cierta ventaja y era que, en ediciones anteriores había profesionales como Javier Bajo y Marc Brillaxis que ya había sentado las bases de lo que en las recientemente celebradas, se puso de manifiesto: En las alianzas estratégicas todos ganan, pero en esta ocasión ,todos son tres, ya que como aportó Nielsen, con suma generosidad informativa, en un mercado donde casi el 70% de las compras pasa por los distribuidores, hay que contar con ellos, irremisiblemente.

Además y como señaló David Martínez, en tiempos de crisis la restauración no puede bajar la guardia en los que son sus valores “visibles” y sí en cambio puede trabajar sobre los invisibles, es decir, sobre los elementos de la suply-chain, dejando aparte el nivel de servicio.

Los ejemplos elegidos para narrar los casos prácticos de actuaciones en el terreno de la restauración comercial, social e incluso en los hoteles, dejó en evidencia lo que Martínez había expuesto con anterioridad a la presencia de las empresas elegidas para participar por sectores: Con agilidad, adaptabilidad, y alineamiento entre las tres partes, se pueden reducir costos sin poner en riesgo la propuesta de valor. Además, como señaló“ la falta de tamaño y la necesidad de integrar las operaciones, hace que todas las posibles alianzas aporten valor y modernícenla cadena de suministro”.

Estamos pues en una fase donde hay que pasar de las relaciones tradicionales a los que Bajo y Brillaxis ya definieron en las III Jornadas como “colaborativas” y donde se suelen ganar, entre otras cosas, en el terreno de la información, la sincronización entre áreas funcionales, en la simplificación de procesos, y en la medición en el desempeño de las tareas repartidas.

Así nos lo demostró Manuel Romero con una excelente disertación de cómo había iniciado unas relaciones, desde Compass con Unilever, en presencia de Link, en las que estaba obteniendo importantes reducciones de costo, racionalización de operaciones e índices de satisfacción en la clientelas, impensables hace unos años.

El “triangulo amoroso” funciona y debe funcionar aunque nos pequen de libertinos. En un mercado donde trescientos mil operadores esperan ofrecer servicio, el fabricante no puede prescindir del distribuidor para sortear los peligros de una capilaridad que entre otros defectos propende a tensiones inflacionistas en la economía española.

Bienvenidas, pues, esas relaciones y que se extiendan entre el mayor número de tríos. l