Encrucijada de tecnologías

Los negocios hosteleros basados en productos con base pan marchan viento en popa, incluso superan la recesión con notables calificaciones. En cambio, allí donde el pan es el complemento de la comida, aún hay grandes carencias.
Si ha habido un desarrollo tecnológico que se ha basado en ir “aguas arriba”, ese se ha producido en el mundo del pan. El que un panadero como Pere Gallés sea un referente mundial a la hora de forjar un imperio multinacional (Europastry), dotado de tecnologías modernas, es un buen ejemplo de que tradición e innovación no están reñidas.
Pero si esta tercera generación de panaderos ha logrado forjar una empresa hegemónica, también hay que destacar que el estigma empresarial de Lluis Carulla (Agrolimen), avanzado en su tiempo en los procesos de innovación creadora, está detrás de lo que hoy supone Eat Out.
Ambos emprendedores no despreciaron nunca que la transición de experiencias tecnológicas puede llegar al mundo de los servicios: Molí Vell y la citada Eat Out han sido buenas tarjetas de presentación.
Que el ejemplo continúe en el pan, pero también en la carne, los vegetales y allí donde las ideas puedan materializarse en proyectos tecnológicos que resuelvan carencias y mejoren las actuales soluciones de comida.
La hostelería de hoy y la de mañana lo agradecerá.