Enrich, técnica y estética al servicio del sabor

Al frente de los fogones de Enrich se encuentra Víctor Enrich, de 33 años, que abandonó su profesión de analista financiero para dedicarse a su pasión de toda la vida, la cocina. Una vocación que nació en su infancia y que se perfiló, ya cerca de la treintena, en los restaurantes Laray, Illumbe, Neo y el parisino Cordon Bleu. Enrich vio cumplido su sueño de tener su propio restaurante en enero de 2006, un sueño en el que ha contado con el apoyo de su mujer, María Vega de Seoane, que oficia de jefa de sala.

Con la llegada del verano, Enrich ha inaugurado su terraza de verano, con 25 cubiertos, y ha introducido su carta de verano, que se abre con aperitivos como la Pechugita de Pollo de corral escabechada con miel, el Chupito de gazpacho de fresa, la Paletilla de bellota o las Anchoas en salazón. Para continuar, el restaurante propone primeros como la Ensalada templada de cigalitas y setas, el Tartare de atún rojo del estrecho o el Risotto de remolacha con manzana verde y lascas de parmesano. Este último plato es el santo y seña del restaurante, por innovador y por ser uno de los más solicitados.

En Enrich aplican una serie de máximas innegociables, como son una buena materia prima, técnicas de elaboración que respetan el sabor y un cuidado emplatado. A partir de ahí, Víctor Enrich da rienda suelta a un recetario de inspiración clásica sobre el que innova. Y Si el Risotto de remolacha es una receta muy celebrada, tampoco le van a la zaga otras creaciones como el Cochinillo ibérico confitado a baja temperatura, en el apartado de carnes, o pescados como el Bacalao a 65º con patata confitada a los anisados, pil pil y butifarra negra.

Estética
El gusto por una cuidada estética que pone en sus platos el jefe de cocina del restaurante se aprecia también en la decoración, con sillerías y telas de corte clásico e inspiración francesa, maderas barnizadas y tejidos naturales. En los 220 metros del restaurante domina la perspectiva vertical, con techos de cinco metros de altura, espejos inclinados, grandes lámparas, que conviven con alógenos exclusivos, y un contraste entre los tonos beige y negro. Todos los elementos de obra, como el aire acondicionado, están perfectamente ocultos.

Al frente de la bodega de Enrich está el francés Sebastien Leparoux, con experiencia en restaurantes franceses Marçais (un estrella Michelin) y Hennebont (dos). Ya en Madrid, Leparoux ha trabajado en Tse-Yang y Le Dragon. Pese a su origen, el sumiller de Enrich propone una bodega en la que predominan los vinos españoles y en la que conviven las denominaciones de origen más tradicionales con otras de nuevo cuño. En la carta, que se renueva cada mes, no faltan, esos sí un gran numero de champagnes.

En cuanto a los postres, además de una amplia degustación de quesos españoles, sobresalen las fruta heladas o los helados como el De la violeta al lichi, un viaje de sabores que es un recorrido entre Oriente y Occidente.