Enseñanzas de la recesión

Menos, más, mejor… ¡Quién iba a pensar en todo esto en la década que hemos despedido!
Porque las tasas de afluencia tardarán en recuperarse y también el ticket medio: se comerá menos en los restaurantes y los establecimientos se elegirán según los precios y no por su oferta.
Porque se polarizará dicha oferta, ya que al mediodía se elegirá una restauración de servicio rápido (se comerá en menos tiempo) y en su seno, como mucho, la fast casual. Y por la noche otra, menos funcional, que contenga dosis suficiente de emoción y confort, donde los restaurantes temáticos tendrán un gran papel que jugar.
Porque se demandará en las cartas esa ‘armonía vital’ que también buscamos en la culinaria hogareña, solicitando información de la procedencia de los productos, su aporte calórico (que está llegando ya a esas cartas) y el consejo del restaurador, sea de ‘viva voce’ o de un ilustrativo ‘menú board’.
No hay que tener miedo, lo peor ya ha pasado y era conocer lo desconocido: la actitud de un cliente que, cual figura poliédrica, elige con fundamento por qué concepto de restauración optar según sus momentos y motivos de consumo.
Y persistamos en despejar incógnitas en el uso y elección de técnicas de gestión. Hay todo un conjunto de TIC que utilizar para que, durante la recuperación del ciclo, las empresas se preparen para, con las experiencias adquiridas, sortear la que toque y cuando toque.