Ese otro oro negro

Llueve sobre mojado: si la ley antitabaco ha drenado el tráfico de clientes en bares y cafeterías, ahora, los que lleguen a ellas, se encontrarán con presiones alcistas en las tazas de café, no deseadas por quienes están para servirlas.

Una vez más ‘los mercados’ golpean un sector como el de la hostelería, donde el café es un artículo donde torrefactores y hosteleros poseían alianzas indisolubles con vistas a un win win que va camino, gracias a los especuladores, de convertirse en loss-loss.

El cafetal es una planta que supone unos ingresos básicos para muchos países en desarrollo. Pero mucho nos tememos que, entre heladas y lluvias, maniobras de los brokers y predicciones de producción inexactas, pocos llegan a sus cultivadores. No es extraño pues que el comercio justo vaya tomando carta de naturaleza; máxime cuando el desarrollo sostenible lo pondrá en pool position.

Mientras, hay que felicitarse por el excelente trabajo que torrefactores y hosteleros desarrollan en aras de mejores calidades, servicio y confort en los establecimientos, sin olvidar a los baristas, bartenders… cualquiera que sea la denominación de quienes se esmeran en servirnos una humeante y aromática taza de café.