Europastry se estrena en la panadería “Premium” con L’Obrador del Molí

El nuevo establecimiento, ubicado en el barrio de Sarrià, basa su oferta en panes de alta gama, elaborados in situ y con materias primas de calidad, largas fermentaciones de la masa madre y el respeto de los procesos naturales. Este nuevo proyecto del Grupo que preside Jordi Gallés, representa un giro importante de la línea de la compañía, que gestiona la cadena Molí Vell.

Jordi Gallés definió este proyecto como “el fruto de la pasión por el oficio, de la unión de la tradición y de la modernidad”. “El valor diferencial de este establecimiento es impulsar una oferta de calidad, recuperando sabores auténticos y dando prestigio a productos que ya prácticamente no pueden encontrarse en el mercado por su difícil elaboración”, añadió el presidente de Europastry, a la vez que subrayaba que con L’Obrador del Molí no se pretende anular el efecto de los establecimientos El Molí Vell, ya que “tienen la misma raíz empresarial, pero son proyectos independientes”.

Extensa carta de panes
L’Obrador del Molí ofrece a su cliente una extensa carta de panes que va desde la barra rústica de la casa, al pan de seis cereales, pasando por el pan de pagés, el pan de coca o el casi desaparecido “llonguet”. Asimismo, ofrece panes más especiales, como el pan sin sal o la minibaguette sin gluten, el “xusco” de espelta y sésamo o el pan de La Segarra, elaborado con trigo ecológico de la comarca catalana de La Segarra. También elaboran panes con “otros” ingredientes, como los panes de higos y muesli, el pan de maíz, el pan de cerveza, el “xusco” de olivas verdes y negras, el “xusco” de tres quesos, o el pan de chocolate y naranja. Se han recuperado las cocas de pan y las cocas “de recapte”, con tomate y cebolla, berenjena y pimiento rojo. En la carta, también explican algunos maridajes y armonías que se pueden hacer con cada producto. El responsable de las recetas y fórmulas de los panes -que cuenta con la colaboración de todo el equipo directivo de Europastry- es el maestro panadero Pere Roche, cuarta generación de panaderos. “No sólo haremos esas variedades de pan, sino que cada día ofreceremos un ‘pan del día’, como reclamo para el cliente”, explicó Roche, descendiente de panaderos y harineros. “Soy un gran amante de la panadería y eso es lo que quiero transmitir en L’Obrador del Molí”, añadió Roche.

L’Obrador del Molí no sólo recupera recetas e ingredientes casi olvidados en la panadería actual, sino que aprovecha las nuevas tecnologías para agilizar la labor del maestro panadero. “No necesitamos empezar a hornear de madrugada. Nos hacemos servir de las tecnologías para trabajar sólo de día y sacar el producto a las horas precisas, pero sin renunciar a largas horas de fermentación de la masa madre, que es el secreto de un buen pan”, explicó Gallés, quien añadió que “con este proyecto demostramos que lo artesanal no es contrario ni adversario de la tecnología, y que una empresa dedicada hasta ahora a las masas congeladas puede hacer pan artesanal, y en ambos casos apostamos por la calidad”.

Cuatro espacios en un mismo local
Otro punto diferenciador de este establecimiento es la apuesta por un espacio con varios ambientes: obrador a la vista, despacho de pan y zona de degustación. Tres ambientes integrados, que no se solapan ni interfieren y que se complementan con una sala polivalente, donde se ofrecerán catas de panes, cursos y talleres. “Queremos fomentar la cultura del pan y arraigarnos a la vida del barrio”, reiteró Gallés.

Este primer establecimiento de la insignia L’Obrador del Molí cuenta con 250 metros cuadrados de superficie, de los cuales 130 son obrador, en donde trabajan doce profesionales, cinco de ellos en el obrador. Según Gallés, “el local responde al nivel de inversión adecuado y es, por tanto, asumible por el grupo”. Lo que todavía no pudo asegurar ni negar es que L’Obrador del Molí inaugure una cadena de establecimientos homónimos. “Por ahora necesitamos saber cuál es la respuesta del público, pero no descartamos que se pueda desarrollar el proyecto en otros lugares tanto dentro como fuera de Cataluña, aunque a corto plazo no tenemos ningún plan para desarrollarlo en cadena”, añadió Gallés. La estimación de ventas de L’Obrador del Molí es de unos 600.000 euros anuales. JM.M.