Evolución positiva… pero menos

Según los últimos datos publicados en el Informe de Comida Rápida y a Domicilio de la consultora especializada DBK, a cierre de 2012, el sector del servicio rápido y el delivery, contaba con unos 4.195 establecimientos en su haber, un 4% más de los que existían en el año anterior y que, de los cuales, la mayor parte (un 72%) operaba en régimen de franquicia.

No obstante, a pesar de que el sector ha continuado su avance, la suerte se ha mostrado desigual con los subsegmentos que lo componen. No se ha comportado del mismo modo la trayectoria de las hamburgueserías, por ejemplo, que las de las pizzerías y resulta innegable que la aparición de nuevos conceptos ha tenido también que ver en lo que a progreso se refiere. Así por ejemplo, las hamburgueserías aumentaron sus ventas en torno al 3%, lo que significó una facturación conjunta de 1.430 millones de euros; mientras que las pizzerías, por el contrario, veían como sus ventas decrecían en más o menos el mismo porcentaje (-3,1%), situándose su facturación en 495 millones de euros.

Debilidad de la demanda
Así, aunque en un principio pudiera llegar a pensarse que el segmento de la restauración de servicio rápido es el más fuerte a la hora de resistir los embates de la crisis económica esta afirmación es cierta sólo a medias. Es cierto que el sector sigue creciendo, a diferencia de lo que sucede con otros, pero lo hace a un ritmo más lento que el que había mostrado años atrás. ¿Por qué? Pues porque, aparte del obvio deterioro de la demanda, que posiblemente se deje sentir algo menos en estos locales que en el resto, la presión sobre los precios también los convierte en menos rentables de lo que eran.

Aún así, tanto las citadas hamburgueserías, como los establecimientos de comida rápida no adscritos a ninguna categoría clásica, ‘tiraron’ de las ventas del sector, incrementando estos últimos su facturación en un 3%, hasta alcanzar los 270 millones de euros.

Esos incrementos y el hecho de que las bocadillerías se mantuvieran ancladas en ventas por valor de 535 millones de euros (sin aumento, pero sin descensos tampoco) han propiciado que los números del sector continúen siendo positivos. Esto también se ha visto influido por las numerosas aperturas que se han producido en el segmento, más significativas que los cierres que se hayan dado.

De hecho, la proliferación de aperturas, más las que puedan darse tanto a lo largo de este ejercicio 2013, como en el próximo 2014, son las que llevan a prever a DBK que las ventas del sector continuarán siendo positivas a lo largo de estos años. En 2013 podría alcanzarse una facturación de 2.780 millones de euros (un 1,8% más que el año pasado), mientras que en 2014, las previsiones apuntan a que los ingresos crecerán en un 3%.

Sin embargo, aunque la consultora augura crecimiento, tal y como ha sucedido el año pasado, las pizzerías continuarán siendo “el rival más débil”. Desde DBK se señala que éstas continuarán su trayectoria descendente en 2013, con una caída de las ventas que podría volver a alcanzar el 3% (unos 480 millones de euros). Por su parte, las ventas de las hamburgueserías volverán a crecer en el presente bienio, del orden de el 3 al 4%. Las empresas especializadas en bocadillos dejarán su estancamiento y también crecerán, en este caso un 2%, en 2013; mientras que las emergentes nuevas modalidades, lo harán entre un 3 y un 4% impulsadas por la aparición de nuevos y creativos conceptos.

Concentración
Así pues, la principal estrategia de negocio a la hora de incrementar los buenos resultados, será la de hacer crecer la red de establecimientos, a corto y medio plazo, apoyándose además en promociones y ajuste de precios a fin de seguir aumentando el número de clientes. Todo ello en un segmento muy concentrado, con preferencia por el sistema de franquicias, en el que predominan unas pocas marcas sobre el resto.

Porque, por ejemplo, en lo que a hamburgueserías se refiere, las dos marcas principales coparon el 95% de las ventas –es el ejemplo más claro de la concentración del mercado- mientras que en pizzerías, los tres primeros actores fueron los artífices del 80% de las ventas del sector. En el caso de las bocadillerías esta concentración resulta menos patente, ya que las tres primeras marcas logran tan solo el 46% de las ventas del sector. JA.I.G.