Gastrobar, una cocina bocado a bocado que ha venido para quedarse

Este cambio de hábitos ha desembocado en la llegada a España de los gastrobares. Un concepto puramente british -nace como inspiración de los gastropubs ingleses- que define a un bar-restaurante que procura acercar la alta cocina a las clases más populares sirviendo tapas de autor a precios asequibles. Por lo menos, ésa es la intención en muchos casos.

Eso sí, el gastrobar se puede considerar también una internacionalización del concepto tapa española, haciendo que ésta pase de un aspecto popular y clásico a una visión avanzada y moderna. Y es que la denominación del gastrobar –que en España fue introducida por primera vez por el crítico gastronómico José Carlos Capel- reúne la elaboración estudiada de la gastronomía con la rapidez popular de un establecimiento como puede ser un simple bar.

Sin embargo, a diferencia de un bar común en el que se toman las tapas de pie, en el gastrobar existe un servicio de

Carles Abellán.

mesa.

En nuestro país, los primeros en arriesgarse con este concepto fueron Paco Roncero con Estado Puro, en Madrid, y Carles Abellán con Tapas24, en Barcelona. Desde entonces, la proliferación de los gastrobares no ha hecho más que crecer.

De hecho, al primer Estado Puro, ubicado en la madrileña glorieta de Cánovas del Castillo, Roncero sumó un segundo al que bautizó con el mismo nombre, en pleno corazón de la capital, en la Plaza del Ángel. Ambos son establecimientos que se antojan innovadores, con aspecto de bar de copas y una oferta gastronómica propia de un restaurante exclusivo, pero servida a modo de tapas y raciones.

En esta línea, Tapas24, a sólo un paso del barcelonés Paseo de Gracia ofrece, desde el año 2006, las tapas ideadas por Carles Abellán, un cocinero catalán que formó parte hace ya casi veinte años de la etapa más rockera del antiguo elBulli, de Ferran Adrià.

Precisamente, el hermano de este último, Albert Adrià, también se ha subido al carro de los gastrobares. En pleno resurgimiento del Paral.lel, su primera incursión en el tapeo barcelonés ha culminado en Tickets. Un local que presenta una propuesta vanguardista de tapeo y una estética fashion.

Eje Madrid-Barcelona
Otro de los chefs catalanes con prestigio y reconocimiento, nacional e internacional, es Sergi Arola, quién también ha apostado por el gastrobar tanto en Cataluña como en Madrid. El nombre elegido para esta apuesta es Vi cool, una denominación que juega con la palabra vino en catalán (vi) y la expresión inglesa “Be cool”. Con ella Arola ha querido ofrecer en la capital una propuesta más accesible y complementaria a la de su restaurante Arola Gastro.

En esta lista de gastrobares figura también el de Francis Paniego –Tondeluna- en Logroño. Un proyecto con el que este chef y su mujer, Luisa Barrachina, han querido homenajear al alto Oja, en concreto al pueblo de Ezcaray, y todo

Tickets

lo que provenga de la cultura riojana.

El chef Dani García, por su parte, también probó suerte con el concepto del gastrobar con La Moraga. Un local que el cocinero ubicó en el centro histórico de Málaga y al que bautizó con el nombre de un guiso marinero típico de esta provincia andaluza. Tras la expansión de La Moraga con franquicias, en noviembre de 2011, justo ahora hace un año, García se desvinculó del proyecto.

De la moda a la cocina
La última, sin embargo, en unirse al club de los gastrobares, hasta ahora muy vinculados a los grandes chefs, ha sido Elena de Miguel. Madrileña de origen, De Miguel es diseñadora, alma mater del catering mmmfood y ahora dueña y directora creativa de mmm­_Us, su primer gastrobar. Un pequeño bar despensa que desde fuera puede verse como tienda, bar, hangar, afterwork, tienda de delicatessen… En definitiva, el proyecto de Elena de Miguel es una fusión; un lugar donde comer, beber, vivir; un espacio donde el detalle y la puesta en escena son tan importantes como la propia materia prima. JG. Boiza