Gastronomía a bordo

La mejores navieras que recorren el Mediterráneo, por ejemplo, Holland America Line, Crystal Cruises, Queen Mary2, Regent Seven Seas, Seabourn o Carnival, plantean una oferta similar entre el nivel de la gastronomía y de los espectáculos y servicios a bordo. Si embargo, mientras hay hasta 300 chefs a bordo del Queen Mary2 dedicados a distintas especialidades (panadería, pastelería, bufet, restaurantes de lujo, delicatessen), o 150 del Carnival Freedom, inaugurado hace menos de un mes, y los 50 de Crystal Cruises y Seabourn, dos de las navieras súper lujo, los integrantes de los espectáculos son muchísimos menos, ya que actúan todas las noches, durante dos horas.

Los turnos de las cocinas a bordo son tres, trabajan 24 horas al día, porque los pasajeros pueden comer durante el mismo tiempo, distintas especialidades y dependiendo las horas.

Sofisticado
Un 30% a 40’% de la tripulación se dedica a la gastronomía y está en cocinas y restaurantes privados. El nivel de sofisticación en las maquinarias, higiene y tratamiento de las materias primas ha llegado a un nivel tan alto que supera en mucho a la de cualquier hotel cinco estrellas del mundo. <img src=fotos/28/rnedicion68180708foto45.jpg align=left Hay que destacar que se sirven un promedio de entre 3.000 (barcos de 500 pasajeros) a 12.000 (barcos de 2.000 pasajeros) servicios al día. Las bodegas son tan impresionantes como nivel tenga el barco: desde las 700 etiquetas de la Cunard, Holland y Carnival, hasta la bodega de Silversea, comprada en las subastas de añadas antiguas de Cristhyes en Londres.

Self service o bufett en el desayuno y al mediodía; corners especializados (pizzas, bar de sushi, delicatessen, pastelería) las 24 horas; comida informal en corners en las piscina y zonas de ocio con comida rápida pero preparada frente a los ojos de los pasajeros; comida asiática y zonas de degustación de productos del país que se visita; sandwichería rápida y grills. Lo último en gastronomía a bordo: las comidas bajas en hidratos, grasas y sodio que cada vez ocupan más espacio, especialmente en las cartas de los restaurantes. Comer sano a bordo es ya una opción cada vez más aceptada por los europeos.

Restaurantes privados
En el restaurante principal se puede desayunar a la carta, almorzar y cenar. En los restaurantes privados, hasta diez en Queen Mary 2; siete en Holland America Line; tres en Regent Seven Seas y ocho en Carnival, hay que pagar una reserva de entre 20 y 30 dólares, ya que tienen espacio limitado y es la única forma de poder controlar el ingreso. Además de estar especializados en comidas del mundo (japoneses, italianos, mediterráneos, asiáticos, etc), se pueden elegir todos los platos que se deseen de la carta… y repetir. Además, organizan cenas privadas y un sommelier atiende exclusivamente cada uno de ellos, asesorando a los clientes. La calidad es suprema, el nivel de las materias primas inalcanzable para un restaurante de tierra, sencillamente porque en cada puerto los chefs compran los alimentos frescos que proveen a esos restaurantes. Así es posible probar langostas del Pacífico, los mejores mariscos gallegos, quesos y embutidos italianos, salmones del Mar del Norte… o la mejor carne de Sudamérica.

<img src=fotos/28/rnedicion68180708foto46.jpg align=right La selección de este personal es muy exhaustiva, y si bien se prepara a los camareros, para ingresar en cocina hay que tener determinados estudios previos. Generalmente son asiáticos, aunque cada restaurante especializado tiene sus cocineros: europeos, latinoamericanos, americanos, etc.

A bordo, ni en los restaurantes de lujo privados ni en los gratuitos, la comida está envasada.

Si bien la comida es gratis, incluido el servicio en camarote 24 horas, las bebidas no. Ésta es la ganancia de las navieras. Los bares se distribuyen estratégicamente en todos los puntos del barco: desde las coctelerías a los de café expresso de calidad, pasando por champagne bar, cervezas y hasta lo último a bordo de la lujosa Regent Seven Seas: el bar de grapa, con decenas de botellas de altísima calidad.

Seabourn ofrece a sus pasajeros su bar de caviar y champagne las 24 horas, a discreción. El precio ronda desde 1,20 dólares la lata de refresco o cerveza a los cinco dólares la copa de champagne francés, que dependiendo de la naviera es la calidad, como todo. Algunos barcos fabrican su propia cerveza a bordo, como en QM2. la comida allí sigue siendo gratis, pero la cerveza se paga.

Los Buffet de Medianoche, un clásico en los cruceros de más de 1.000 pasajeros, ofrecen a partir de las 12 de la noche un espectacular buffet de más de 200 platos diferentes entre dulces y salados. Inmensas figuras de chocolate, hielo o pan decoran la gran mesa central. Se hace como un acto de marketing, como una demostración de lo que es capaz de realizar una cocina central a bordo. El Queen Mary2 o Holland America tienen hasta cinco espacios de buffet diferentes, con distintas comidas, lo que impide los aglomeramientos.

<img src=fotos/28/rnedicion68180708foto47.jpg align=left Chefs de renombre
El nivel ha subido tanto como para que las navieras antes citadas tengan sus chefs de renombre internacional como asesores y creadores de la gastronomía: Regent Seven Seas la cocina de Le Cordon Blue; Cunard Line, al chef americano Michael Tood, Silversea a Michael Bras. Cada barco a su vez, lleva a bordo a un chef principal y las navieras de lujo, a un chef por especialidad. Holland America invita a determinados chefs en algunos de sus viajes para que den cursos de gastronomía. Este año en uno de los viajes estará el televisivo chef de TVE, José Andrés. Mientras que Regent Seven Seas tiene cruceros temáticos gastronómicos, y Silversea, cruceros Vitivinícolas, con excursiones a las principales bodegas del mundo. Otros como Seabourn, ofrecen comidas gratis privadas en fastuosas villas de la Provenza o cenas privadas para sus pasajeros en las Ruinas de Éfeso con concierto de música clásica.

En las excursiones, las navieras de lujo como Seabourn, proveen de comida a sus pasajeros antes de descender y le brindan esta misma atención en tiendas instalas en los puertos de desembarque, para que el pasajero no tenga que gastar en tierra… y se aseguran así de que no consumirán productos que puedan luego causar infecciones a bordo.
<img src=fotos/28/rnedicion68180708foto48.jpg align=right No todos los cruceros tienen la misma oferta de calidad, sí de cantidad. No es posible el nivel gastronómico del que hablábamos antes, en cruceros que se compran por 600 euros, siete noches, todo incluido, y donde el asesoramiento culinario o la calidad de las materias primas no pasan de lo normal en un restaurante de calle. Eso sí, mucha cantidad. Las diferencias son tan grandes con los antes detallados que pasan por los camarotes, las sábanas, el personal de a bordo, el ratio espacio pasajero, las interminables colas de los buffet… Y allí comienzan las decepciones de los pasajeros. Una buena gastronomía sólo puede degustarse en buenos barcos, y éstos no cuestan menos de 1.400 euros en temporada media/alta (junio-julio/agosto), descendiendo este precio en octubre y noviembre, o mayo. Además, el personal no está tan segmentado por especialidades, ni tienen asesores gastronómicos.

Texto y fotos: Gabriela Pagella

Durante un viaje de una semana en Carnival Glory, los 1.500 clientes consumirán…

• 990 kg de costillas
• 2.025 kg de pollo

• 2.500 filetes
• 6.750 kg de gambas
• 450 kg de colas de langosta

• 180 kg de ternera
• 4.800 hamburguesas
• 2.200 perritos calientes

585 kilos de ‘baby back ribs’ (costillares de cochinillo)
• 270 kg de jamón
• 405 kg de salmón

• 450 kg de pasta
• 7.000 pizzas
• 1.350 kg de tomates

• 3.015 kg de patatas
• 5.300 lechugas
• 4.320 plátanos

• 2.500 manzanas
• 1.030 melones
• 1.100 piñas

• 2.790 kg de harina
• 22.000 huevos
• 36.000 tiras de bacon

• 12.900 rebanadas de pan blanco
• 20.000 galletas/ pastas danesas
• 4.095 litros de leche

• 450 kg de café
• 2.821 litros de zumo de frutas

En el bar
• 24.500 latas de refrescos

• 28.150 latas o botellas de cerveza
• 1.420 botellas de champán
• 3.502 botellas de vino

40.000 litros de bebidas espirituosas