Grupo Bokado, cultura para saborear

Bokado no es sólo gastronomía. Es arte, es cultura. Un grupo con la filosofía clara de dar de comer bien pero sin dejar a un lado el lugar. Se disfruta el doble en un

entorno agradable y a ser posible, único. Esta es la tendencia que predican los hermanos Santamaría, referentes de la cocina en miniatura y pioneros en la creación de ambientes vanguardistas que son al mismo tiempo acogedores.

Entre patrones
Hilos, botones y telas se mezclan con platos made in Santamaría. La moda y la gastronomía van unidas de la mano. Sólo unos pocos tienen el don de crear. Por un lado, los modistos y por otro, los cocineros. Ambos diseñadores. Ambos tienen esos ‘súper poderes’ de crear de la nada algo increíble y admirado por medio mundo. Eso debieron pensar los hermanos Santamaría cuando decidieron instalarse en el Museo del Traje de Madrid. Un enclave único donde la sofisticación se funde con la elegancia que sólo Bokado puede ofrecer.

Se cumplen ocho años desde que el restaurante Bokado abriese por primera vez sus puertas como delicioso anexo al madrileño Museo del Traje. Desde ese día, el establecimiento participa del esplendor escénico del museo, consecuente con el auge de la moda española, que recorre la evolución del vestido y los ademanes sociales en un extenso recinto aleccionador e interactivo. Su comedor principal y sus salones privados son un compromiso con el interiorismo arquitectónico de inspiración Macintosh al servicio, en

ocasiones, del desahogo, y cuando procede, de la intimidad del encuentro gastronómico. Sus ventanales contemplan extensas áreas ajardinadas de Moncloa, la cafetería convoca el tentempié de la tapa original en un espacio transparente y su terraza sugiere estimulantes y exclusivos cenáculos estivales.

Casual, Chic y Trendy
Esta temporada, el chef Mikel Santamaría propone tres menús cerrados con sugerentes nombres relacionados con la moda, en un particular homenaje a su emplazamiento. Con precios que oscilan entre los 45 a 49 euros por comensal, lo que permite equilibrar apetencias y presupuestos, se perfilan de los tres platos y postre del menúCasual, a los cinco platos y postre de la degustación Trendy.

Entre las nuevas creaciones se encuentran los chipirones morrones con tinta redonda de chipirón y jugo de pochas, las picas de sardina, brotes y calabaza, o un reinventado rabo de buey, que se sirve con piña y ensalada de cuchara. También se mantienen los platos clásicos de la casa, como los hongos salteados con huevo de corral a baja temperatura, la carne roja de vacuno costrada con piñones y patatas a la vainilla o el lomo de merluza planchado en rojo con guiso de patata y ajos tiernos.

Al margen de lo culinario, la terraza de Bokado es uno de los espacios recomendables para pasar una estupenda velada. Primero, por sus jardines que envuelven a la céntrica fuente luminosa y segundo, porque no hay mejor compañía para degustar los platos de Santamaría que la música de piano. Además, la terraza del Museo del Traje cuenta con un reservado para grupos entre diez y doce comensales que serán atendidos independientemente al resto del restaurante.

La cosa va de hermanos
Con una mirada o un solo gesto ya sabes que quiere decirte o cómo se encuentra. Es un vínculo especial lo que une con un hermano y, en la

cocina, no cambia la cosa. Tenemos múltiples ejemplos en el panorama español como Sergio y Javier Torres, Eva y Carlos Arguiñano, o Joan, Josep y Jordi Roca. Detrás de Bokado también tenemos a un par, concretamente a Jesús y Mikel Santamaría. Impulsores de la renovación de la tapa y del pincho vascos desde Oñatz y Aloñamendi, sus establecimientos familiares de San Sebastián, y partícipes en la difusión itinerante de la joven cocina donostiarra en miniatura, tributaria del maestro Arzak y de otros pioneros de la renovación culinaria. Alcanzaron cotas de popularidad insólitas en acontecimientos populares como las etapas euskaldunas del Tour de Francia, que convirtieron en auténticas jornadas deportivo-gastronómicas. Desde el Grupo Bokado intentan exportar la fórmula de la alta cocina en miniatura a todo el mundo a través de su servicio de catering.

San Telmo
En pleno casco viejo de San Sebastián, el Museo de San Telmo ha vuelto a abrir sus puertas con el sello de los hermanos Santamaría. Bokado se ha convertido en partícipe de la experiencia museológica concibiendo entornos donde se establece una visión dual de la gastronomía, en la que confluyen perspectivas tradicionales y renovadoras de la cocina vasca, punta de lanza de la relevante posición que ocupa España en el sector culinario. El bar de pintxos es una referencia hostelera de la capital guipuzcoana que añade ideas participativas, como un laboratorio gastronómico-cultural, talleres de cocina, entornos de investigación en productos y numerosos eventos.

Bokado-San Telmo propone una carta permanente de pintxos tradicionales y una propuesta estacional de pintxos experimentales, estableciendo un moderno sistema de validación de platos fundamentado en la opinión de los clientes.

Los talleres y laboratorios disponen de unidades de

selección de la materia prima de cara a su investigación y uso, planteando ponencias impartidas por expertos en productos, aulas de formación, sistemas de certificación de alimentos y demostraciones de desarrollo culinario, estableciendo una atmósfera gastrocultural única en España.

En los espacios que dispone el museo (patios, claustros, terrazas, capillas y recintos diáfanos), Bokado desarrolla diversas actividades que vinculan la gastronomía y las artes, integrando el disfrute simultáneo de todos los sentidos de manera original.

La clave está en la sencillez
Las cosas sencillas no cansan y sobre todo, no pasan de moda. En los locales de Bokado se respira minimalismo en todas las esquinas, pero logrando que los clientes no olviden que, ante todo, es un lugar donde disfrutar de buena comida. Una estética influenciada por las tendencias decorativas de los países del norte de Europa como Finlandia, Suecia o Noruega. Sus locales se caracterizan por una misma línea estética: espacios diáfanos, homogéneos y de líneas rectas donde les acompaña amplios ventanales. La separación entre las mesas es un signo de diferenciación junto al protagonismo de los colores neutros y espaciosas terrazas, acompañadas de tenues luces. En definitiva, espacios simples pero modernos en los que los platos son protagonistas indiscutibles en su conjunto.

Aún más
No sólo se puede disfrutar

del sello de los hermanos Santamaría en estos locales, sino también en un puñado de selectos escenarios, situados en idílicos enclaves para celebrar un enlace nupcial, como el Caserío Urrugne, los hoteles Villasoro o Gudamendi, el Palacio Iriarte y el Palacio Miramar, donde cada celebración cuenta con el servicio de catering de Bokado. Igualmente, el servicio se puede trasladar a cualquier finca o residencia particular, puesto que es consustancial al Grupo y una de sus señas de identidad desde el instante mismo del nacimiento de la sociedad, hace ya tres lustros. De hecho, la constitución de la empresa responde a la pretensión de sus creadores de trasladar la alta gastronomía y las tapas más exquisitas al ámbito del catering.

La inauguración del Museo Guggenheim o del Chillida Leku, el catering del rodaje de la película ‘Silencio Roto’ o los recintos VIP de Arco en Ifema, y los principales eventos gastronómicos del Festival de Cine de San Sebastián son sólo algunos de los eventos que avalan la trayectoria del Grupo Bokado dentro del sector del catering.

Tal es la dimensión del éxito de su modo de operar, que la esfera territorial del catering de Bokado ha traspasado fronteras nacionales. Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Japón y China son algunos de los países en los que la casa desarrolla proyectos con asiduidad. Un ejemplo de la expansión internacional del grupo es su presencia en la Exposición Universal de Shangai como representante de la gastronomía vasca. Una cocina con alma, con raíces tradicionales pero en constante renovación, que Grupo Bokado exporta al mundo a través de su servicio de catering. JRebeca Puente Moya