Guisantes, pollo y chocolatinas, en órbita

Los nutricionistas e ingenieros de la alimentación Manel Casanovas, Albert Monferrer y Asunción Rovira y los cocineros galácticos Carles Gaig, Carles Abellán y Enric Rovira han sido los artífices de tales propuestas, presentadas en sociedad durante la celebración en la capital catalana el pasado marzo de La Noche de los Astronautas.

Pero para que la morriña sibarita de los cosmonautas pueda ser satisfecha con suculentas recetas de la dieta mediterránea, los platos han tenido que ser milimétricamente estudiados y controlados, así como sometidos a técnicas casi futuristas de esterilización. De esta forma, y como explicó el regidor de Turismo del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Portabella, “teníamos que pensar en un menú que cumpliera las directrices de seguridad y los valores nutricionales y energéticos que necesitan los astronautas mientras están en órbita”.

Morriña
Así pues, la escalivada, los guisantes salteados con papada y los míticos canelones trufados de Carles Gaig han pasado por un proceso de esterilización, mientras que el arroz ha pasado por una nueva técnica de alta presión, igual que el queso con membrillo. Por su parte, la receta de mar y montaña del menú, el pollo con gambas, ha pasado por un proceso de ionización, una esterilización mediante rayos gamma que destruye todos los microorganismos que pueda contener el plato, y lo prepara para durar en el tiempo y además mantener sus propiedades organolépticas en órbita.

Curiosamente, el único alimento que no necesita un proceso extra para viajar al espacio es el chocolate, que conserva sus propiedades en perfecto estado, aunque se encuentre a miles de kilómetros de distancia de la tierra. l