“Hacemos vinos modernos”

El proceso comienza, como no podía ser de otra manera, en las 230 hectáreas de viñedo distribuidas en dos zonas próximas a Aranda de Duero: Villalba y Nava. En la primera se cultivan 70 hectáreas a una altitud de 800 metros; mientras que en la segunda hay plantadas 160 hectáreas a 850 metros de altitud, con un clima algo más frío. La mayor parte del terreno está colonizado por la variedad Tempranillo, pero aparte se cultivan Garnacha, Prieto Picudo, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Merlot,…

Una de las máximas de los Ortega es elaborar toda la uva que producen. “Ni vendemos ni compramos a terceros”, afirma Teo Ortega. Todo el vino producido se comercializa con sus marcas y adscrito a la D.O. Ribera de Duero, excepto los de la marca Vinos de la Nava, utilizada exclusivamente para exportación. Estos están catalogados como Vinos de la Tierra. En 2007 la producción total de Bodegas Anta ascendió a 550.000 botellas y para este año se espera alcanzar las 700.000. Incluso, existe una línea de aceite de oliva Anta,cuya producción y elaboración, en este caso sí es asunto de terceros.

Riberas modernos
Bodegas Anta llegó a la Ribera con aires de renovación. El primer signo de “rebeldía” se refleja en que sus vinos no se circunscriben a las tradicionales etiquetas de Crianza, Reserva, etc… que marca la Denominación de Origen. Anta hace caldos con cuatro, ocho, dieciséis o dieciocho meses de barrica, porque creen que esos son los tiempos idóneos para sacar el máxima partido a sus caldos. “Hacemos vinos modernos. No nos ceñimos a los tiempos que nos marcan. Son vinos muy frutales, con poca madera, que respetan la fruta y resultan fáciles de beber”, describe Teo Ortega.

Si bien Teo es la cabeza visible del proyecto, otros miembros de la familia, como su hermano Federico, arquitecto de profesión, están también implicados. Así pues, todo quedó en casa cuando se construyó la revolucionaria bodega que guarda los tesoros líquidos de Anta. El edificio, donde predominan madera y cristal, ocupa unos 4.000 metros cuadrados y está muy orientado a la recepción de visitas. El enoturismo, por supuesto, es una de las áreas que explotan los Ortega.Cabe destacar que el proyecto de Federico Ortega obtuvo el “Accésit de honor” en el primer certamen de edificación sostenible de Castilla y León.

La armonía con la naturaleza es una de las obsesiones de los Ortega, lo cual se refleja no sólo en el edificio. Recientemente ha comenzado un experimento para conocer cómo los campos magnéticos terrestres influyen en la elaboración de los caldos. El director general asegura que no le consta que se haya realizado en ningún lugar del mundo ningún proyecto parecido a éste. De momento, y a falta de conclusiones definitivas, Ortega asegura que se están obteniendo ya algunos primeros resultados más que interesantes. l
E.G.G.

Las joyas de la corona
A10

Es el buque insignia de la casa, fruto de la integración de las Tempranillo (dominante), Cabernet Sauvignon y Merlot. La crianza de diez meses en barrica de roble francés da un toque de elegancia, armonizada con la fruta, los torrefactos y las especias.

A4
Monovarietal de Tempranillo en el que se busca la máxima expresión frutal. La compota de frutas está presente en auténtica armonía desde la gama de frutos rojos (fresas, frambuesas,…) hasta la de frutos azules (arándanos, moras, ciruelas,..). Las maderas nobles también se dejan ver por el envejecimiento de cuatro meses al que se ha sometido este Ribera.

A de Anta
Coupage de Tempranillo (75%) y Cabernet Sauvignon (25%) con dieciséis meses de barrica. Muestra una nariz intensa con mucha complejidad donde se abren notas de frutos negros maduros con finas pinceladas de madera y toques especiados. En boca es amplio, con tacto amable, de paso frutal y balsámico con puntas licorosas.