Hacia un vending más profesionalizado

Las ventas de la alimentación dentro del sector del vending alcanzaron en 2007 los 1.137 millones de euros, un 12,3% más que a lo largo del ejercicio anterior. Superaban a las de las máquinas de tabaco por primera vez en su historia, impulsadas por los nuevos productos amén de por su mayor y cada vez más reconocida calidad.


Según los últimos datos cerrados, facilitados por la Asociación Catalana de Vending, el sector facturó en España 2.257 millones de euros durante 2007, o lo que es lo mismo, un 5% más que a lo largo del ejercicio anterior. Un crecimiento que se producía a pesar de la entrada en vigor de la Ley antitabaco que, aunque ha repercutido algo en los hábitos de consumo, sobre todo en lo que a café se refiere, no ha podido con los productos de alimentación procedentes de las máquinas de distribución automática, cada vez más demandados.
¿Por qué? Porque como explican desde la Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos (ANEDA), el sector ha cambiado de filosofía, debido, como causa principal, a la irrupción en el mismo de las entidades de capital riesgo, que han contribuido a no sólo inyectar capital a sus firmas, sino a hacerlas funcionar como empresas “grandes y de dinero”, no más profesionalizadas, porque según la patronal el sector estaba lo suficientemente profesionalizado, pero sí con otra filosofía.
“Y en relación con los otros países de Europa –Afirma Cayo Noé Quintanilla, presidente de Aneda- estamos bastante a la par, con los mismos problemas que puedan presentarse en Francia, Alemania o Inglaterra: los bajos precios de venta, la disminución del consumo en relación al aumento del número de máquinas expendedoras (porque la población activa y potencial consumidora no aumenta del mismo modo), y que no es lo mismo realizar el mantenimiento de tres máquinas que de cinco…”


Evolución del producto
Pero dichos problemas podrían calificarse como de secundarios a la hora de hacer mella en el desarrollo de un sector en el que, últimamente, ganan peso los productos alimenticios con respecto a las bebidas calientes que, hasta ahora, eran los principales protagonistas dentro de las máquinas de vending. De hecho, el segmento de la alimentación fue el que, a lo largo de 2007 impulsó el mercado, creciendo más de un 12%, y alcanzando unas ventas de más de 1.130 millones de euros, superando, por primera vez en la historia, las de las máquinas de tabaco, que sumaron unos ingresos de 1.120 millones de euros, un 1,5% menos que a lo largo de 2006.
“Y dentro de la restauración, el vending se mueve por la introducción en el mercado de productos nuevos, expone Cayo Noé Quintanilla. Ha sido muy importante la aparición en las máquinas de los snacks, porque son los mismos productos, las mismas marcas, que el consumidor puede encontrarse en los lineales de los supermercados, o en los restaurantes tradicionales y eso aumenta la confianza. Además, los precios son mucho más bajos que en los restaurantes y prácticamente los mismos que en los supermercados y ha aumentado la oferta: antes era impensable sacar una ensalada de una máquina o un plato precocinado y ahora se puede”.

Así, según exponen desde Aneda, la mala imagen que pudieran tener los productos provenientes del sector del vending ha sido definitivamente desterrada, porque no sólo se trata de contar con una oferta más amplia o buenas marcas, que indudablemente influye en el ánimo del usuario o en su predisposición a la hora de dirigirse a la máquina, sino que hay otros factores que justifican que la mala imagen del vending en nuestro país sea cosa del pasado.

Por ejemplo, explican desde la patronal, las certificaciones de calidad. En comparación, no existen muchos restaurantes que puedan jactarse de poseer una certificación ISO, lo que sí sucede con las empresas fabricantes de máquinas expendedoras de vending, o los propios aparatos. Además, las firmas presentes en el mercado se encuentran dentro de un constante proceso de mejora, puesto que podría afirmarse que son semejantes a tiendas abiertas las 24 horas. Se atienden todas las reclamaciones y la tendencia generalizada del sector es aumentar la fiabilidad.
“En cuanto a innovación, España está a la cabeza del sector en Europa, puesto que hoy en día en las máquinas de vending puede incluirse prácticamente de todo y es un sector muy competitivo porque dentro del mismo operan multitud de actores. Pero hay algunos puntos a los que el usuario sí que debe prestar especial atención y es a la identificación de las máquinas: no vale con que en ellas aparezca un teléfono móvil, del que uno se puede deshacer cuando quiera, simplemente tirándolo, sino que debe haber un teléfono (fijo), un número de registro sanitario, la certificación de que se cumple con todos los requisitos… El fabricante debe estar perfectamente identificado y localizable para que, más si hablamos de productos alimentarios, pueda saberse a quién recurrir si surge algún problema, alguna intoxicación”.


Buenas previsiones
Con todo, desde las diversas patronales se prevé que las ventas del vending seguirán creciendo a buen ritmo a lo largo del presente ejercicio. Así, las previsiones de ACV de cara a este año indican que el sector del vending crecerá en España un 6,1% hasta alcanzar los 2.395 millones de euros de facturación. Asimismo, también se espera que el número de máquinas instaladas en todo el territorio, que en 2007 se cifró en 541.310, se incremente el próximo año en un 6,4% y se sitúe en las 575.954 unidades.

La muestra de productos que ofrecen las máquinas seguirá aumentando. Al café, los snacks o las botellas de agua se están incorporando en los últimos tiempos nuevos artículos, como las bebidas isotónicas, los zumos enriquecidos, pizzas o los platos preparados, cuyo consumo se suele concentrar en fábricas y oficinas, ya que si bien es cierto que el usuario come cada vez más fuera del hogar, en tiempos como los que corren, en los que se habla de –cuando menos- ralentización económica y de un descenso del poder adquisitivo, los ajustados precios del sector favorecen el aumento de dicho consumo.


Lo que dicen desde Europa
Trascendiendo de las fronteras españolas, el vending en Europa representa unos ingresos de aproximadamente 26.000 millones de euros, con unas 10.000 empresas actuando dentro del mercado, la mayor parte de ellas, compañías familiares o de reducido tamaño.

Para todas ellas, las nuevas necesidades de los usuarios suponen las mejores oportunidades de negocio. Es verdad, tal y como exponen desde la Asociación Europea de Vending (EVA), que los productos no alimenticios como CDs, libros o incluso teléfonos móviles, están incrementando las cifras de negocio de las compañías. También es verdad que la alimentación dentro del vending es un sector maduro, que ha visto como desde el año 2000, se moderaban sus tasas de crecimiento (después del boom de los noventa), por lo que la competencia entre los operadores se ha hecho, si cabe, más feroz, pero eso no significa que desde el punto de vista de la alimentación no se encuentren buenas oportunidades hoy en día.

Desde la patronal europea se indica que las nuevas tendencias deben pasar por las nuevas costumbres: trabajadores que se mueven, que se trasladan más que antaño y que tienen menos tiempo para comer, o deben hacerlo de camino, por lo que optan por los platos y alimentos preparados. Por otra parte, la preocupación por la salud o la dieta propician el desarrollo de productos orgánicos o saludables destinados también al vending.

Para la EVA puede concluirse que durante nuestros días se está viviendo una mutación dentro del sector que pasa por todos sus tramos de negocio. Se trata de un sector maduro, donde los operadores, a pesar de su tamaño reducido son cada vez más profesionales y desarrollan e invierten más en sus negocios. Desde el punto de vista de los consumidores se produce una mayor aceptación de las máquinas, sí, pero también aumentan las expectativas sobre las mismas. Así pues, las oportunidades llegan por desarrollar nuevos productos, más saludables y especialidades. l
Ana I. García


El café sigue ‘tirando’ del vending
A pesar de que los nuevos productos, encabezados sobre todo por los snacks, se abren paso con fuerza dentro de las máquinas de vending, el café sigue siendo de los más demandados por el público. Pese a sus bajos precios y pese a la cada vez más superada imagen de baja calidad con las que ha tenido que vérselas esta bebida. Así pues, según los últimos datos de la Asociación Catalana de Vending (ACV), el café y otras bebidas calientes representan un total del 32% de las ventas del sector. Aún así, las opiniones de las diversas patronales son un poco contradictorias:
“A lo largo de la jornada, los trabajadores tienen establecidas determinadas rutinas –afirmaba Francesc Güell, portavoz de la ACV y director general de TPC Netgrup-. En el caso de los fumadores, una de ellas era tomarse el llamado ‘café del cigarro’, aquel que a media mañana se acompañaba de un pitillo. Con la llegada de la ley antitabaco, muchos trabajadores han eliminado este hábito puesto que ya no se puede fumar en los centros de trabajo”.

Esta opinión serviría para defender un ligero descenso dentro de los hábitos de consumo de café dentro del vending, puesto que para la Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos (Aneda), el consumo de café y bebidas calientes representa algo más: aproximadamente el 40% de las ventas del sector. Unas ventas que cada vez se ven menos afectadas por la imagen del usuario de estar consumiendo un producto de baja calidad:
“Desde luego que en el café, el vending ajusta mucho más los precios de lo que pueda pasar en el bar –explica Cayo Noé Quintanilla, presidente de Aneda-, pero es lógico, porque en el bar hay que amortizar a un camarero que, además puede poner muchos menos cafés que los que pueda dispensar una máquina. Aún así, el café de la máquina no es de menor calidad, es igual al de el bar o el de la tienda, porque en la actualidad, prácticamente todas las empresas usan café en grano y no hay tanta diferencia de precio entre un café bueno y otro que no lo es, mientras que sí la hay en el consumo, que aumenta si ofreces un producto de calidad”.

Pero es precisamente del precio del café por lo que surgen las mayores incomodidades por parte de las patronales, ya que en opinión de la ACV esos precios reducidos perjudican a los operadores, una vez que se ha logrado obtener la confianza del consumidor. Un 37% de los cafés que se beben en una semana porceden de las máquinas de distribución automática. Los márgenes de beneficios de un porcentaje tan elevado son sensiblemente más reducidos que los de la hostelería ya que, mientras que en ésta el precio de un café oscila entre el euro y 1,20 euros, el precio medio de un café procedente del vending gira en torno a los 40 céntimos. l A.I.G.


La ACV renueva su junta directiva
Aa Asociación Catalana de Vending (ACV) ha renovado recientemente su Junta Directiva con el nombramiento de Ramón Vicente, gerente de Vallvending, que se ha convertido en el nuevo presidente de la Asociación. En las últimas elecciones de la ACV, de las 140 empresas asociadas votaron 112. Vicente obtuvo un total de sesenta votos, mientras que la otra candidatura, liderada por Ramón Reñé, de la empresa Cialven, recibió 48.

En la candidatura liderada por Ramón Vicente están representadas todas las áreas de actividad del sector (operadores de máquinas expendedoras, fabricantes, proveedores…), así como compañías de distinta envergadura.

La Asociación Catalana de Vending (ACV) fue fundada en 1989 y está formada por operadores (gestores de máquinas expendedoras) y proveedores (fabricantes y distribuidores de maquinaria, producto e industria auxiliar), y en la actualidad cuenta con más de 140 socios. Cerca del 30% de las empresas relacionadas con el vending que operan en Cataluña. l A.I.G.