Higiene en restaurantes: sistemas pasivos de seguridad alimentaria

¿Qué beneficios aportan estos sistemas? al dotar a las cocinas de SPSA se cuenta con un elemento adicional: la seguridad microbiológica, de forma que el operador y el cliente refuerzan su seguridad.

En la actualidad, los principales sistemas usados son:

Los materiales y revestimientos con tratamientos bacteriostáticos.

Línea blanca con protección bacteriana a través de iones de plata.

Herramientas y utensilios de cocina con tratamiento anti bacterias.

Dispensadores automáticos de agua y jabón con sensor, evitando recontaminaciones y contaminaciones cruzadas.

Secadores por microcorrientes de aire de alta velocidad, para evitar el incremento de la temperatura y movimientos del polvo.

Receptores higiénicos de residuos con tecnología de infrarrojos, para impedir contaminaciones a través de focos de infección.

De este modo se puede llegar a conceptualizar una cocina saludable entendida como espacio preparado para facilitar el desarrollo de unas correctas prácticas de manipulación, tanto en su diseño como equipamiento y permitir la limpieza, la higiene y el mantenimiento.

Son espacios pues, dotados de un grado aceptable de seguridad debido a que se han tomado medidas y actuado en materia de:
Condiciones ambientales apropiadas (temperatura, humedad, aireación…).

Materiales y equipos adecuados (no tóxicos, ni porosos, resistentes…).

Diferentes zonas integradas en la cocina: almacenamiento, manipulación, cocinado, limpieza, residuos…
Practicar la “marcha hacia delante”.

La doctora Maite Pelayo Blas, microbióloga experta en seguridad alimentaria y miembro del consejo asesor del Instituto Silestone, es artífice de esta metodología en cuestión de SPSA de forma que ha creado un nuevo espacio de investigación en el que tienen cabida todas aquellas utilidades tecnológicas, presentes y futuras que, aplicadas en las cocinas y espacios culinarios, garntizan la seguridad alimentaria de forma más solvente. JRN