Javier Corbella

Ahora, con 33 años es el gestor de Babú, restaurante y afterwork. Se define como “el hombre orquesta” ya que debe hacer un poco de todo, desde el balance de cuentas, a la selección de personal, control de inventario, supervisar el servicio,… Se acuesta todos los días a las tres de la mañana, con lo cual amanece sobre las once. Así cuenta su día Corbella: “Enciendo mi móvil y comienzo a recibir llamadas y mensajes de cosas que inevitablemente hacen que el día no comience bien: pedidos que no llegan, alguien de personal que fallará en el servicio. Después hay que atender, cobrar, servir mesas,… Sigue mi jornada con una tarde en la que hay que ir a la gestoría, otra a comprar,… A partir de las ocho y media, vuelvo a Babú para preparar el nuevo servicio y después de hacer caja y preparar la mañana siguiente, apago el móvil para dormir”. Con este horario no es de extrañar que Corbella exprese su deseo de conseguir un local de hostelería que no necesite su presencia física las 24 horas del día. Le gustaría, no obstante, crear un grupo de tres o cuatro locales complementarios que estuviesen en la misma zona y con distinta oferta, aunque vuelve a remarcar: “Y por supuesto que la gestión no requiera de mi presencia cien por cien”. El tiempo libre lo dedica a leer y escuchar aquella música que no tiene nada que ver con la que suena en el local. “Me he vuelto un solitario”, concluye. l E.G.G.