La cocina española se pone de largo en Estados Unidos

El resultado ha sido un éxito. El marco era la IX conferencia y festival Internacional Anual Worlds of Flavor, dedicado en exclusiva a España en esta ocasión. En total acudieron más de ochocientos profesionales entre cocineros (alrededor de treinta españoles), importadores, distribuidores, medios de comunicación y distintos expertos.

El festival ha conseguido mostrar una imagen bastante fiel de lo que es la cocina española actual. Allí ha estado representada la llamada alta cocina (Ferran Adrià, Andoni Luis Aduritz, Joan Roca, Dani García,…), pero también cocinas más tradicionales, aunque igualmente exquisitas: Manolo de la Osa con sus ajos y aceites, Rafael Vidal con sus paellas, Cándido con sus cochinillos, Francis Paniego con sus pimientos, Pedro Morán y Amado Alonso con sus fabes; Marco Antonio García con su cordero, Oriol Balaguer con sus chocolates, Juanjo López con sus callos, Jesús Ramiro con su sopa castellana, Joaquín Felipe con sus cortes de pescado o Chefa González-Dopeso con sus tortillas, por citar sólo a algunos.

La gran variedad geográfica que ha existido, con cocineros llegados de todos los rincones de España ha contribuido a ofrecer una visión completa y realista de lo que sucede hoy día detrás de los fogones en nuestro país.

Las cifras del evento son sencillamente espectaculares: Rafael Vidal, del restaurante Levante hizo paella para ochocientas personas, y Llorenç Petrás, del mercado de la Boquería, realizó una calçotada para la que se utilizaron cuatro mil calçots plantados hace cinco meses en tierras americanas. Por si eso fuera poco, se elaboraron 12.500 raciones para degustaciones y seis mil pinchos de diez variedades.

Pero el aspecto más grandioso lo puso la impecable organización, consiguiendo que más de doscientas personas trabajaran a la vez en las impresionantes cocinas de Greystone, en los denominados Kitchen workshops, que eran pequeños talleres prácticos protagonizados por uno o varios cocineros. Se llegaron a hacer hasta 14 demostraciones simultaneas. Todo un espectáculo tanto de cocina como de organización.

Escenarios
El evento estaba compuesto por tres escenarios distintos: la sala principal, con capacidad para más de quinientas personas, en la que se desarrollaban las sesiones generales; una espectacular cocina, en la que se llevaban a cabo los Kitchen workshops; los seminarios y conferencias sobre distintos aspectos de la cocina y los productos españoles, así como las degustaciones de los mismos.

Especialmente importante ha sido el hincapié realizado por gran parte de los ponentes para concienciar al público estadounidense de la diferencia entre productos procedentes de México, Centroamérica y Suramérica (spanish) de los productos españoles (spaniards). En las conferencias se puso de manifiesto que la calidad de aceites, vinos, frutas, hortalizas, carnes y pescados españoles merece una clara diferenciación respecto a productos procedentes de otros países.

Durante la jornada del sábado 3 de noviembre, la última de las tres que se celebraron, el grado de satisfacción entre los participantes, tanto cocineros como proveedores, era más que notable (algunos importadores hacían referencia a la firma de importantes contratos esa misma mañana). El éxito ha radicado en tres pilares fundamentales: la impecable organización del CIA, el buen hacer de los cocineros y la impresionante labor de lobby desarrollada por José Andrés (que consiguió congregar en el evento a personajes con amplio poder de decisión a la hora seleccionar qué productos se comercializan a través de las principales redes de distribución de Estados Unidos).

Todos participantes han alabado, sin excepción, la labor del CIA. Las magníficas instalaciones de Greystone y la inmejorable organización del evento han contribuido de forma determinante al buen ambiente que se ha respirado entre los profesionales, lo que ha redundado en el buen hacer de los mismos.l
Pablo Varela

José Andrés

El mejor embajador posible
El televisivo cocinero José Andrés se convirtió en el mejor embajador que pudieron tener los cocineros y productores españoles que acudieron a Napa Valley a principios de noviembre. Su impresionante labor de comunicador quedo patente a la hora de presentar a los participantes y de vender las excelencias de los productos españoles. Pero eso sólo fue la guinda que culminaba una labor de lobby desarrollada durante largos meses en el mercado estadounidense. Y es que buena parte del éxito cosechado en esta cita se debe al excelente conocimiento que José Andrés tiene del mercado norteamericano (donde participa en más de cinco restaurantes). Según cuentan personas cercanas a la organización, él fue el responsable de la asistencia al Festival de los personajes con amplio poder de decisión a la hora seleccionar qué productos se comercializan a través de las principales redes de distribución de Estados Unidos.

En cuanto a su participación como maestro de ceremonias en las conferencia del festival, pocas veces se ha visto a alguien defender, promocionar y potenciar una cocina concreta con tanto encanto, con tanta vehemencia, con tanta simpatía y con tanto argumentos. Por poner un ejemplo, “hasta la fuerza de la gravedad en España es mejor que en otros países” llegó a bromear el cocinero asturiano.

José Andrés alabó las paellas de Rafael Vidal, Gabino Sotelino demostró por qué es uno de los grandes chefs de Chicago.

Los pioneros
La fiesta de la cocina española en Greystone contó con la presencia de algunos cocineros que hace años decidieron establecerse en el país norteamericano, pero que no han perdido ni sus raíces ni su pasión por los productos de su tierra. Allí se dieron cita nombres como Gabino Sotelino, Daniel Olivella, Jesús Ramiro y el propio José Andrés (Julián Serrano, el chef de Las Vegas, tuvo que suspender a última hora su viaje a California por problemas de salud). Todos ellos se mostraron entusiasmados con el evento. El chef Gabino Sotelino, socio de siete restaurantes y vicepresidente ejecutivo de la sociedad LEYE, reconoce la impresión que le causó el reconocimiento de Ferran Adrià cuando el 12 de octubre en Nueva York citó su nombre entre aquellos pioneros que con su esfuerzo y coraje pusieron las primeras piedras y abrieron el camino para que ahora se puedan hacer eventos como el de Greystone. “Si esto va a continuar así, el trabajo está bien hecho”, afirmó Sotelino.

Para los chefs españoles que laboran al otro lado del Atlántico también es importante que les lleguen buenos productos. “A mí me interesa que los productos españoles lleguen aquí porque es el país en el que trabajo y la verdad es que es un éxito ver que la gastronomía española ha acaparado tanta atención en un espacio como éste. Creo que esta puede ser la llave de apertura que necesitábamos, para que nuestros productos y nuestra cocina ocupen de una vez el lugar que les corresponde en este país”, afirma Daniel Olivella, chef y socio del restaurante B-44 Catalan Bristo, en San Francisco. Para Jesús Ramiro –quien, además de en Valladolid, cuenta con un restaurante en Puerto Rico, “el evento ha sido muy positivo. Creo que ya era hora de que se hicieran campañas de este tipo con la gastronomía española como protagonista”.

Ferran Adría y Cándido López Cuerdo

Imagen de marca
Lo más importante de este evento es la imagen que se crea de la cocina española”, asegura Ferran Adrià. El cocinero catalán considera el congreso como “algo digno de ver. Impensable de hacer si no se tiene detrás una escuela del calibre del CIA”. Adrià considera que la alta cocina española ya era conocida en Estados Unidos pero era necesaria una venida en grupo como esta, porque es algo que no se había hecho nunca y es muy positivo para hacer marca de la cocina española.

En este sentido, José Andrés, maestro de ceremonias, se obcecó en vender no sólo las excelencias de nuestros productos y cocineros, sino también su singularidad.

Fue muy llamativa la anécdota que sucedió durante la segunda jornada. En la sala principal se llevaban a cabo unas demostraciones con el pimentón como producto de base. La traductora iba traduciendo simultáneamente al inglés por los altavoces de la sala cuanto decían los cocineros españoles que llevaban a cabo la demostración. Pues bien, la traductora utilizaba sistemáticamente el término páprika cuando surgían referencias al pimentón. En una de estas, José Andrés cogió el micrófono y, notablemente tenso pidió a la profesional que no tradujese más pimentón, que hay términos que no deben traducirse”.

Francis Paniego se muestra totalmente de acuerdo con la puntualización de José Andrés. “A ver si es verdad que empezamos a nuestros términos. Que sean los demás (ingleses, americanos o franceses) quienes se acostumbren a interpretar nuestro lenguaje culinario. Creo que es algo fundamental”, asegura el joven cocinero de Ezcaray.

Andoni Luis Aduritz

Algo impensable
Andoni Luis Aduritz calificó el certamen de Napa Valley como un autentico sueño. “Si somos objetivos y cogemos distancia, creo que esto es un sueño. Hace veinte años nadie nos iba a decir que algún día podríamos estar aquí”señala el magnifico chef vasco. Para él, la presencia de la cocina tradicional en el evento ha sido tan importante como la de autor, y fundamental para los espectadores hayan entendido esta última. “La presencia de cocinero de autor está muy bien, pero si no llega a haber cocineros tradicionales, nuestro trabajo no se hubiera comprendido igual de bien. Todo esto ha sido sencillamente extraordinario”, sentencia el cocinero de Mugaritz.

Para Aduritz el evento realizado en Greystone traerá cosas muy positivas para la cocina española. Una de ellas es el interés de la gente por estudiar nuestra gastronomía.
“Me he encontrado con una profesora del CIA que normalmente da cursos sobre cocina mejicana, que está interesada en ir con un grupo de gente al País Vasco para estudiar y trabajar sobre los que allí se hace. Sé que ha habido más gente que ha mostrado un interés similar por otros aspectos de la gastronomía española. Eso es muy importante, porque quiere decir que la cocina española se va a empezar a estudiar a nivel mundial. Esto lleva a que nuestra cocina entre en la localización de la cocina internacional, que hasta ahora estaba basada en cocina italiana, cocina oriental, cocina japonesa, cocina mejicana,…. Se va a estudiar y va a tener su hueco, su interés, y va las cosas van a cambiar. Todavía no somos plenamente conscientes de que hay decenas de miles de personas que estudian cocina en el mundo”, asegura el cocinero.

El joven restaurador vasco considera que los cocineros “hemos dado una imagen extraordinaria; hemos hecho de embajadores y hemos consolidado una percepción que los estadounidenses tenían de nosotros y de nuestros productos”.
“El hecho de realizar un evento como este en un centro como el CIA supone que los grandes chefs del mañana que aquí se forman, conocerán nuestra cocina y nuestro productos. Estamos sembrando como no hemos sembrado en la vida” sentencia Andoni Luis Aduritz..