La consultoría en foodservice se viste de largo

La heterogénea asistencia en la Ciudad Condal se compuso de los socios consultores que coinciden en ANTA, de operadores significativos y de equipadores, donde destacaba la compañía proveedora de equipamiento y soluciones Frau Foodservice-Grupo Enodis, que se había encargado de invitar a los delegados del organismo Foodservice Consultants Society International (FCSI) y de empresas como Ylpra, cuyo gerente, Fernando Abadía, fundador de ANTA, es un incondicional de este tipo de reuniones.

Abierta la sesión por la directora de Hostelco, Isabel Piñol, intervino también Javier Rodríguez, director general de la compañía Quick Chef y presidente, este año, de ANTA. Rodríguez expresó su alegría por la celebración de esta reunión ya que “cumplido ANTA su objetivo de divulgar la implantación de nuevas tecnologías y en especial de la quinta gama, se dedica ahora a conjuntar los diferentes tipos de servicios de consultoría que actúan en el foodservice”.

Tras estas palabras se dio paso a la primera sesión que dirigieron Mrs Ousborne y Mr Galvin. La intervención de los delegados de FCSI fue al alimón y de entre sus explicaciones sobre los principios de funcionamiento y objetivos, destacaron los relativos a la existencia de un código de conducta y de buenas prácticas, así como un examen de acreditación previa para pertenecer a FCSI, cuyas delegaciones en Europa funcionan independientemente en los países donde han sido creadas, pero coaligadas en la división EAM que preside Mrs Ousborne.

Tras una pausa-café, ofrecida por Hostelco, les tocó el turno a los delegados de empresas españolas. Abrió el fuego Jaume Pintó, gerente de la ingeniería GEI-2A, el cual manifestó la necesidad de ordenar los eslabones que en el origen componen la cadena de valor en el foodservice, siendo las ingenierías y consultoras, piezas indispensables. Representando a estas últimas, tomó la palabra Enric Coderch, de Merko Consultores, que sostuvo que muchos se acordaban de ellos “cuando tronaba” y que la prestación de sus servicios era muy poco valorada por no señalar desconocida.

Por parte de los equipadores intervino Pere Taberner, director de Frau Foodservice-Grupo Enodis, quien defendió el papel de las consultoras e ingenierías, destacando que en su grupo empresarial, son totalmente necesarios y no se discute su función.

A continuación, se abrió un acalorado debate, con suficientes intervenciones para enriquecer la de los anteriormente citados. Y si en Madrid resultó que los equipadores solicitaban que hubiera más oferta de consultoría, los titulares de éstas en Barcelona denunciaron la falta de reconocimiento de su trabajo y servicio por parte de los operadores, a los que siempre la parece caro e innecesario, salvo casos de extrema gravedad, la presencia de estos profesionales. Raimón Bagó Jr fue contundente al subrayar que hay mucho consultor “de papel e informe” y pocos que asuman compromisos, fidelidad y permanencia con el cliente. Su grupo empresarial posee experiencia de todo tipo sobre el caso y apeló a que hubiera mayor organización en el seno de esa clase profesional.

Por su parte, los consultores asociados a ANTA, ya fueran ingenierías, consultorías en temas de producción, seguridad alimentaria o marketing estratégico, reconocieron que en el sector hay mucho aficionado y que debería regularse el acceso a la profesión o al menos disponer de una credencial de reconocimiento, que muy bien podría venir del FCSI.

Unos y otros, equipadores, consultores y operadores, reconocieron que el foodservice español está aún “muy verde” para que se reconozca el valor de los servicios prestados por el consultor, puesto que hay empresas que son incapaces de pagar una asesoría de media jornada; mucho menos de varios días, con informe sobre conclusiones y recomendaciones, que en la mayoría de los casos va a parar al instalador de turno, que, por su destreza en el oficio, tomará buena nota de lo que le incumbe y marginará lo que “no toca”.

En este orden de consideraciones, el paquete de formación suele desconsiderarse lo primero, “y así les va”, señaló Enric Coderch, puesto que es imposible que un proyecto supere la evaluación apetecida si el factor humano no se ha formado para lograr ese fin.

Fernando Abadía insistió que las modernas máquinas que están llegando al sector, precisan de muchísima formación; y Francesc González, de Soluciones Alimentarias, se manifestó en el mismo sentido, máxime, cuando “están llegando a las cocinas, sofisticada maquinaria que nada tiene que ver con la tradicional”.

Precisamente, el director de Frau-Enodis, Pere Taberner, les argumentó en contra que, fruto de las carencias de personal cualificado, a los equipadores se les exige máquinas que, mediante un sencillo manual, puedan ser utilizadas por cualquier empleado, provenga o no del sector, dado que la volatilidad de los mismos hace imposible que el empleador invierta en ellos.

Mario Cañizal, que había actuado de moderador, se dirigió a los delegados internacionales para que expresaran sus opiniones sobre los comentarios de los coloquios, dejando ambos bien claro que la información recogida les servirá para plantear un marco de diálogo con los consultores españoles interesados en FCSI. Finalmente, Cañizal dio por clausurada la reunión instando a los consultores asistentes que, se incorporaran a la división de ANTA que se ocupa de estos temas para convertirse en interlocutores de FCSI y plantear un modelo “sostenible y eficaz” de interlocución, antes de que cualquier otra iniciativa “muera de éxito”, por el hecho de que se pueble de empresas de servicios que no conocen en absoluto la realidad del sector. l
I.A.