La formación, instrumento básico de competitividad en la empresa

El elemento crítico para hacer frente a los retos que tienen planteadas las organizaciones empresariales hoy en día, es la gestión eficaz de su potencial humano.
La formación previa a la incorporación al mundo profesional que ofrece el sistema educativo es necesaria, pero cada vez más insuficiente para dar respuesta a las necesidades del mundo empresarial. Se necesita una formación específica, previa o simultánea a la primera ocupación y después una formación continuada a lo largo de toda la vida profesional. El factor principal del transfer está en la consecución de un aprendizaje efectivo y organizado.
La función de la formación historicamente ha tenido diferentes objetivos. Mejorar o incrementar la productividad y desarrollar las capacidades de los empleados para facilitar su adaptación a los cambios.

Actitudes
Los aspectos referentes a las actitudes, tienen cada vez más importancia. La formación educa también a la vida empresarial y para la conciencia profesional. Consecuentemente aparecen dos objetivos:
A. Trabajar las actitudes respecto a la tarea, las relaciones interpersonales, la seguridad en el trabajo…
B. Integrar a los componentes del grupo en una cultura corporativa preexistente o propiciar el cambio de esta cultura.

Dada la complejidad de estos objetivos y las nuevas necesidades empresariales, se puede decir que actualmente hay algunos aspectos clave a destacar respecto a la formación en el sector de la restauración:
A. El plan de formación debe integrar tanto los objetivos estratégicos de la organización, como las necesidades específicas de las diferentes unidades.
B. La dirección se tiene que implicar.
C. Las acciones de formación que se impulsen desde los servicios centrales deben formar parte de los proyectos globales de orientación al cliente. Los responsables de formación se deben implicar.
D. La evaluación del coste/eficiencia de la formación, tiene una importancia creciente. Hace falta reflexionar en el concepto de valor añadido, tanto para la empresa como para el empleado, de la formación.
E. Las personas evolucionan hacia situaciones de progreso y de calidad de vida. Para conseguirlo necesitan más formación y posibilidades de ascenso en el trabajo.

Por tanto la respuesta al reto de la competitividad requiere:
De un conocimiento profundo de las necesidades de formación de la organización dentro de su contexto. De la capacidad de adopción rápida de las más recientes tecnologías. La necesidad de disponer de planes de formación eficientes.
Es necesario tener en cuenta que no es suficente en ser una organización que se adapta, sino que hace falta ser una organización que aprende, para incidir en los parámetros de explotación de la organización.