La guía Michelin

No cabe duda de que la Guía Michelín es un referente gastronómico mundial. Y es precisamente su enorme influencia lo que alienta que cada nueva edición genere apasionadas respuestas desde todos los sectores involucrados. Filias y fobias para la indiscutida referencia a nivel global.

En su edición de 2009, la guía roja aumenta el número de restaurantes con estrella/s en nuestro país hasta los 130, frente a los 126 del pasado año.

Los establecimientos que cuentan con tres astros en su haber continúan siendo seis, como el pasado año. En el mundo existen 72 restaurantes con tres estrellas Michelin por lo que España representa el 8,3% del total. Francia posee 26 locales en esta categoría, más de un tercio de todos los que existen
el mundo. Algunos se preguntan ¿tan lejos estamos de nuestros vecinos?
El cocinero español Santi Santamaría, el artífice de la polémica sobre la calidad de la alta cocina española, es el más reconocido de nuestro país por la guía gala, con siete estrellas. Este año, responsables de la publicación han hecho una excepción y se han pasado por el forro uno de los principios básicos de
la misma -que las estrellas se otorgan al restaurante y no al cocinero- al trasvasar las dos de La Broche al nuevo Sergi Arola Gastro. No digo que no tengan razón, sólo que va contra sus propios principios.

De vez en cuando se oyen voces de restauradores quejándose de la presión que supone recibir un galardón de éstos, incluso alguno se atreve a renunciar a la distinción, pero la mayoría la anhela como signo de reconocimiento.